Capìtulo 12

1621 Palabras
¿Qué dije qué? ¿Qué mierda me pasó? ¿Cómo pude decir tamaña estupidez? ¿Esta mujer me había succionado los sesos al igual que todo mi semen en mi primera vez? No se qué estaba pasado por mi cabeza cuando le di las gracias. «¡Estúpido, le diste las gracias por desvirgarte! ¿en qué mundo vives imbécil? ¿cómo se te ocurre tamaña estupidez? » —¿Qué estás diciendo? — su voz se siente lejana, se ha levantado de mi cuerpo casi como si la quemara lo que le acabo de decir y me ha dejado un verdadero vacìo despuès de su separación, es que todo fue tan… tan… ¡Dios! ¡Fue magnifico, sublime, delicios, la puta primera maravilla! Ahora entendía a Christian, el sexo era lo máximo y sobre todo haberlo experimentado con ella, no sé como describir cada toque, cada beso, cuando introdujo mi m*****o en su cuerpo, ¡Mierda, de solo pensarlo, mi v***a se está levantado y aún sigo esposado a esta cama escuchando a lo lejos lo que mi diosa de fuego ardiente algo me habla y se pasea por toda la habitación como si fuera una fiera enjaulada. ¡Hey! —la cachetada que me da me devuelve de este estado de panacea s****l, la miro con cara de bobo y ella se pasea de un lugar a otro, nuevamente, es como si algo le molestara—No me jodas, angelito ¿a qué te refieres con que gracias por mi primera vez? No me digas que eres virgen, ¿es eso? ¿lo eres? perdón ¿Lo eras?¡Háblame! ¡Dios santo, violé y desvirgué a un vejestorio! — pestañeo varias veces después de la segunda cachetada, trato de encontrar mi enfoque y la veo a ella, tan linda, con el pelo alborotado y su antifaz tan divino que la tercera cachetada me deja casi en la lona. —¡Auch diosa, para ya! Necesito reponerme de todo esto. —Deja de hablar estupideces y dime— me toma por ambas mejillas y me mira a los ojos buscando algo—, respóndeme ángel. ¿Cómo me dijiste? ¿Diosa? —Diablos James, deja de cagarla con esa boquita que se la comió como tanto habías querido es que…—Despierta de tu lapsus mental post orgásmico, idiota, te estoy hablando, ¡Responde! —Mujer, deja de gritar, te dije gracias por mi primera vez en esto del b**m, por favor ¿Cómo vas a pensar que soy virgen a mis treinta? No te pases, eres la primera, sí, pero en esto de ser sumiso, porque por mi cama ha pasado todo Manchester y sus alrededores— «Sí, eso miente como un vil embustero, te vas a pillar solito la cola, pero anda, sigue así» —¿Es cierto lo que me dices? ¿no me estás mintiendo? — ¿por qué pareciera no creerme? ¿Tan malo para mentir soy? ¿tan malo había sido en la cama con ella? ¿no era lo esperado? ¿duré muy poco? —Si me sueltas podemos hablar más en confianza y tal vez seguir con tus enseñanzas mi Obi One—¡No! Ahora sí que me la corto yo mismo ¿cómo puedo hacer una similitud de ella con un personaje de una película de ciencia ficción? «Estás mal, James. Tu diosa te frio el cerebro» Su cara, o lo que podía ver a través del antifaz era un verdadero poema, necesito mi celular para fotografiarla y guardarla para siempre, se ve tan linda, tan demoniaca y a la vez angelical. «Estoy jodido» Se acercó a mí y mirándome recelosa soltó las esposas, debo de decir que por la posición no había notado que mis muñecas dolían. Me masajeé ambas muñecas, mientras ella me dejaba solo y se metía al baño, era mi momento de poner los paños fríos y pensar qué le diría porque ya me estaba asustando tanta pregunta. Ella de verdad que no me cree y debo de decir que soy lo suficientemente inexperto para no saber como responder si a ella se le ocurre preguntar algo en específico, pero es que lo que pasó hace algunos minutos aún no me lo puedo sacar de la cabeza, fue demasiado, demasiado especial. No sé en qué momento salió del baño y en qué lugar me había metido dentro de mi cabeza, pero ahí estaba ella nuevamente, frente a mí y ahora en la misma posición que la mía cuando salí y me enfrenté a ella, con la toalla cubriendo su delicado cuerpo. Esa delgada tela que quiero arrancar con mis propias manos para acercarla a mi y volverla a disfrutar, pero me aguanto y, ahí noto que ha cambiado su antifaz, ahora lleva uno completamente n***o que le cubre solo los ojos, más parece una de esas para dormir que un antifaz y otro de mis pensamientos viene a mi mente… Cómo me gustaría verla sin él… —Ángel, ¿sigues ahí? ¡ángel! —Perdón ¿qué decías? —Decía que ya puedes ir a bañarte, por hoy terminamos las lecciones, además tengo cosas que hacer. —Pero, pero. — nuevamente usaba ese dedo delicioso que tenía para acallar mis palabras y nuevamente usaba esa voz de mando que me hacía erizar la piel, ella se estaba convirtiendo en… —Ángel, escúchame. Por hoy fue suficiente, además tengo que ver a… Unos clientes. —¿Me llamarás? —Puede que estos días no, estaré ocupada con unos temas importantes, pero espera mi llamado, ya sabes, mi calientacamas inglés— dijo riendo, definitivamente no me creyó ni mierda y horror, piensa que soy inglés, Asco. Así que, de la peor forma y con la palabra Loser en mi frente me metí a la ducha y aunque me habría encantado quedarme con su aroma en mi piel noté algo extraño, ella no olía a nada, era como si su cuerpo no expeliera ningún tipo de aroma. Apuré la marcha para a lo menos despedirme de ella y salí del baño, pero al salir de ahí no la encontré, solo estaba el antifaz de plumas y una nota. “Nuestros encuentros serán fijados por el Cuervo, pero por esta semana me será imposible verte mi virgencito, cuídate mucho y prepárate para tu próxima lección, mentirosillo” —¡Mierda, debe creer que soy un imbécil! Con el animo por los suelos, pero con la sensación más extraña después de haber tenido mi primera vez con mi diosa me fui a mi departamento, ya era media noche y me encontré a mi hermano en la sala viendo uno de sus putos capítulos del Mandaloriano y una risita se me escapó de los labios. —El que se ríe solito, de sus maldades se acuerda, hermanito. —Chris, ¿si yo te contara algo muy personal tú serías capaz de escucharme sin decir ninguna de tus estupideces? —Somos hermanos, James. Que sea un idiota, a veces, solo a veces no quiere decir que no puedes confiar en mí. A ver cuéntale a papi qué te pasa— quise pegarle por su respuesta, pero suspiré y le conté cada uno de los detalles de mi historia con la diosa de fuego ardiente. —Pero si serás imbécil ¿cómo se te ocurre? ¡Mierda! ¿es en serio? ¿Lo eras?—asentí — ¡No! ¿como se te ocurre darle las gracias por hacerte hombrecito? —me dice entre broma y verdad— hermanito, debiste pedir consejo antes de lanzarte a esa leona, capaz y ahora te deje sin pan ni pedazo, ya logró algo que nadie había logrado y pasaste a ser uno más de la larga lista que debe tener. Si ni su teléfono te dio ¿guardaste su número por lo menos? —No, ella se comunicará con Russell y … —¿Russell el Russell de las empresas Macalister? —¡Mierda! —se me salió— Ese mismo. Él es el dueño del club. —Qué lastima haberme reformado, me habría encantado probar el lugar, pero bueno, volviendo al tema, o sea que Russell será su nexo y tendrás que esperar a que ella te busque. —Ajá. —Y tu copia del contrato, digo como para verla. —Maldición. —No me digas que no la tienes. —No, ella se llevó la única copia. —Hermano, me impresiona lo ingenuo que eres, si no pareces mi hermano mayor— dice en tono burlón y yo le gruño, pero tiene razón me estoy lanzando a una aventura sin siquiera saber qué mierda firmé y así quiero ser el ceo de una empresa multinacional ¡Demonios! Después de la conversación con mi hermano y para no seguir dando vueltas a lo que está pasando me fui a acostar y soñé con ella, pero entre medio de mi sueño se apareció Savannah, las veía a ambas frente a mi disfrutando de sus cuerpos y yo sin poder acercarme a ninguna de las dos, pues estaba esposado a esa cama en la habitación dorada de mi diosa, desperté sobresaltado por el sonido del despertador, con mi v***a erecta, como todas las mañanas y sin ganas de nada me levanté y preparé para mi día como cualquier mortal, hoy tendría una reunión importarte con el asistente del alcalde y debía lograr saber qué querían pues estaban demasiado insistentes con que nosotros ganáramos la licitación, pero para mí era claro algo, en los negocios la ganábamos en buena lid o no había trato. ------------------------------ Copyright © 2024 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative bajo el número 2410107717945
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