Aquella noche me costó mucho conciliar un sueño, por un lado era la emoción que me invadía, era mi primer trabajo y sentía que lo había hecho realmente bien, claro, cabe destacar que todo fue gracias a Arianna, pero yo también puse de mi parte, éramos un buen equipo. Pero por otro lado esa extraña presencia me tenía mortificada, me hacía sentir un extraño temor, un terrible presentimiento.
—¿Estás bien? — escuché de manera repentina la voz de Robert quien se despertaba de su profundo sueño. Era como si él pudiese percibir mis emociones, él realmente estaba conectado a mí, quizás muchos de lo que yo lo estaba a él.
—¡Claro que lo estoy! ¿Qué te hace creer lo contrario? — pregunté de vuelta haciéndome la sorprendida, desde mi punto de vista actuaba muy bien, quizás ese debería ser mi siguiente trabajo, aparecería en todas las portadas de los diarios como la mujer que pasó de limpiar baños a las alfombras rojas de Hollywood.
—Quizás porque estás despierta a media noche, no has podido descansar ni un poco — él se dio la vuelta para abrazarme, aún tenía los ojos cerrados, la verdad es que tiene el sueño bastante pesado y me atrevería a decir que dormir es una de sus cosas favoritas en el mundo.
—Creo que solo sigo emocionada por mi trabajo — al escuchar mis palabras Robert sonrió y me dio un beso en la mejilla.
—Eres tan tierna — susurró en mi oído — pero si no descansas no tendrás energías para el día de mañana y necesitas energía para poder cumplir correctamente con tu labor.
—Tienes razón — contesté con una leve sonrisa — feliz noche, amor.
Abracé a Robert y después de unos segundo pude quedarme plácidamente dormida, sin embargo en mis sueños seguía asustada, soñé que corría por un pasillo infinito, algo o alguien me perseguía, pero no sabía quién era y una parte de mí tampoco quería descubrirlo «No quiero» junto a este pensamiento abrí los ojos y ya era de mañana, el sol entraba por la ventana invadiendo cada espacio, molestando mis ojos. Miré hacia un lado y Robert ya no estaba en la cama, miré al reloj que estaba puesto sobre la mesa de manera inmediata y pude notar que ya era un poco tarde, debí haberme esforzado por dormir un poco más temprano.
Me levanté de la cama y comencé a bajar las escaleras, se escuchaba una música en bajo volumen en la planta baja de la casa, me resultó un tanto extraño así que me preparé para cualquier posible escenario, me acerqué lentamente para encontrarme con Robert bailando mientras cocinaba «Este hombre es muy raro y yo soy muy paranoica»
—¿Qué haces? — pregunté extrañada, él ni siquiera se dio la vuelta, continuó allí bailando mientras respondía.
—Tú estabas dormida, te veías muy cómoda, así que no quise molestarte, por eso bajé y decidí hacer yo mismo el desayuno — él tomó dos platos de la mesa y los dispuso frente a mí en el comedor — te hice panqueques y también unos huevos revueltos, espero que te gusten.
Me dio un beso en la mejilla y se fue nuevamente a continuar con lo que fuese que estaba haciendo, me senté para degustar el desayuno, tenía muy buena pinta así que mis expectativas estaban muy altas, tomé el tenedor entre mis manos y me dispuse a probar los huevos. Tengo que admitir que estuve a punto de vomitar, estaban salados y creo que se queda corto, estaba incomible, tuve que tomar un vaso de agua y beberlo casi todo, con suerte los panqueques