Capitulo 31

2443 Palabras
Un plan fríamente calculado… Me estaba devanando los sesos en mi oficina después de la conversación que tuve en la mañana con Russell... Flashback Corté la llamada y un sinnúmero de sensaciones pasaron por mi mente, era ella. Savannah Lewis era Queen… El teléfono volvió a sonar y al ver la pantalla era nuevamente el maldito de Russell. —¿Qué quieres Russell? —¿James? Pero, pero… —Sí, es el teléfono de Savannah. —¿Fuiste tú el desgraciado que contestó? —Para el tonito amigo querido, creo que tenemos una conversación muy seria los dos, por lo pronto ni se te ocurra volver a llamar a Savannah y menos hablarle de esta conversaciòn. Me conoces Russell, no tengo mucha paciencia y me puedo transformar en tu peor enemigo. —Idiota, te espero en la mañana en mi oficina y pobre de ti que le hagas algo a ella, tú tampoco sabes con quién te estàs metiendo, angelito. Corté la llamada, dejando el celular en la mesita de café caminé unos pasos y recordé lo que iba a hacer, así que me fui hasta la cocina y busqué qué comer. La tanda de sexo me había dejado famélico y pensé que ella se podría despertar con hambre. Mientras buscaba que hacer, noté que Savannah con suerte tenía algo en la nevera y la despensa, armé unos sándwiches y me senté a esperar, pero las horas pasaban y nada que esa mujer se despertaba. Guardé todo y volví a sentarme en el mismo sofá. Tenía que pensar bien las cosas, esto no estaba en mis planes ¿ quién iba a pensar que la chica que me atraía era la misma que me desvirgó? —¡Mierda, Russell! ¿ En qué me metiste? «En realidad en nada, tu caiste solito en el juego y te gustó» Esa era mi conciencia hablando y claro que tenía razón, yo solito me metí en este juego de máscaras, Russell no tenía porqué saber que nos conocíamos y peor aún que ella fuera el objeto de mis afectos. Esa noche no dormí ni mierda y en la mañana me hice el tonto, no quería levantar sospechas en Savannah, menos con todo lo que había descubierto, lo que me llevaba a otra cosa ¿Me habrá descubierto? No, eso no podía ser, si yo no lo había hecho con ella, menos podría haberlo hecho ella ¡no? Lo que quedó ratificado al estar tan tranquila después de que me vio esa mañana. No hubo un àpice en ella que me dijera lo contrario. Después de que Savannah me dejara en mi edificio me encontré con el incordio de mi hermano tomando desayuno en la cocina. —Wow, te absorbieron hasta el alma hermanito. —Ya cállate, Christian. No quiero hablar del tema contigo. —Hermano, no me gusta que estemos peleados, prometo no molestarte más, pero dime algo ¿Te gusta mucho Savannah?— respiré hondo, la verdad es que tampoco me gustaba estar en esta situación con mi hermano, él era más que eso, era mi mejor amigo, así que no me quedó de otra que decirle la verdad. —Creo que es más que eso hermanito. Savannah es una mujer maravillosa, es inteligente, centrada, tierna y la dominatriz con la que tengo un contrato de sumisión. —¿Qué?— escupe el café que estaba tomando y me mira como si estuviera loco, cosa que no está nada alejada de la realidad—Me estás tomando el pelo ¿no? —No Chris, esa es la verdad, el tema es que ninguno de los dos sabe quién es realmente el otro, o bueno, eso no lo supe hasta hoy. Le cuento todo lo que he pasado desde que fui al club de mi amigo, salvo de que era virgen, eso no se lo diría ni loco. Tengo claro que mi padre y él pensaban que no me gustaban las mujeres, por el tema de que no me gustaba el compromiso, pero eso no era cierto, lo que pasaba es que no había aparecido la indicada y ahora que sabía que ambas eran la misma persona no sabía qué haría. —Todo esto es casi para hacer una película, hermano, Christian Grey en versión femenina, wow. —Idiota ¿Eso es lo único que te quedó en ese cerebro absorbido por las series de crímenes? —No, imbécil. Lo que pasa es que nunca pensé que te gustaría todo eso y no me mires con esos ojos, es que te hacía más tradicional. —No puedo negar que esto del b**m me llama mucho la atención y de verdad que lo he disfrutado, pero no sé si realmente seré un sumiso y Vannah es absolutamente una dominatriz. —¿Solo eso te preocupa? No has pensado cuando ella se entere de que eres tù su sumiso o peor aún ¿qué hará cuando