Ana Me la he pasado todo el día encerrada, Betty ha venido muy poco a verme sólo ha venido a traer alimentos y hace un momento vino a decirme que me preparará pues Ricardo había acabado de llegar a la casa y a pedido mi presencia, no quiero verlo, Ricardo me ha causado mucho dolor, pero no tengo más opciones, así que me pongo una sudadera rosa y unos tenis y bajo a ver exactamente que es lo que quiere, llegó hasta la biblioteca y golpeó suavemente, mis manos tiemblan, no puedo negar el miedo que me produce. — Ana pasa, — dice Ricardo al fondo con su voz carrasposa, yo entro con mi mirada fija en el suelo, no quiero verlo a la cara, por su culpa me he convertido en un fantasma, en un ser sin alma, porque gracias a la persona que hoy tengo frente a mi, ya no tengo nada, la persona que sup

