Capìtulo 13

1800 Palabras
Deja de pensar y enfócate en lo que es realmente importante. Hui, sí, salí huyendo de mi propia habitación… Podría perfectamente haberlo sacado de ahí a patadas por querer mentirme, podría haber roto el contrato, haberlo despedazado, hecho mierda y después haberme desecho del cuerpo. Eso habría sido mejor ¿no? pero ¿qué hizo la idiota de la terapeuta que hay en mí? Dejarle una notita dándole pie para un próximo encuentro, es que aún no me sacaba la cabeza su confesión, porque eso había sido ese gracias, en su voz no había ni un atisbo de mentira, fue tan natural que hasta él se sorprendió, pues no se dio cuenta hasta que se lo volví a preguntar. Lo mandé a duchar, era la única forma de apartarlo porque tenía ganas de seguir, pero me frenaba el saber que era un inexperto, debería tener mucha paciencia con él y por hoy ya era mucho de hacer de maestra, aunque no es mala idea usar un disfraz de maestra y pedirle que se coloque un uniforme de… —¡Basta Queen, sal de aquí, pero ya! —me vestí como si de eso mi vida dependiera, tomé mis botas y junto a la nota que había escrito dejé mi antifaz de plumas. Abro la puerta y me encuentro con el insidioso de mi amigo que está recargado en la muralla como el maldito cotilla que creo que es. » Mierda, me asustaste, Cuervo ¿Qué haces aquí? —Hola, Queen, de nada Queen, ha sido un placer darte en tus gustos y sí Queen seré su nexo, no te preocupes. —Acompáñame, idiota. Tienes mucho que explicar— lo tomé del brazo y nos dirigimos a su oficina en el club. —¿De dónde lo conoces? —Esa información es confidencial, mi querida Vannah y tú lo sabes, pero solo te diré que es un buen hombre y excelente amigo. —Necesito más que eso, Russell. —Vannah, no puedo y aunque me odies y nos quites tus maravillosas terapias con mi adorada Lena no puedo decirte absolutamente nada de nada, son las reglas del lugar y no las voy a trasgredir por que mi angelito te tiene con la libido por las nubes. —No es eso Russell, ¿sabías que tu angelito es, perdón era virgen? —Así que por eso era tan empaquetado—dice tocando su mentón, mientras medita. Idiota— ¿Y cuál es el problema de que fuera virgen? Yo feliz de ser el primero en disfrutar de un bombón así. —Russell. —Nada de Russell, ¿qué es lo que realmente te molesta Vannah? —Mierda, no lo sé. Es que es primera vez que estoy con un virgen, ni mi primera vez fue con uno, así que no supe como reaccionar y lo dejé solo ¿fui muy mala? ¿estuvo incorrecto salir y dejarlo solo con una nota que le recalca que sé que me mintió? —Creo que te estás tomando muchas consideraciones con mi angelito, querida Vannah, pero lo entiendo es que es un bombón de la mejor calidad y me imagino que tu sentido de la posesión ahora aumentará al saber que has sido su primera experiencia. —No lo sé Russell, puede que no quiera seguir y dejarlo, es que es demasiado puro para meterlo en nuestro mundo, al principio quería probarlo, sabía que era un cuadrado, solo le faltaba la caja para ser el Ken empresario—sus ojos se expadieron, así que lo era, mmm—, pero al verlo hoy en mi habitación me dejó completamente anonadada y diablos no aguanté la tentación, pero en sus expresiones y todo lo que me transmitió con lo que le hice había algo más y con su confesión me dejó claro que no quiero destruirlo, es que parece un niño. No sé de dónde lo conocerás Russell, pero creo que será mejor dejarlo hasta aquí. —¿Y qué pasa si quiere hacer valer el contrato? Tu siempre has sido la que manda, pero si alguien lee bien sus clausulas sabrá que ambos salen mal si uno de los dos lo incumple. —Por suerte no deje una copia y tengo el original— le muestro el sobre y él me lo quita—¡Oye! ¡Devuélvemelo! —Lo siento, nena. Reglas, son reglas y a ti te encanta cumplirlas, le haré llegar su copia a angelito y te lo devuelvo— dice sentándose en su escritorio para luego mirar la pantalla de su computador y fruncir el ceño— ¿le dejaste tu antifaz? Vannah esto es demasiado, te creo que no quieras cagarlo, pero le entregaste una de tus prendas y no estamos frente a Dobby, el no será un elfo libre, le has entregado una de tus posesiones más preciadas y no pongas esa cara, algo te pasa cuando estás cerca de ese angelito. —Ya, deja de molestar y haz lo que debes hacer, mejor me voy que tengo una emergencia en el hospital. —Si Savannah Lewis, cree tu solita la mentira. —Idiota. —Adiosito, la próxima semana estaremos en tu consulta, te amito. Salí furiosa con él y conmigo ¡por la puerta trasera del club! me sentía de la patada, la había cagado nivel dios y ahora debía lidiar con mis propias decisiones. Me subí al auto y enfilé hacia un Burger King, necesitaba energía no solo para mi cuerpo que aún temblaba por ese corto encuentro, sino