Al llegar a la cafetería vi cómo se ponía nervioso, quería reírme de él, pero me calmé, me senté y lo miré a los ojos, Braulio me tomó la mano, se la retiré, vi dolor en sus ojos, pero en mi corazón solo quería insultarlo, arañarlo, no sé, quería ¡venganza!
- Laura, ante todo, te pido perdón por abandonarte
- ¿Perdón? Así de fácil
- No, Laura no es tan fácil, no sabes lo que me cuesta, yo realmente estoy muy arrepentido
- Te perdono Braulio, pero me puedes decir ¿Por qué no viniste?
- Por cobarde, me faltó valor Laura, luego me fui a USA, tampoco tuve valor ni para enviarte una carta
- Bueno Braulio, eso ya es pasado
- ¿Sufriste mucho?
- Ya te puedes imaginar, pero olvídate de eso, mírame ahora, estoy completa, no me falta nada, estoy feliz, a la final me hiciste un favor, porque si me hubiera casado contigo, estaríamos mal Braulio
- Sé que no te fue bien en la vida religiosa
- No, pero es parte del proceso, aprendí mucho ahí, es un tiempo que siempre recordaré con cariño
- Entonces tal vez quieras considerar darme otra oportunidad
- ¡¿Qué?!
- Sé que te hice daño, que no merezco tu perdón, pero no te he olvidado Laura, te amo, quiero pasar mi vida contigo
- ¿Estás loco? ¿Piensas que voy a arriesgarme otra vez por ti?, no Braulio, no es posible, no sabes lo que pasé con tu abandono, no sabía qué decir a mis padres, a mi hermano
- Entiendo, pero si me perdonas, todo va a ser diferente esta vez, he cambiado Laura
- ¿Diferente? Jamás voy a olvidar lo que dijiste Braulio, a tus ojos no soy digna de que me quieran, me dijiste que jamás sería feliz en la vida ¿Cómo puedes pensar que voy a darte otra oportunidad? Fuiste muy cruel, no quiero sufrir contigo otra vez
- Nos dijimos muchas cosas horribles Laura, lo reconozco, no sabes cómo me he arrepentido de esas palabras, pero tú también fuiste cruel, cuando me dijiste “Ya sé quién eres”, sentí que me veías como a un monstruo
- Tal vez eso mismo eras en mi vida
- Ahora, todo va a ser distinto Laura, te lo ruego, qué quieres que haga para demostrarte que he cambiado, solo pídemelo y te juro que lo haré
- Es una locura Braulio, no es buena idea
- ¿Dejaste de quererme?
- Te fuiste Braulio ¿Qué querías que hiciera?, tuve que aprender a vivir sin tu presencia en mi vida, después de lo que me dijiste no creí que te volvería a ver, aprendí y logré sacarte de mi corazón, por favor no me pidas que te vuelva a dejar entrar en él
- No me contestes ahora, piénsalo, tómate el tiempo que quieras, si te parece la próxima semana hablamos
- No tiene caso Braulio
- Solo piénsalo
Volvió a tomar mi mano, esta vez no se la retiré, sonrió y la llevó a sus labios, no sentí nada, luego se retiró de la cafetería y me quedé pensando, mis sentimientos por Braulio se habían terminado, pero no podía olvidar todo el daño causado, en mi interior solo tenía una idea, vengarme de la vergüenza que me hizo pasar, entonces una idea terrible me pasó por la mente, le diría que sí, que le doy otra oportunidad, seguiré con los planes y cuando estemos a punto de casarnos, cuando el juez me pregunte si lo acepto como esposo, le diría NO ACEPTO, y me iría, solo de esa manera, podría él sentir lo que yo sentí ese jueves que nunca apareció, después de varios días, Braulio y yo nos volvimos a encontrar, esta vez con esa idea en la mente, me reuní con él en su negocio, pero no le permití que cerrara la puerta…
- Estoy aquí Braulio, ya lo he pensado
- ¿Qué has decidido?
- Acepto volver contigo
- Gracias Laura, verás que todo será diferente ahora
Se acercó a mí y me besó, ese momento empezó mi venganza, lo abracé y fingí que estaba completamente rendida a sus pies, Braulio creyó que volvería a ser la misma de antes, pero solo acepté sus besos, cuando sentí que se emocionaba demasiado, me alejé de él, salimos un par de veces, pero ya mi corazón lo había olvidado, se lo conté a mi madre y me dijo que no le parecía bien que volviera con él, que tal si después resulto más enamorada que antes, entonces mi venganza se haría polvo, tenía razón, no podía arriesgarme, preferí alejarme de él, le escribí una carta en la que le decía que lo perdonaba, pero que no podía amarlo otra vez, que se alejara de mí y no me buscara más, Braulio, no lo aceptó pero después de varios meses de negativa, finalmente se rindió y se alejó.
Seguí trabajando y estudiando con toda normalidad, cuando de repente una vez, sin previo aviso alguien llamó a la puerta de la oficina de la escuela, salí a abrir y para mi sorpresa me encontré con la silueta de Leandro Suárez, quedé completamente impactada de verlo ahí, ya casi era mi hora de salida, dijo que iba a esperarme, salí y ahí estaba, no pude evitar sentirme muy nerviosa, al punto de temblar, Leandro se dio cuenta, se reía, me dijo que no estaba seguro de ir al seminario, se encontraba en un tiempo de crisis vocacional, así que mientras aclaraba su mente había decidido venir a ver cómo estaba.
Sus visitas se multiplicaron, todos empezaron a notar mi nerviosismo a la hora de la salida, supusieron que era mi novio, mis compañeros de clase lo creían también, me acostumbré a que fuera a verme, mi corazón latía muy fuerte cuando lo veía en la puerta de mi trabajo o de la universidad esperándome, como una estúpida me enamoré perdidamente de él.
La situación entre los dos era tal, que ya prácticamente manteníamos una relación sentimental ante todos, aunque sus visitas eran solo de amigos, una tarde finalmente me besó, creí tocar el cielo con las manos, por él era capaz de todo, incluso de fugarme si me lo pedía, estaba tan feliz, no le dije nada a nadie, Leandro me dijo que no lo hiciera y yo le hacía caso en todo, iba a verme en su auto, nos deteníamos en algún lugar para charlar y para besarnos, muchas veces imaginamos cómo sería nuestra vida en el futuro, hablamos de casarnos algún día, por supuesto en una ceremonia religiosa muy sentida, en alguna iglesia de nuestra preferencia, tendríamos dos hijos, les pondríamos por nombres Francisco y David, soñábamos despiertos, era muy feliz.