Hal.
El hecho de tener a Jamie a casi dos metros de mí era algo que no espere que pasará luego de estos cuatro o cinco años que estuvimos separados y mucho menos encontrarla en las calles de Londres por lo que me expresión aún podía ser de total shock.
─De verdad que no es necesario que me lleves a mi casa Hal ─soltó con una pequeña sonrisa dejando ver sus hoyuelos.
─Ni siquiera pienses que te dejaré volver sola.
Empecé a caminar hacia mi auto y ella me siguió así que abrí la puerta del copiloto para ella y luego me di la vuelta frente al auto para entrar a este.
Era extraño, claro que era extraño estar en un auto con tu ex después de tantos años, pero nuestras condiciones no fueron tan malas o quizás sí ya que ella decidió ponerle un punto final a la relación logrando romper eso que llamamos corazón en mil pedazos.
Arranqué el auto y me dispuse en salir del estacionamiento mientras que Jamie me indicó que atajos tomar ya que era más que obvio que aún no conocía las rutas de este lugar.
─¿Hace cuánto estás en Londres? ─preguntó.
─Meses ¿y tú? ─dirigí mi mirada a ella y luego observé a la carretera mientras continuaba conduciendo.
─Años ─respondió.
─¿Fue después de...?
Ella negó con la cabeza y dirigió su mirada a la ventanilla así que no dije nada más.
─Después que rompimos regrese a casa de mis padres y estuve en ese lugar por dos meses hasta que decidí vivir sola y tener mis cosas.
Solté un bufido por lo que Jamie volteó a mí y nuestros ojos se encontraron.
─¿Qué? ─preguntó.
─¿Rompimos? Quizás olvidé algunas cosas, pero mi memoria esta muy fresca y la que le puso punto final a la relación fuiste tú, no yo.
Ella soltó una risita y asintió por lo que yo también asentí y continué con mi vista en la carretera.
─Cierto ¿Qué se siente que una chica te haya roto con el corazón? ─preguntó.
─Vaya... aún sigues siendo esa chica narcisista ─solté y ella asintió.
Continué conduciendo en completo silencio hasta que caí en cuenta de que Jamie me había dejado en claro que estaba por llegar a su casa y luego de unos cinco minutos estacione frente a una pequeña casa con un perfecto jardín.
Jamie bajó del auto con los paquetes así que hice lo mismo para ayudarla, pero los colgó en su hombro como si no necesitara mi ayuda.
─Gracias por traerme Hal ─soltó pasando a mi lado para empezar a caminar hacia la puerta.
─Oye... sé que es extraño que nos reencontremos después de años, pero me gustaría saber de ti o quizás tomar un café y...
Jamie se volteó y en ese momento me mantuve observando la capucha de su sudadera que aún estaba sobre su cabeza aunque la nieve ya había cesado un poco.
─No creo que sea buena idea Hal, las cosas entre nosotros ya tomaron su curso y es mejor que continúen de esa manera.
─No te estoy pidiendo que regreses conmigo o algo así ─solté una risita. ─Solo quiero saber de ti.
─Yo no quiero saber de ti ─contestó. ─Sí quisiera hacerlo puedo comprar un teléfono, un periódico o encender la televisión y ver como te alaban en ella.
Alcé mis cejas al escuchar sus palabras ya que no era lo que esperaba no después de compartir con ella unos minutos.
─Bueno... ─me aclaré la garganta. ─No hay...
La luz del interior de la casa fue encendida y luego pude apreciar a una mujer de cabello blanco observarnos desde la ventana por lo que no supe que hacer ya que no recordaba a la madre de Jamie como esa mujer.
─Tengo que irme, buena suerte Hal ─continuó su caminata hacia la puerta principal y yo no tuve de otra más que voltear y caminar hacia mi auto.
En cuanto estuve dentro de él observé mediante la ventanilla a Jamie hablando con la mujer hasta que entró a la casa así que salí de la carretera en dirección a mi departamento con ayuda del GPS.