para despejar mis pensamientos. Al estar frente al auto servicio pedí una Baconator triple con doble porción de papas y bebida ¡Y hasta helado pedí! ¿Qué me había hecho este hombre que quería comer helado si no me gustan. Recibí mi pedido y como si fuera una loca me devoré el helado mientras conducía por las calles de Manhattan. Llegué a casa y lancé mis cosas, me eché en el sofá de mi sala y devoré mi preciado alimento. Pero la comida no me satisfacía. Quería sentirlo otra vez. No se en qué momento me quedé dormida y soñé con ese cuerpo de Adonis, que por cierto que bien trabajado estaba, sí, en mis sueños me ponía más idiota de lo que era, pero cuando estaba a punto de quitarle el antifaz el maldito despertador hizo de las suyas. —Señor, ¿en algún momento de tu maravillosa existencia serás bueno con esta alma en desgracia? Comencé mi día y me fui al hospital, atendí a mis adorados pacientes con profesionalismo y dedicación y luego esperé a Val para hacer nuestro podcast, necesitaba dejar de pensar en él. —Enfócate, Vannah en lo que realmente es importante — me pellizqué las mejillas y puse mi mejor sonrisa a la loca de patio que entraba en mi consulta. —¿Y a tí qué te pasa?— definitivamente era medio bruja o yo era demasiado transparente, pero me niego a contarle esto, así que cambio mi swich y me encojo de hombros. —No me pasa nada, ha sido un día agotador y eso que todavía no se aparece Nathan con una de sus locuras. —Okey, te creeré, sé que algún día mw tendrás la confianza para compartirme tus inquietudes. Mira Vannah, eres mi amiga y te quiero montones, pero a veces creo que algo escondes y es totalmente válido, no te estoy pidiendo que me lo digas ahora, solo que aquí me tienes para cuando quieras hablar. —Gracias, amiga, lo sé, pero de verdad no me pasa nada. —Pues, entonces empecemos. Tomamos nuestros audífonos y abrimos nuestra cuenta, hoy rwsponderíamos preguntas de nuestros auditores y debo decir que eso me sacó de mi estado de contemplación y lo disfruté. Cada día, eran más nuesteos audiescuchas y le agradecía a Val el que me haya metido en esto, aquí podíamos ayudar a muchos sin que nadie nos viera a la cara y darle consejos en general a muchos. —Vamos con la siguiente pregunta— dice Val— esta es de @Valhor, en ella nos dice ¿Qué puede hacer para demostrarle a otros que lo que hace no está mal? Wow, esa es una tremenda pregunta. —Lo es, Val. pero depende de qué es lo que esté haciendo, si es robar, mentir o provocar daño a otros, tenemos claro que jamás será algo bueno lo que quiere demostrar, pero si son acciones como donar sangre, cuidar de un desvalido o incluso el hacer una simple acción de escuchar a alguien el acto demuestra más que mil palabras, si nos estás escuchando @Valhor puedes escribirnos y decirnos a qué te refieres con eso de demostrar qje no está mal lonque haces y podremos apoyarte mejor. —Así es, nosotras estaremos para apoyarte y si se puede guiarte en eso que sientes que los otros pueden pensar que está mal,te agradecemos la pregunta y te conminamos a seguir escuchándonos, como a todos los que hoy nos han escrito. —Y con esto nos despedimos de todos ustedes, recordándoles que no solo la salud física es importante, sino que también la salud mental. Un fuerte abrazo para todos y que tengan una linda tarde. Cortamos la transmisión y nos quedamos echadas en nuestras sillas mirando a la nada, pero con la tranquilidad de que habíamos aportado con un granito de arena. —¿Irás al simposio en Madrid?— me pregunta mi amiga y yo niego. —Por desgracia, o la gracia divina de tu madre esta vez paso, tendré que desempolvar mis telarañas mentales y ayudar en el caso de Dani. —Qué pena, te voy s extrañar. —Llévate a tu maridito. — ¡Ni loca! es el momento en que descansl de él y de los niños. —Idiota, tu familia es maravillosa. —Pero intensa y lo sabes. Ambas soltamos una carcajada y fue cuando mi teléfono sonó. Eran varios mensajes, uno de mi amigo Russell y otro de un número desconocido. Abrí el de Russell y la piel se me erizó. "El contrato ya fue enviado, de acuerdo a las reglas, te amito". Idiota. El segundo, era del jefe de seguridad de los Scott. "Tenemos lo solicitado, nos vemosen la dirección que te mando por esta misma vía" Luego aparece una dirección y con eso me queda claro que el primer mensaje será un Okey y el segundo es un vamos s trabajar. Me despido de Val y tomo mi gorra, hoy hacía frio así que guardaría mis ideas más calentitas dentro de una gorra para que no se escaparan. —Ay hermanita cuánta falta me haces. ------------------------------ Copyright © 2024 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative bajo el número 2410107717945
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