No puedo negar que lo que me dijo Sara me dejó pensando, efectivamente esa no era yo, pero no iba a permitir que ninguna otra persona llegara a mi vida y la destruyera, pero sucedió algo que me convenció, mi hermano Tobías, con todo lo que me pasó se me olvidó que Tobías era hombre, un hombre muy bueno, amaba a su novia, pero ella le fue infiel, una tarde en la que mi hermano salió temprano de su trabajo, vio a Liliana con otra persona, al principio creyó que se trataba de un amigo, no lo tomó a mal, fue a buscar donde estacionarse para acercarse a ella, una vez que lo hizo e iba a bajarse del auto, por el espejo miró como el tipo que estaba con ella la besó en los labios y Liliana lo correspondió plenamente, luego se tomaron de la mano y entraron a un edificio, Tobías salió del auto y quiso seguirla, entró al edificio para darse cuenta que era un hotel, su mundo se desmoronó, salió del lugar y se quedó en el auto, esperó, después de unas horas la vio salir de la mano de ese hombre, se fue con él, los siguió, no quiso hacer un escándalo, cuando el tipo la dejó en su casa se despidió con otro beso y se fue, en ese momento Tobías se acercó a ella, Liliana estaba demasiado sorprendida.
- Tobías, no sabía que vendrías
- Lo supuse Liliana, ya veo lo que haces cuando no me tienes cerca
- ¿A qué te refieres?
- Te vi Liliana, no finjas
- No te entiendo
- ¿Cuánto llevas con él, un mes, dos?
- ¿Con quién?
- ¡Con el tipo con el que te acabas de acostar!
- Tobías, yo…
- ¿Cuánto tiempo Liliana?
- Un año
- ¡¿Qué?!
- Perdóname Tobías
- ¿Cuándo pensabas decírmelo? ¿Después de la boda?
- Al principio fue solo un juego, no sé cuándo se convirtió en algo más
- ¿Algo más? ¿Lo amas Liliana?
- Sí Tobías
- ¿Por qué Liliana? ¿Por qué seguir conmigo entonces?
- No sabía cómo decírtelo Tobías, creí que podía manejarlo
- No es justo Liliana, sabías que te amaba, no merecía esto
- Lo sé Tobías, perdóname por favor, te devuelvo el anillo de compromiso
- Liliana, me has roto el corazón
- No me odies por favor, quisiera contar con tu amistad
- Ahora lo único que quiero es olvidar que te conocí, adiós Liliana
- Tobías lo lamento mucho, no quise dañarte
- Adiós Liliana, que tengas una buena vida
- Adiós Tobías
Tobías fue a su auto y se alejó lo más posible, luego se detuvo cuando no pudo contener más las lágrimas, era la mujer de su vida, iban a casarse, faltaba menos de tres meses para su boda, nunca tuvieron relaciones, él la respetaba, la esperaría para tenerla en su noche de bodas, quería que fuera especial, pero con este tipo, se acostaba con él desde hace un año, nunca se sintió tan estúpido, nunca le gustó beber, pero ese día se compró una botella de whisky y se fue a casa, no le gustaban los bares, solo necesitaba estar solo, se fue a la terraza de su casa y empezó a beber, sus padres estaba muy dolidos de verlo, pero respetaron su dolor, no se lo impidieron, aunque mamá quiso intervenir, mi padre no le permitió, como hombre sabía que lo que su hijo necesitaba era desahogarse y si esa era la forma solo había que acompañarla de lejos.
Cuando llegué a casa y mi madre me contó lo que había sucedido tenía ganas de matar a Liliana, cómo pudo hacerle eso a mi hermano, él era un hombre bueno, sentí como si me hubiera caído un balde de agua helada, mi hermano era hombre y no era como todos, fue como si me hubieran dado una terrible bofetada, sin importar nada me fui a la terraza a acompañarlo, me senté a su lado y me serví un trago, Tobías no dijo nada, acercó su vaso al mío y brindó conmigo, lloré con él, los dos estábamos ya borrachos y se lo conté todo, mi hermano no podía creer por todo lo que había pasado, ahora entendía mi cambio tan profundo.
- Dime dónde lo encuentro y voy a partirle la cara
- No Tobías, no tiene caso
- No debiste callarte Laura, tú no estás sola, imagino todo lo que sufriste
- Estamos rotos hermano
- Brindemos por eso hermana
- Salud hermano
- Lo único bueno de todo esto es que estamos listos para seguir adelante
- Sí Tobías, ya no podemos caer más abajo, ahora vamos para arriba
- Hermanita, te quiero mucho, cualquier cosa sabes que puedes contar conmigo
- Yo también te quiero mucho hermano, te felicito por haberte librado de esa mujer, te cuento una cosa, no me caía bien
- Si me lo hubieras dicho antes me habrías evitado todo esto, hermana
- Jajajaja, recuerda que lo que te conté es un secreto, no le digas a nadie
- No hermana, te agradezco tu confianza, mi madre se moriría si lo supiera y mi padre es capaz de matarlo, esto queda entre los dos
- Gracias Tobi
Este episodio hizo que reaccionara, evidentemente debía calmarme, mi hermano era una buena persona, no merecía que su novia le hiciera eso, su ruptura causó mucho revuelo en la familia, Tobías era médico, para poder olvidar todo este asunto decidió irse, se inscribió a médicos sin fronteras y en cuanto fue aceptado se marchó al otro lado del mundo, me dio gusto por él, pero mi mamá estaba muy deprimida por la partida de su hijo mayor, yo le entendía perfectamente, si en mi manos estuviera también me hubiera ido lo más lejos posible, pero todavía estaba estudiando y no conozco que existan “Arquitectos sin fronteras”.
Le hice caso a Sara y fui a ver al P. Jorge, en cuanto lo vi mis ojos se pusieron cristalinos, le conté todo lo ocurrido con Braulio y Leandro, el sacerdote me dio un gran abrazo y me dijo que debía perdonarlos, en mi corazón creía que los había perdonado, pero en realidad, con el comportamiento que tenía en este último tiempo era evidente que no, en cada muchacho que se me acercaba creía encontrar a alguno de ellos y me sentía con el derecho de castigarlos, no tenían la culpa, no era quien para juzgarlos sin pruebas, tal vez ellos eran como mi hermano y tenían buenas intenciones, pero yo los había juzgado y condenado, no puedo decir que me arrepentí de haberlos tratado así, pero entendí que no podía seguir ese juego, dejé de comportarme como una mujer fatal y dejé de vestirme de forma provocadora, los resultados no se hicieron esperar, de un momento a otro dejé de recibir las llamadas, las invitaciones y los regalos.
Estaba tranquila, mi nuevo aspecto no era el de la dulce novicia, pero tampoco de la mujer fatal, dejé mi cabello largo y el maquillaje sencillo, cuando había ocasiones de salir con Sara y mis compañeros de clase lo hacía de muy buena gana, mis estudios iban muy bien, finalmente cuando tenía la oportunidad de conocer a alguien conversaba alegremente sin ninguna intención, generalmente me pedían mi número de teléfono pero no me importaba si me llamaban o no.