Capitulo 30

1801 Palabras
No jodas. —No estoy entendiendo absolutamente nada, Agente Miles— dice mi amiga y yo asiento con mi cabeza, estoy igual de perdida que ella. —¿Puedo sentarme? — nos pregunta y volvemos a asentir ambas, parecíamos de esos monitos que colocan en los vehículos cada vez que decía algo nosotras asentíamos. —¿Y? — esa soy yo, no me sale nada más, por ahora. Las miradas de Ethan y de Miles son serias, eso quiere decir que este tema es verdaderamente complejo y todo indicaba que nosotras estábamos metidas hasta las rodillas. —Mi equipo de crímenes violentos lleva un caso de asesinato serial, desde hace cinco años— nos extiende una carpeta a cada una y al abrirla mis ojos se clavan en las fotos de las chicas que están ahí, cubro mi boca y miro al agente Miles—. Misma edad, misma complexión física, mismos ojos que tú. Sí Savannah, todas se parecen a Daria Lewis. —¿Su hermana? Pero que tiene que ver con eso este tal Valhor? —¿No han notado las preguntas que hace en sus podcast? Es más, te puedo decir qué días si y cuando no— mi cerebro empieza a mover piezas y buscar en mis archivos mentales las consultas que ha hecho ese audio escucha, la gran mayoría tienen que ver con temas éticos o como el día de hoy respecto a lo que pasa por la mente y el cuerpo de un trasplantado, hasta que… —¡Diablos! —¡Mierda! Ambas exclamamos, pues creo que entendimos por donde iba la pregunta del agente Miles. —¿Lo recordaste no? —Tú también— ambas asentimos y me di la vuelta para buscar en nuestros archivos las últimas interacciones con este auditor, hasta que llegué a ese capítulo y leo en voz alta— ¿Qué puedes hacer para demostrarle a otros que lo que hace no está mal? Eso fue hace dos semanas. —Lo que lleva muerta Carla Sewell, la chica la encontramos al día siguiente de su mensaje en el chat de su podcast, disculpen si lo hemos intervenido, pero necesitábamos corroborar si esa pista nos llevaba a algo y por desgracias fue así, la chica se encontraba en una habitación de un hotel a las afueras de Queens, desnuda y atada de manos y piernas con signos de haber sido estrangulada hasta morir. —Con una cinta de Bondage en color dorado ¿no? —¿Cómo lo sabes? — pregunta Ethan y yo creo que mi conversación con Val se deberá ampliar a estos dos hombres. —Son las cintas que se utilizan en el club de b**m al que frecuento y las estoy viendo ahora, Ethan— le lanzo la foto para mostrarle la foto de la chica amarrada en la cama de ese hotel. —¡Mierda! No jodas Savannah. —Sí, mierda y no te estoy jodiendo, pero no creerá que es alguno de los que frecuentamos el lugar ¿o sí? —No lo descarto, pero tampoco lo desmiento, estamos buscando todo aquello que nos lleve a este maldito asesino, ya van veinte muertes en todos estos años y puede que sigan muchas más, pero los últimos han sido distintos, cada muerte se ha producido un día después de la transmisión de su podcast— me quedé pensando, entendía el tema del parecieo con mi hermana, lo estaba viendo en cada una de las fotos, pero el b**m lo inicie antes de que ella desapareciera. —Me imagino que no solo por el b**m me quiere, sino por el parecido con mi hermana. —Y porque se comunica contigo, aunque tu no tuvieras idea de lo que estaba haciendo. —Lo entiendo— miro a Val y esta asiente, definitivamente teníamos que participar si con eso podíamos salvar una vida y más aún, con la posibilidad de saber si ese sujeto sabía qué había pasado con mi hermana —Pues cuente con nosotros, agente Miles. En lo que podamos ayudar. —Por lo pronto, necesito todos sus podcast y nuevamente me gustaría que… —Hiciera el perfil del asesino ¿no?—lo detengo antes que termine, es claro que querrá saber de la investigación que hice sobre los secuestros y muertes de esas chicas y la desaparición de mi hermana. Así que me decido, abro el cajón de mi escritorio y saco el folder que siempre me recuerda cuanto fallé —. Aquí está todo lo que pude investigar en Londres, si es el mismo tipo nos servirá. —Gracias, Savannah. Terminamos cerca de las once de hablar, por lo que debí enviarle un mensaje a Russell, no podría ir para verlo y hablarle, no podría terminar el contrato… Ethan llamó a sus padres y les informó que deberíamos trabajar en este caso, por lo que media hora después apareció uno de sus guardaespaldas. —Lamas, ya mis padres te informaron. —Si, señor. Estoy enterado y quedaré de punto fijo custodiando a la señorita Savannah. —No creo que sea necesario, Ethan. —Lo es, si tú eres el eslabón en este caso, tu vida también nos importa. Non quedándome de otra, acepto lo que me ofrece Ethan, era eso o tener a un agente del FBI. Cuando llego a mi casa, lo encuentro de pie sobre su auto, su sonrisa cálida me desarma y de la nada me lanzo a él. —Es bueno verte a ti también, Hey ¿Qué pasa?