tenga esa información? —No lo sé, de verdad que no tengo idea, lo único que si tengo claro es que quiero estar con ella, pero no sé si como Savannah o como Queen. —La tienes difícil hermano ¿Y qué harás? —Por lo pronto hoy tendré una cita con ella en el club, ahí podré ver si realmente me reconoce, si no lo hace ya veremos. Terminamos de conversar y me extrañó no ver a mi padre en el departamento, pero como ya estaba siendo casi cotidiano me imagino que debe estar en el orfanato ayudando a la hermana Ángeles. Tomé mis cosas y me fui directamente a la oficina de Russell. Al llegar, su secretaria me hizo entrar de inmediato, mi amigo me esperaba mirando por los cristales de su oficina con los brazos cruzados en la espalda. —¿Me puedes decir de dónde se conocen?— pregunta sin mirar y yo me siento frente a su escritorio. —Ella es amiga de los hijos del amigo de mi padre y hemos estado más de alguna vez juntos— bien, eso no era mentira, pero tampoco le diría de nuestro trabajo para rescatar a mi prima de esos narcos. —Ya veo ¿Y qué harás ahora? Pues por lo que veo se conocen más cercanamente, que estuvieras en la madrugada en la casa de ella me lo confirma ¿no? —Te voy a ser sincero, Sabannah me ha llamado la atención desde que la conocí y entre medio de todo este lío Queen despertó en mí sensaciones que no conocía ¡Diablos, Russell! Yo creía que me gustaban dos chicas y al final eran la misma persona. —¿Terminarás el contrato? —No. —¿Cómo que no? —Ella no sabe que soy su ángel y yo quiero saber qué es lo que realmente siento por esas dos mujeres. —¡Pero si son la misma persona!— me grita a un tris de romperme los tímpanos. —Lo sé, pero quiero realmente saber si los sentimientos que estoy albergando son por Savannah o por Queen. —No te entiendo… —Ni yo lo hago, amigo, pero de verdad quiero descubrir si realmente Savannah y yo podemos construir algo en serio. —Estás más loco que yo, te podría haber recomendado a mi terapeuta, pero es Savannah. —No te entiendo— ahora si que de verdad no entendía nada. —Cuando Lena descubrió mis gustos sentí que mi mundo se destruiría, pero sabes qué fue lo peor. —No tengo idea— me encojo de hombros y le indico que continúe. —Que ella lo asumió como si nada y eso me volvió loco, no podía entender como mi mujer me aguantaba en esta doble vida que tenía y estuve a punto de divorciarme pues pensé que Lena lo hacía solo por fastidiarme y ahí apareció Savannah en nuestras vidas, ella me ha hecho ver que soy un verdadero estúpido y con el tiempo me ha enseñado a valorar lo que tengo y eso es una mujer fantástica que me ama tal y como soy. El chiste fue que en una de mis tantas orgías me la encontré acompañando a uno de los clientes del club y bueno, surgió esta loca amistad que tenemos los dos, Vannah es más que mi terapeuta, es como la hermana que nunca tuve y le agradezco ser parte de mi vida. —¿Ves que no estoy tan equivocado con ella? Hay algo en Savannah que hace que todo el mundo la ame, pero ella se niega forjar lazos, me imagino que por eso busca sumisos, pues es más fácil que tener una pareja estable. —En realidad, Vannah ha pasado por mucho, pero creo que esa parte debería contártela ella, no estás tan lejos de entenderla, pues por lo que veo ya pasaron a otra etapa en su relación fuera del club, pero algo si te digo amigo mío, no juegues con ella que te puedes quemar. Terminamos nuestra conversación con Russell y él se comprometió a guardar mi secreto, estaba haciendo lo mismo que hacía con Savannah, se mantendría al margen todo lo que pudiera, pero su advertencia me decía que era capaz de mandarme a la mierda si veía que yo la podría lastimar. La balanza con respecto a Russell era clara y estaba a favor de Savannah. Ese día, Savannah desechó nuestro encuentro, lo que me puso de un pésimo humor, pero como ya había trazado mi plan fríamente y había calculado cada uno de los pro y contras con lo que haría con ella, me presenté en su departamento, lo que no me esperé es que ella me pidiera que me quedara nuevamente y diablos mi voluntad se iba al piso cuando se trataba de ella, su mirada gris me derretía y caía en sus encantos como uno de esos niños que seguían la música de aquél flautista. Las semanas