Mientras conducía recordé que mis amigos estarían en mi departamento para mañana y aunque estaba feliz de volver a verlos no podía sonreír como antes no al recordar porque llevaba un mes sin dormir y sin ver el sol.
Al llegar a la departamento lo primero que hice fue encender el televisor nuevo y esperar a que se configurará y tener alguna noticia de Simone, pero al parecer no había ninguna ya que no tenía mensajes de Pía o llamadas. Solté un suspiro y me dispuse en caminar hasta la habitación, me deshice de mi ropa y entré al cuarto de baño para darme una ducha.
El agua empezó a caer sobre mi cabello incluyendo mi cuerpo y tuve la necesidad de cerrar mis ojos para dejar mi mente en blanco después del día que había tenido, pero cada vez que intentaba cerrar mis ojos ella regresaba a mi cabeza.
«─¿Sufres de insomnio? ─preguntó.
─¿Por qué haces tantas preguntas?
─Solo trato de que nos llevemos bien.
─Regla uno y regla dos recuerda»
Abrí mis ojos de golpe al recordar esa pequeña charla que tuvimos en mi departamento unos días después que se mudará. Salí de la ducha y enrollé una toalla en mi cintura para llegar hasta el dormitorio y vestirme para acostarme en la cama y como todas las noches observar el techo sobre mí, mientras esperaba que mi teléfono sonará con alguna noticia, pero no fue así.
A la mañana siguiente me encontraba como un zombie esperando por alguna presa, pero en mi realidad no habían presas, me duche y salí del departamento en dirección al aeropuerto para ir por mis amigos. Mientras conducía no dejaba de observar la pantalla del teléfono esperando por alguna llamada, pero así eran las cosas y nada pasaba.
En cuanto bajé de mi auto me dispuse en caminar entre algunas personas en aquel aeropuerto y al ver a Darth Vader a casi cinco metros de mí con una correa de la mano de Sebas por primera vez en un mes pude sonreír.
Mi perro ladró al verme y empezó a jalar a Sebas ocasionando que este lo soltará y mi perro corriera hacía a mí, me coloqué de rodillas en el suelo y este empezó a lamer mi rostro mientras no dejaba de dar pequeños saltos.
─Hola campeón, te extrañé demasiado ─susurré con mis ojos llorosos.
Darth Vader soltó un ladrido y pude apreciar cuando un seguridad se acercó a mí para advertirme de que en el aeropuerto no se aceptaban mascotas así que me disculpe y tomé la correa de Darth Vader. Aarón se acercó a mí y me rodeó en un abrazo sin decir nada ya que las palabras estaban de más.
─Hola ─me saludó Ashley y me acerqué a ella para abrazarla y luego a Sebas.
─¿Hay Noticias? ─preguntó Aarón y negué con la cabeza.
Nos dispusimos en caminar hacia los estacionamientos y al estar en él subimos al auto y me dispuse en conducir hacía mi departamento.
─¿Cómo te sientes Hal? ─preguntó Ashley.
─Mal.
Ella asintió y no dijo más nada ni mis amigos tampoco. Solté un suspiro y continué con mi vista en la carretera hasta que nos detuvimos en un semáforo en rojo gracias a que algunas personas estaban cruzando la carretera y fue entonces cuando mi corazón se detuvo por unos segundos como aquella noche.
Una chica con su cabello n***o sobre sus hombros se encontraba despalda al auto mientras caminaba en dirección a una cafetería y sin pensarlo abrí la puerta del auto llamando la atención de mis amigos.
─¡Hal! ─gritó Sebas.
Empecé a correr en dirección a la chica sin importarme los autos que estaban esperando por el semáforo en verde. Pasé entre algunas personas y en cuanto la chica estaba abriendo la puerta de la cafetería la tomé del brazo para girarla hacia a mí.
─Simone...
La chica se giró y unos ojos cafés dieron a los míos con una expresión de espanto.
─¿Disculpa?
Pasé una de mis manos por mi cabello y solté su brazo antes de negar con la cabeza y mostrarle una pequeña sonrisa.
─Lo... lo siento, pensé que...