— me dice tomando mi mentón para verlo a la cara. —Hoy ha sido un día de mierda, pero y tú ¿Qué haces aquí? ¿No que tenías una reunión en la alcaldía? —Te extrañé y traje algo de comer. Y la reunión fue más corta de lo que esperaba. Definitivamente, James no sabía nada de quién so y era tan tierno conmigo que no me pude negar y lo dejé entrar a mi departamento. Cenamos conversando de nuestro día, aunque no le conté nada de lo discutido con el agente Miles y menos de lo que soy o de quién soy para él. Ahora que lo veo, me recuerdo su primera vez y diablos, soy demasiado posesiva, saber que ese hombre era virgen hasta sus treinta y ahora era solo mío (aunque sea por un contrato) me volvía loca. —Déjame lavar los platos antes de irme—dice levantando la mesa, mientras yo preparo café. —¿No te quedarás?— mi voz sale entrecortada, no sé como o qué me pasaba con este hombre, cada día me sorprendía más, pero había algo que aún me molestaba y era que a pesar de estar conmigo, o eso creía yo, había insistido en estar cerca de Queen. Era loco sentirme celosa de mi misma ¿no? Pero ahí estaba yo, mirando como lavaba las cosas y pretendía irse. —Debes descansar, Savannah y no creo que pueda dejarte hacerlo si me quedo— ¿Cómo no amarlo? ¿Qué digo? No, no es amor, es algo que aún no puedo determinar, es paz y tranquilidad. —Quédate, prometo portarme bien y dejarte descansar. Esa noche me sentí plena, sus caricias y besos me llenaron hasta lo más profundo u como nunca no necesité de ninguno de mis juguetes para sentir placer. Nuestros cuerpos desnudos después de haber terminado, se mantenían entrelazados, James ahora era quién me tenía aprisionada entre sus brazos y daba pequeños besitos en mi coroñilla. —Duerme, preciosa, que yo velaré tu sueño... Los días siguientes fueron lo suficientemente estresantes, corría entre las consultas y mis pacientes en las mañanas, en las tardes me reunía con Miles y los chicos. El hospital se había transformado en nuestro centro de operaciones lo que nos aseguraba que nadie más interferiría en todo lo que haríamos y en las noches, bueno, mis noches estaban junto a ese duende irlandés que se estaba metiendo demasiado profundo. —Oye, Vannah… —Dime Val. —Mira, te quiero mostrar esto— Val, me entrega unos documentos y yo la miro con cara de circunstancia, abro el folder y se me cae la cara. —¿Estás loca? —No, creo que es una buena idea para atrapar a este tipo y también poder llegar a más personas. —Pero Val, un programa de televisión es demasiado, acepto que el podcast me ha gustado y sobre todo porque hemos podido ayudar a muchos, pero esto son palabras mayores. Lo que me había entregado Val, era un proyecto televisivo para llevar nuestro podcast a un nivel superior y a eso se le sumaba que ¡Es a nivel nacional! » No lo sé, Val. Creo que son palabras mayores. —¿Y si con eso lo hacemos salir de su escondite? —No lo creo, el tipo se ha mantenido en las sombras por muchos años, además es demasiado riesgoso. En eso suena mi teléfono y es Russell el que me llama, le había rehuido a hablar con él porque no quería que el club se viera afectado, pero ya sabíamos que el lugar, por lo menos estaba limpio, lo que sabíamos era si alguno de sus socios podría ser el asesino. —Contesta, Vannah. Debe ser importante. —Hola, mi querido amigo. —¿Hasta cuando vas a seguir huyendo, mi Queen? —No estoy huyendo, solo estoy complicada con el trabajo. —Si, como no. Angelito volvió a escribir. —Cítalo para este sábado, también debo hablar con él. —Okey, anotado. —Otra cosa Russell, tengo que hablar contigo, pero me gustaría que fuera en la consulta, necesito salir de algunas dudas. —¿Sobre qué? porque mi cabecita ha estado bastante bien. —Idiota, solo quiero saber algunas cosas, pero no puedo ir al club hasta el fin de semana— lo escucho resoplar y luego chasquear sus dedos, si algo conocía de él era que le molestaba cuando le ordenaban, pero… —Está bien, preciosa, hoy a las seis estoy por tu consulta. —Gracias, te adoro. —Si, claro. Cuando te conviene. Corto la llamada y Val me mira con esa cara de duda que me encanta. —No pienses mal, mujer. Era el dueño del club, lo cité porque quiero que nos de acceso a la lista de clientes. —¿Y tú crees que acceda? —No lo sé, pero en pedir no hay engaño ¿no?— me encojo de hombros y sigo leyendo el proyecto— . Hagamos algo, si nada resulta de nuestra reunión con el Cuervo, te prometo que pensaré el tema del programa. —Hecho. ------------------------------ Copyright © 2024 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative bajo el número 2410107717945
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR