Mateo

807 Palabras
Mateo   Los del sector B caminaban en fila dirigiéndose hacia la foto de grupo, que se tomaba cada año. El grupo de amigos de Blaze se encontraban al final de la fila. El pelinegro ya había estado pensado en una locura desde hacia unos minutos, era algo muy arriesgado, pero quería intentarlo, quería volver a ver a ese chico tan lindo. Blaze toco el hombro de Thomas y este se giró a verlo. —Cúbreme —Y sin esperar respuesta salió corriendo. —¿A dónde vas? —Intento detenerlo el rubio, pero no pudo. Ya se había ido. Thomas dejo escapar un bufido de estrés y nerviosismo, aunque llevaba poco a conocerlo, no quería que lo castigaran tan pronto. Blaze corrió de regreso al patio de receso, volteo sigilosamente a los lados y con el corazón en la garganta cruzo la baranda hacia el sector A. Se introdujo en el edificio de dormitorios y busco algo, mejor dicho, alguien en específico. Intento abrir puertas, pero estas no cedían. De pronto escucho como una era abierta a su costado. —No hagas ruido —Se apresuro a decirle al muchacho castaño que lo miraba con los ojos abiertos. —Tú no puedes estar aquí —Pronuncio con una voz tan dulce que hizo flaquear a Blaze. El pelinegro tenia razón, los ojos de ese chico tan lindo que lo miraba con el ceño fruncido eran sumamente hermosos. Blaze por un  momento quiso nunca dejar de verlos. —¿Dónde están todos? —La voz de Julio resonó en el pasillo y el jefe de grupo del sector A se desesperó, si Julio los encontraba ahí seguramente serian azotados. Tomo a Blaze de la mano y lo llevo al aula de servicio donde se encontraban los trapeadores y demás. Estando ahí cerro la puerta con cuidado y fue cuando pudo respirar en paz, Blaze seguía embobado, pero después recordó a lo que venia, sacudió la cabeza antes de hablar. —Oye, necesito preguntarte algo... —El menor le tapó la boca a Blaze antes de que siguiera hablando. Justo a tiempo cuando alguien se encontraba del otro lado de la puerta. Se podía visualizar la silueta que se transparentaba por el cristal deformado de la puerta, ellos podían ver a esa persona, pero esa persona no los podía ver a ellos. —¿Dónde están? —Pregunto Julio a alguien que no podían ver. —Es el último grupo —Comento una monja. Julio siguió su camino sin percatarse de los chicos que sen encontraban allí. —¿Como te llamas? —Susurro Blaze, cuando los pasos se habían alejado. —Mateo —Dijo el chico de la misma forma. —Mateo —Murmuro Blaze para sí mismo saboreando su nombre —Hola. Mateo rodo los ojos —Te tienes que ir. —¿Sabes acerca de los que se escaparon? —Pregunto esperanzado. —Nadie se ha escapado —Aseguro el de lunares. —Queremos escapar, estamos buscando una salida —Confeso el azabache. —Si encuentras una me avisas —Dijo quitándose el reloj que tenía en la muñeca derecha. El castaño salió y al doblar la esquina se encontró con su grupo caminando en fila junto con Julio, este lo miro severo. —Disculpe —Tartamudeo —Se me olvido esto. El chico mostro su reloj. Julio lo miro unos segundos, pero después asintió y Mateo se integró a la fila. [...] —Vista al frente, baja las manos —Corregía una monja a los chicos. Alonso se giró a ver a Daniel tiernamente y se sonrieron. —Daniel, levántate el flequillo —Ordeno Julio. El mencionado se peinó de mala gana. Blaze llego corriendo y todas las miradas se giraron a él. —¿Dónde estabas? —Pregunto el director. —Fui al baño, perdón. Julio hizo un gesto para que se subiera a la tarima y así lo hizo. Todos se acomodaron para tomar la foto, al principio se encontraba "la rata" y Mateo sosteniendo un cartel que decía "1958". Julio miro unos segundos a Blaze, pero después bajo su vista a Mateo, creando teorías en su mente del por qué él se encontraba ausente momentos atrás al igual que Blaze, no se dio cuenta cuando tomaron la foto. Todos bajaron de la tarima en dirección a sus dormitorios. Blaze hizo lo mismo, pero alguien lo detuvo sosteniéndole la oreja fuertemente. —¿Dónde estabas? —Volvió a preguntar Julio. Este, debido a su altura, tomaba de su oreja muy arriba haciendo que Blaze tenga que pararse de puntitas para no lastimarse tanto. —Fui al baño —Logro pronunciar debido al dolor. Julio lo miro a los ojos tratando de encontrar la mentira en sus palabras, pero no fue así. —Vete a tu dormitorio —Le dijo soltándole la cabeza bruscamente.
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