Harvey seguía mordiendo el interior de su mejilla tratando de descifrar la solución del taller de física que tenía en sus manos. No era que fuera muy bueno en eso pero sabía defenderse.
Su padre le había enseñado desde muy pequeño a hacer las cosas de formas más fáciles sin cambiar el sentido de lo que hiciera y eso había de alguna forma influido en su vida, ahora que era un chico grande.
Su labio inferior tembló al recordar a Des, su tierno y amado padre había muerto junto a su hermana mayor, Marie, en un accidente automovilístico.
No había sido culpa de sus parientes, sino sólo del maldito que se había pasado el semáforo en rojo cuando precisamente Des estaba llevando a su linda hija directo a casa de su escuela.
Por eso había jurado que amaría y protegería a Ed aun así fuera con su vida. No le importaba, pero sentía que necesitaba hacerlo.
Harvey dejó a un lado el cuaderno que sostenía y se dejó caer en su cama. Miró el techo y meditó durante varios minutos lo que sería su vida si ellos aún siguieran con vida.
Tal vez sería mucho mejor y aburrida. No le importaba, estaba bastante seguro que él daría lo que fuera por volver el tiempo atrás.
— ¿Cariño? —Anna se asomó a la habitación y frunció el ceño al ver a su hijo con los ojos cristalizados— ¿Qué sucede?
— ¿Cómo crees que sería nuestra vida junto a papá y Marie?
La mujer tragó saliva y tomó varias respiraciones profundas para no largarse a llorar. Entendía que aún le dolía a Harvey, pero llevaba años lo que había sucedido y era hora de que el chico comenzara a tener una vida normal.
— No lo sé, pero creo que deberías dejar de pensar y salir un poco.
Harvey acomodó su cabello—. No tengo amigos.
— ¿Y qué con el joven Louis?
Las mejillas de Harvey se tiñeron de un lindo color rosa. ¿Por qué cada vez que le nombraban a ese chico esa era su primera reacción?
— No tengo su número.
— Rayos —chasqueó Anna—, creo que deberías decirle que venga a comer aquí.
— Lo haré.
— Te amo, mi lindo bebé.
Anna abrazó a su hijo y apretó sus mejillas con ternura.
— Yo más, má.
Al escuchar la puerta cerrarse, Harvey soltó un suspiro. Su madre le había hecho recordar al pequeño hombre que estaba poniendo su vida boca arriba. No sabía cómo, pero había logrado empezar a tenerle un cierto cariño fraternal.
Si claro, fraternal.
Louis había sido un poco grosero las veces que habían estado juntos y Harvey no discutía eso, ya que él molestaba demasiado al castaño. Si le hubiera sucedido a él, ya se habría ganado unos buenos golpes por molesto.
Cerrando los ojos Clive no se arrepintió de nada; se sentía bien al estar con Louis. Un poco de risas y luego peleas, pero todo estaba bien, eran como una pareja de casados que llevan varios años juntos y se trataban de la peor manera pero igualmente, nunca se separaban.
Después de pensar aquello el ceño de Harvey se frunció y soltó una risotada al darse cuenta de la estupidez que había pensado.
Lo único de lo que tenía seguridad era que 'relación' con Louis era una montaña rusa y j***r, sí que estaba dispuesto a disfrutarla.
— Louis Miles —susurró con una sonrisa en su rostro— ¿Qué me estás haciendo?