fueron pasando y ya casi vivía en su departamento, estábamos en una relación que no tenía nombre y los rastros de necesidad por ver a Queen me valían nada. Estaba disfrutando de su compañía y, aunque sabía que algo le pasaba, esperaba a que ella fuera la que me lo dijera. No me había pasado desapercibido que uno de los guardaespaldas de los Scott la acompañara a distancia y eso me tenía con una espina clavada, pero no tenía forma de saberlo, no me atrevía a hablarlo con Ethan o Val, ellos eran buenos amigos, pero no les tenía la suficiente confianza… Hoy, era un gran día en nuestra oficina, habíamos logrado la licitación del proyecto de la alcaldía y mi padre nos reunió a todos en la sala de juntas de Scott y asociados, estábamos a una semana de poder, por fin, tener nuestro propio edificio, las cosas iban mejor de lo esperado y ya tenía claro muchas cosas. —¿A qué se debe esta reunión papá?— pregunta Chris con esa cara de niño mimado que siempre colocaba cuando las cosas se ponían serias. —Los he citado porque creo que ya es el momento de pasar el mando. —Pero papá, aún eres joven y lo haces estupendamente bien— lo retruco y el esboza una sonrisa cálida. Ya lo había decidido, lo vi en sus ojos, el tema era ¿por qué eso me asustaba? —Junior, esta empresa la creamos con tu madre y tu tio para entregárselas a ustedes cuando fueran mayores y con sus vidas afianzadas. Ustedes dos ya están listos, algún día tu Dani los seguirás, sobre todo sabiendo que serás una excelente abogada. —Tío, yo… —Tú nada, mi pequeña, eras parte de la familia y junto a tu marido y sus hijos deben de recibir lo mismo que estos dos. —Se agradece la confianza, James, perdón, tío. Pero estoy de acuerdo con Junior— dice Jex en tono de burla, aunque sé que no es con malas intenciones. Y era parte de la familia y conocìa como era su caràcter, por eso esta broma me divertía, pero igual tenìa una espinita clavada con él que me daban ganas de matarlo por haber embarazado a mi primita tan rápido, además, ¡Era mayor que él!—, pero todavía no entiendo porqué te quieres retirar. —Si me dejaran hablar, lo entenderían. —Entonces, habla papá. —He decidido retirarme para trabajar de lleno en el orfanato— la cara de Jex y la mía son un verdadero poema, en cambio Dani y Chris están de lo más contentos, juro que los veo dando brinquitos en sus sillas—. Ustedes saben que todo lo que forjamos ha sido para darles un buen futuro y ese ya está más que asegurado. Ahora es momento de que mis energías sirvan para ayudar a otros y con la hermana Ángeles he encontrado esa posibilidad. —Querrás decir con el orfanato que ella dirige ¿no papá? —Sabes a lo que me refiero, James— trató de esquivar mi pregunta — y por eso es que he decidido que tú serás el nuevo CEO de esta empresa y Christian será tu vicepresidente, Jex será el jefe de seguridad y mi pequeña Dani, cuando tu estés lista podrás tomar tu cargo en el departamento legal, por lo pronto y para que te vayas acostumbrando, esa área será vista por Scott y asociados, pero una vez que termines me gustaría que asumieras esa función. —¿Y alguna vez tomarás en cuenta nuestras opiniones?— pregunto molesto, sé que esto es lo que siempre quise, pero ¿Me sentía realmente preparado para asumir ese cargo? —Hijo, ya estás listo—era como si estuviera leyendo mi mente y no se detuvo ahí—. Sé que no habrá problema con este cambio, eres capaz y el mejor para asumir este reto y no es que esté mirando en menos a Christian, pero él está hecho para estar en terreno y no para estar detrás de un escritorio. Con todo esto dicho, espero que acenten mi decisión pues la haré pública el día de la inauguración de las nuevas oficinas. Definitivamente, la última palabra estaba dicha, era lo que siempre había deseado ¿no? Pero eso quería decir que debía adelantar mis planes, tenía el cargo que siempre soñé, ahora solo faltaba que ella me aceptara y con eso mi plan sería perfecto. Como si fuera un designio de los cielos, mi teléfono vibró, era un mensaje de Russell, Queen quería verme... ------------------------------ Copyright © 2024 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative bajo el número 2410107717945
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