─Disculpa a mi amigo, esta medicado y... ─la voz de Sebas se hizo presente tras de mí.
─Oh, descuida ─respondió la chica.
Sebas me tomó del brazo y ambos empezamos a caminar hacia el auto que ahora se encontraba en una carretera estacionado con Ashley y Aaron afuera de este.
─¿Qué pasa contigo? ─preguntó Sebas a mi lado. ─Pudiste morir gracias a esos autos y...
─Pensé que... ─mis ojos se llenaron de lágrimas y tuve que pasar una de mis manos por mi rostro para no soltar a llorar frente a mi amigo.
Llegamos al auto y Aarón intentó hablarme, pero levanté una de mis manos para detenerlo.
─Yo conduciré ─soltó Sebas.
Subí al asiento trasero con Darth Vader a mi lado y mientras Sebas conducía con ayuda del GPS yo me dediqué en sentir el frío viento sobre mi rostro, la luz de la luna siguiéndonos y el pelaje de mi perro bajo las yemas de mis dedos.
Cada día me era más difícil pensar en que ella no pudiera despertar y que lo último que ocurrió entre nosotros fue una pelea, eso era lo que más dolía dentro de mí.
Saqué mi teléfono de mi bolsillo y busque el contacto de Pía para enviarle un mensaje.
Hal: Hola, ¿Tienes noticias?
Le di a enviar y me mantuve observando la pantalla esperando por su respuesta, pero nada.
Unos minutos después Sebas estacionó el auto frente al hotel así que bajé junto a Darth Vader, ayudé a Ashley con sus maletas mientras mis amigos llevaban las de ellos y subimos hasta mi departamento.
─Vaya, es muy bonito ─soltó Ashley tras de mí.
Darth Vader empezó a oler todo así que yo tomé asiento en uno de los sofás.
─Hay dos habitaciones pueden arreglarse en ellas ─indiqué.
Mis amigos empezaron a arrastrar sus cosas hacia las habitaciones mientras que mis ojos dieron a Darth Vader quien estaba escarbando bajo uno de los sofás como si su vida dependiera de ello.
─Oye, ¿que buscas? ─me levanté del sofá para ir hasta él y moví un poco el sofá y mis ojos se toparon con un collar de Simone bajo este.
Darth Vader soltó un ladrido en cuanto lo tomé en mi mano y empecé a observar la S que se encontraba en la punta. Caminé hasta el otro sofá y tomé asiento en este sin dejar de observar el collar y nuevamente mis ojos se llenaron de lágrimas.
Mi teléfono vibró en mi bolsillo y lo saqué lo más rápido que pude para leer la respuesta de Pía.
Pía: Aún nada. Sigue en coma.
Solté un suspiro y apreté el collar en mi mano y en ese momento escuché los pasos de alguien acercándose a mí y en cuanto levanté la mirada mis ojos se toparon con los de Ashley quien mostraba una sonrisa triste. Ella tomó asiento a mi lado y rodeó sus brazos en mi cuerpo así que no tuve de otra que hacer lo mismo.
─Déjalo salir ─susurró en mi oído.
─No quiero que me veas llorar.
─Estoy segura que seguirás estando guapo.
Solté una risita y una lágrima resbaló por mi mejilla, luego otra hasta que finalmente me encontraba llorando en el hombre de Ashley.
─Esto... es... ─susurré entre sollozos.
Ashley tomó mi rostro entre sus manos y pude apreciar que sus ojos estaban llorosos.
─Algo más allá del dolor ─continué hablando y ella volvió a rodear mi cuerpo con sus manos.
─Lo lamento mucho Hal ─murmuró en mi oído. ─Ella estará con nosotros nuevamente, ella es fuerte.
─¿Y si no es así? ¿Y si no regresa?
─Lo hará.
Apreté los hombros de Ashley mientras las lágrimas continuaban y en cuánto cerré mis ojos lo único que llegó a mi cabeza fue ver a Simone frente a mí puerta con lágrimas en sus ojos y luego el auto volcado frente a mí.
En definitiva nunca podría continuar con mi vida después de esto, después de ella.