Habían avanzado hasta los ascensores, el bar había quedado atrás y con él la mirada curiosa del joven dependiente. Gael se había detenido, parecía no saber cómo continuar y ella no quiso volver a exponerse. A lo mejor todas sus fantasías habían sido infundadas, seguramente otra vez había estado mirando la película equivocada y no quiso revelarlo esta vez. -Andá, si queres. Yo ya me voy a dormir, así que no tenes que quedarte. No por mi.- le dijo presionando el botón del ascensor para evitar esos ojos negros tan hermosos como enigmáticos. -Ok.- respondió Gael, los escasos pasos desde el bar hasta allí lo habían llevado a pensar mejor las cosas. No era buena idea dejarse llevar, aquel arrebato de compartir algo en presencia de aquel joven era lo suficientemente irresponsable como para se

