Prólogo del autor-25

1980 Palabras

—¿Uno de esos truhanes era Peppino? —No, señor comisario, otra gente. Pero Salvatore sabía por su madre no solo que ese Peppino había iniciado todo, sino que desde hacía unos años se había convertido en un estanquero próspero y, para colmo, con la tienda cerca de donde vivían, en la Via Monteoliveto, por lo que su madre se lo había encontrado muchas veces por la calle. No sé más. ¿Queréis decirme si fue Salvatore el que mató a ese delincuente? —No lo sé, os hago preguntas precisamente para saberlo. ¿Podemos entonces decir con certeza que eran las seis menos cuarto cuando Salvatore Cuoco subió al patio? —Bueno, quizá cinco minutos después: fue poco antes de irnos. —Así que estuvo mucho tiempo arriba. —Unos pocos minutos como máximo. Vittorio preguntó a los demás: —¿Ninguno de vosotro

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR