Prólogo del autor-19

1990 Palabras

—Bueno… podría ser. ¡Pero tendría que habérmelo dicho! Tenemos teléfonos. Sea como sea, me voy con mi mujer que está sola en casa y seguramente esté preocupada por mí, que con lo que me pagan no tenemos teléfono y no he podido advertirla, pobre mujer. Imagínate cómo estará. Esperemos que no se le ocurra a algún valiente bombardear la ciudad, que con esos angloamericanos que nos han destrozado desde lo alto durante años no se sabe nunca, ¿eh? Ah, ya que estamos aquí, una cosa más, a propósito de un caso ocurrido ayer. Os lo cuento, comisario, porque mi dictamen escrito tardará en llegar a la comisaría, vistas las circunstancias. Así que tal vez podáis informar a quien corresponda. Se trata de una prostituta… —… ¿Rosa Demaggi? —Sí, Rosa Demaggi. —Soy yo quien sigue el caso. —Ah, muy bien

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR