—Buenos días —susurró Marcus mirando a Alexa abrir los ojos somnolienta, y le dejó un besito en la frente. Alexa sonrió, dejando salir un ligero bostezo. —Buen día —respondió, estirándose y prácticamente acomodándose sobre el cuerpo de Marcus. —¿Soy tu colchón? —preguntó Marcus riendo. Alexa hizo un puchero. —Estoy adolorida, tienes que hacerte cargo de mí. —Tú fuiste quien se ofreció como regalo —Marcus le dio una palmadita en el trasero. —Cállate —Alexa escondió su rostro en el cuello de Marcus con una sonrisa malévola antes de darle un mordisco. —Auch —se quejó Marcus—, bebé, eso duele. —Te lo mereces —Alexa le sacó la lengua—. Anoche no tuviste piedad de mí. —Como si no lo hubieras disfrutado —Marcus levantó una ceja. Alexa dejó escapar una risita y le dio una palmada en el

