Ana Me duele el alma ver la forma en que me acaba de tratar Ricardo, me llena de una tristeza infinita, hace unos días hubiera dado lo que fuera por estar rodeada de sus brazos y ser amada, hubiera sido lo mejor en este mundo para mí, pero hoy sólo siento un vacío enorme en mi pecho, él ha sido el ser más cruel que he conocido, me ha lastimado tanto que ya no siento amor o algo parecido por él, « Fernando mi amor, no tardes Mucho te necesito a mi lado», él es mi salida, mi salvación. Me levanto y busco algo de ropa, ya que Ricardo destrozó toda la ropa que llevaba puesta, escucho vibrar la cama, oh por Dios el celular que me dio Fernando. — Aló — contestó un poco agitada debido a que casi no encuentro el celular. — Hola buenas tardes mi Ángel, ¿qué tal tu día? —, se escucha eufórico.

