Tuve que vagar unas horas en lo que iniciaba mi jornada de trabajo, por lo que aproveche para intentar lucir lo menos enloquecida de lo que seguramente me vería, por fortuna, no tuve que aguardar mucho tiempo, pues, en lo que menos pensé, se hizo el momento de regresar a trabajar, sin embargo, muy para mi mala suerte, la ansiedad no me había abandonado, aún la sentía acosando mi cuerpo siempre de la manera más horrible, tuve que controlarme si quería evitar la vergüenza de que me vieran en aquel estado de ánimo tan devastador, por lo que limpiándome los caminos de maquillaje n***o de mis pálidas mejillas, entré por la puerta trasera con todas las intenciones de evitar ser vista por el momento, no escuché si alguien se dirigió a mi o no, simplemente emprendí mi camino hacia los vestidores,

