Después de un tiempo, como siempre me recogió de la universidad, estaba oscureciendo, nos paramos en un sitio lejos de todas las miradas, lo notaba muy extraño, me dio un beso que me transportó al cielo, me acurruqué en su pecho, encendió la radio, se escuchó una canción sobre una niña, cerró los ojos, algo pasaba con él, le pregunté, las palabras que me dijo a continuación las recordé a diario los próximos años, la canción seguía sonando:
“Niña
cuando te conocí yo no era muy feliz
Llegaste tú
y con tu amor sentí
que eras para mí,
mi niña,
Niña,
con el calor de tu amor yo descubrí
Que no podría ni un minuto estar sin ti
Que eras para mi niña
Niña
llegaste tú y se fue la soledad
Toda mi tristeza quedo atrás
Y se fue, como hoja tras del viento
Niña,
Si tu no crees que te he dicho la verdad
Pregunta a Dios y el sí que dirá
Que para mis serás
mi niñaaaa…”
- Laura, escucha esta canción, si lo pensamos bien tú eres una niña para mí, la diferencia de edad entre nosotros es alta
- Son solo 7 años Leandro
- Son muchos Laura, tú eres muy joven, lo que sientes ahora se esfumará pronto, en cambio yo, no te olvidaré nunca
- Te amo Leandro, no me importa la diferencia de edad
- Eso lo dices ahora, pero es mejor que así sea, seré un amor pasajero para ti, pero eso es bueno, Laura hay algo que debo decirte
- ¿Qué es?
- He decidido volver al seminario
- Nooooooooo
- Eso es lo que quiero Laura, lo pensé bien, no puedo negarme al llamado de Dios, tú lo conoces, sabes cómo es
- Lo sé, pero me duele Leandro, no quiero perderte
- Eres muy joven aún, seguro que todo esto es una ilusión, verás que pronto me olvidarás
- Ay, Leandro, no tienes idea de lo que siento por ti, es muy grande, pero te entiendo, con mucho dolor en mi corazón, lo entiendo
- Dios me llama Laura, no puedo decirle que no
- Ay Leandro
- No llores, linda, tú me olvidarás, el problema aquí es que yo no lo haré tan fácilmente
- Entonces ¿Estás seguro de volver? ¿Y si estás sintiendo eso por mí, crees que sea buena idea regresar?
- Mira Laura, voy a ir, seguiré el proceso que tú conoces, si en ese tiempo yo descubro que no es mi llamado, volveré por ti y nos casaremos
- ¿De verdad Leandro?
- Si Laura
- Te voy a esperar
- No Laura, sigue con tu vida, no puedo pedirte eso, te lo digo, eres muy joven
- Te amo, no te fijes en mi edad, sé lo que siento, entiendo el llamado, síguelo, pero si en el tiempo que dura el proceso descubres que no es lo que Dios quiere de ti, debes saber que aquí te estaré esperando, dejaré de hacerlo cuando seas ordenado, ese momento dejaré de esperarte
- No puedo pedirte eso Laura
- No me lo estás pidiendo, lo hago por mi voluntad, lo que siento por ti es de verdad, nunca lo dudes
- ¿Estás segura de tu amor Laura?
- Completamente Leandro
- Tanto como para…
- ¿Para qué?
- No, nada no me hagas caso, es nuestro último día juntos Laura
Sentí sus labios en los míos, mis lágrimas se mezclaban en el beso, lo único que pensaba era en que para el día siguiente ya no lo volvería a ver, sus besos se tornaron más intensos, desde Braulio nadie me había besado así, entendí lo que podría pasar si no me detenía, pero, esta vez no me importó ni me dio miedo, seguí adelante, me miraba en sus ojos y estaba dispuesta a todo, siguió besándome intensamente, en un momento sentí que se detenía, me dijo que no estaba bien que siguiéramos, que no era correcto, quiso apartarse de mí, no lo permití, lo abracé como si quisiera fundirlo en mi ser, volví a besarlo, el asiento del auto cedió, no sé cómo sucedió, pero en un instante estaba sobre mí, quería apartarme pero no pudo, seguimos besándonos apasionadamente, lo único que entendía es que Leandro se iba de mi vida, sentí sus manos por mi cuerpo, mientras seguía diciéndome que nos detuviéramos, no, no podía detenerme, me aferré a él como si mi vida dependiera de ello –No te me entregues así Laura- escuché, pero lo callé con otro beso, después de un instante sentí en mi intimidad su primer intento de penetración, no lo logró, lo volvió a intentar varias veces, hasta que finalmente lo hizo, dolió, después de todo era mi primera vez, él lo sabía, fue tierno y delicado, al terminar no podía mirarme a los ojos, se veía molesto.
- No debió pasar Laura, ahora cómo me presento al seminario después de esto
- Leandro yo…
- No me hables, te dejo en tu casa y me iré
- Leandro
- Te dije que no me hables
Me quedé callada, me dejó en mi casa, se detuvo y cerró los ojos, quise decir algo pero vi su palma con un gesto de “alto”, salí del auto, cerré la puerta y se marchó sin mirar atrás, durante mucho tiempo me sentí culpable de eso, pero con el tiempo, entendí que si de verdad no hubiera querido que nada pasara no me hubiera besado de esa forma, era novata y no entendía muchas cosas, pero mientras me decía que nos detuviéramos, seguía correspondiendo a mis besos y acariciando mi cuerpo, fue él quien levantó mi falda y quitó mi pantaleta, ni siquiera me di cuenta el momento en que lo hizo, el tiempo pasó, Leandro entró al seminario y se quedó un año, después un terrible día me enteré que él salió, en un instante me vi casada, pensé que iba a volver, me llené de alegría, hasta que la persona que me estaba contando me dijo “va a casarse”.
No lo podía creer, debía ser mentira, sí, me estaba engañando, pero ¿Por qué? Nadie sabía lo que hubo entre él y yo, me volví loca pensando, no era verdad, él me dijo que si con el tiempo se daba cuenta de que no era su camino volvería a mí, yo lo estaba esperando, él lo sabía, no era verdad, pero cómo lo averiguo, Santiago, su mejor amigo, lo veía de vez en cuando, nunca le dije ni le conté nada, pero es su mejor amigo, debe saber todo lo que pasó, sí, lo llamaré, nos llevamos bien, también fuimos compañeros en la universidad con Leandro, lo llamé, me contestó muy alegre:
- Laura qué sorpresa
- Santiago, amigo, puedo ir a verte
- Claro amiga, cuándo quieras
- Puedo hoy, a qué hora te queda bien
- Vamos a almorzar Laura, vente a la 1pm
- Listo Santiago, nos vemos a la 1
- Nos vemos Laura, por cierto, Leandro salió del seminario, en fin, te cuento luego, un abrazo
- …Te veo más tarde