Eres prioridad

1007 Palabras
—Llegué cachorrito —Frida entra a la habitación, las cosas de Adrián están ordenadas, más no las suyas, en el refrigerador hay comida y el hombre en la cama está vestido y limpio, hasta su barba fue recortada. —¿Cómo hiciste todo? —pregunta al hombre sin obtener respuesta, se acerca y de un jalón le quita los audífonos con los que escuchaba la música que Emilia descargo en su celular y que le ayudó a programar para que lo utilizara con comandos de voz. —¿Frida? —¿Cómo hiciste todo? —Contraté un servicio para hacerlo —miente, pues no quiere generar problemas al decir que su ex estuvo cuidándolo y ayudándole. —Pues que servicio tan deficiente, mi ropa está desordenada, mis zapatos no están en el armario... —se queja haciendo puchero como una niña mimada. —No te preocupes, pediré que vuelvan a limpiar y acomodar todo. —Estoy muy cansada, hay demasiado trabajo en la empresa... También hay muchos problemas. —¿Qué tipo de problemas? —pregunta curioso, pues sabe que Marco no dejaría que el departamento se caiga y Emi no descuidaria ninguna de las áreas. –Creo que en logística, se niegan a darme reportes de las funciones. —¿Por qué quieres reportes? —el tono absurdo que usa no le agrada a Frida. —Para saber como funciona, además, no quería decirte para no estresarte, pero sospecho que algo ocultan. —¿En logística? —podría reír por la sospecha de Frida, pero disimula. —Si, ese departamento es dirigido por tu ex, seguramente quiere hacer algo para perjudicar a la empresa y a ti— expone usando su melosa y piadosa voz. —Imposible —sin ninguna duda, Adrián niega la suposición. —¿Por qué estás tan seguro? —se exalta por que no recibe lo que imaginó. —Emilia jamás haría algo para dañar a la empresa, eso no está a discusión, simplemente no es posible. —Pues estas ciego, no solo de los ojos —grita y sale de la habitación cerrando la puerta de un fuerte golpe que hace brincar a Adrián, ni siquiera esperó a que le aclarara que su ex no dañaría la empresa porque es la dueña, igual que él, en parte iguales. A la mañana siguiente, Frida se levanta de buen humor, decidió disimular su enojo, buscará crear discordia de otra manera y Adrián pagará por haber defendido a Emilia. —Tengo que irme cachorrito, supongo que la sirvienta vendrá y te dará el desayuno, me gustaría hacerlo yo misma pero estoy demasiado acupada estos dias, la empresa me demanda y quiero que todo siga fluyendo como si estuvieras ahí. —No te preocupes, sé que necesitas asistir a Marco —sin saber que en realidad Frida ha estado ocupando su oficina, su escritorio, haciendo de todo, excepto asistir a su jefe. –Por supuesto —responde apretando los dientes y dejando un par de tacones en la puerta del baño, con suerte Adrián tropezará con ellos y pagará el no darle la razón—. Nos vemos en la noche, te amo cachorrito. —Que tengas buen día Frida —recibe en respuesta. Emilia al entrar a la casa escuchó un fuerte golpe proveniente de la recamara de Adrian, dejó caer su bolso y se apresuró a llegar a la habitación, encontrando a su ex en el suelo, con la espalda recargada en el marco de la puerta. —¿Adrián, que te pasó? —se sentó frente a él y comenzó a revisarlo. —Tropecé con algo, pero estoy bien —respondió agachando la cabeza pues se avergüenza de que este tipo de cosas le sucedan cada que intenta hacer algo por su cuenta. Emilia se da cuenta de los zapatos, no debían estar en ese sitio, aprieta los puños furiosa, pero no le dice nada a Adrián, lo menos que necesita es estrés y decirle que su novia los dejó para ocacionarle un accidente no ayudará, además, le dolerá si él defiende a Frida. —Vamos, levántate —le da la mano y le ayuda a ponerse de pie –vendrá una persona a limpiar toda la casa para que no te sucedan más accidentes, ¿qué quieres que te prepare de desayunar? —Gracias, un omelet estará bien— al responder, se da cuanta de algo importante en lo que no había pensado—. ¿Cómo es que estas aquí cuidando de mi? —¿A qué te refieres? —Nunca faltas a la empresa, ahora te has ausentado por cuidarme. —La empresa marcha bien, Jason se está encargando de la logística y lo más importante en este momento eres tú. —confiesa mientras saca del refrigerador los ingredientes que necesita. —Jamás me habría imaginado que yo pudiera ser prioridad –respondió con pesar. —Escucha, sé que como esposa no era muy...apasionada —hizo una pausa para continuar —pero eso no quiere decir que no me importes, afortunadamente, nunca tuvimos una prueba como esta, si ahora te cuido, sin duda, te hubiera cuidado aún más si hubieras quedado ciego cuando aun estábamos juntos, no pondría a la empresa por encima de ti. —Ahora lo sé, siempre has sido buena –suspiró y volvió a sentir arrepentimiento, como tantas noches donde se arrepintió de haber traído los papeles de divorcio, él solo quería precionarla para que fuera una esposa de verdad, sin saber que siempre lo fue, solo quería que ella lo amara, pero ya lo hacía, discutieron, las cosas se salieron de control y cuando supo que ella sabía de su amante y no le importaba, se quebró, sintió que entonces nada le importaría, que de ninguna manera tendría la atención de su esposa. Estaba equivocado y lo comprobaba. La falta de sexo no era motivo de separación, pudo haber sido diferente, pudo intentar hablarlo con ella, ir a terapia, no tener una amante y mucho menos divorciarse. Pero era tarde ya estaba hecho.
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