Morgan miró al muchacho con pena. —¿Qué quiso decir con eso? —le preguntó a su compañero que miraba la escena con una ceja alzada no entendiendo tampoco una mierda. —Honestamente no tengo una puta idea—respondió Thomas con un gruñido bajo. A su compañero no le gustaba la situación, podía sentirlo internamente. —¿Y qué hacemos con él? —preguntó Morgan finalmente, con la voz temblorosa, mientras miraba el cuerpo desmayado del joven. —Ayúdame a llevarlo a la habitación de huéspedes —respondió Thomas, cargándolo con cuidado. Una vez en la habitación, lo colocaron sobre la cama boca abajo con la cabeza de costado. Morgan empezó a limpiar las heridas del chico mientras Thomas lo observaba detenidamente. —¿Lo conoces? —preguntó finalmente Morgan, rompiendo el silencio tenso. —Creo haberl

