Capítulo 6

2075 Palabras
AUSTIN No muevo ni un músculo, pero siento como si estuviese temblando. La luz llega a mis ojos aún con mis párpados cerrados, el color rojizo me molesta, pero no tanto como el hecho de no llenar mis pulmones de aire. No podré resistir mucho más. Si no se van pronto me veré en la necesidad de abrir mi boca con desesperación y tragar el aire que tanto ansío consumir, pero por desgracia eso solo me delataría. Siento como dos personas se mueven a nuestro alrededor. Se pasean por la habitación y su respiración parece taladrar en mis oídos, pero no cedo. Puedo sentir como una gota de sudor baja por mi cuello hasta mi pecho. El miedo me ayuda a soportar hasta el final. Escucho un ruido, pero no logro identificar de qué. —No hay nadie aquí, sigamos buscando. —Por alguna razón, sé que uno de ellos mantiene la vista fija en mí. No soy el chico más apuesto del mundo. Soy bastante normal, pero mis rasgos asiáticos hacen que mi rostro se vea más fino, e incluso más joven de lo que en realidad soy. Muchos de los modelos de Human doll son de rasgos asiáticos, pero también los hay occidentales. Creo que mi desaparecido padre acaba de salvarme el pellejo. Me amaré más a partir de ahora. La puerta se cierra. Les doy solo unos segundos para que se alejen, y hasta entonces puedo respirar. ¡Aire, al fin! Acabo de descubrir que fingir ser un muñeco es una sensación desagradable y aterradora ¡Por Dios! Casi me hago en lo pantalones, asqueroso, pero cierto. Jayden se remueve a mi lado, luego lo veo intentar encontrar mi mano. Le tomo el brazo para tener su atención. —No quiero tener que quedarme en esta casa de locos. Podría llamar a la policía, pero no sé si sea buena opción teniéndote aquí conmigo. Ellos seguramente te llevarán —lo noto tensarse—. ¿Te gustaría ir con la policía? —¿Vas a regalarme? Prometiste llevarme contigo hace unos minutos. Bien, creo que lo he alterado un poco. —¡Yo no prometí! —¿En serio? ¿Por qué tiene que poner esos ojos de cachorro y esa boca encogida? Lo odio porque comienza a hacer efecto, ¡y no me gusta ser controlado por algo tan estúpido!—. Olvídalo. Busquemos la manera de salir. Camino hacia la ventana. Corro las cortinas con sumo cuidado y echo un vistazo al panorama que se nos ofrece. Genial. Estamos en el segundo piso, lo cual no es tan malo, puesto que al parecer hay tres. Lo que sí es un problema es bajar desde esta altura, podría sufrir una fractura, y no es favorable para la situación. —Está muy alto. Es imposible. —¿Qué pasa? —Jayden me llama desde el sofá. Al levantarse tropieza con la doll lectora fuera del empaque. —Si salimos corremos el riesgo de que esos hombres nos vean. Si escapamos por la ventana, lo más probable es que me rompa una pierna debido a la altitud. Si nos quedamos aquí, moriré de hambre. Nada me favorece. Me oculto detrás de la cortina cuando veo a cuatro personas llevarse los dos cuerpos que encontramos en la cocina. Los suben con rapidez en la cajuela de un auto n***o y salen por la puerta principal. ¿Qué pretenden?, ¿deshacerse de los c*******s, borrar toda evidencia? Si no han llamado a la policía es porque desean ocultar algo. No tengo dudas, fueron ellos. —Yo puedo bajar, soy un doll después de todo. Te atraparé cuando saltes. Linda oferta, pero no. —No quiero parecer grosero, pero no puedes ver nada. ¿Cómo me atraparás? —Lo haré. No dejaré que te lastimes. Eres mi dueño, lo único y más importante que tengo. Levanta su mano, esperando que yo la tome. Creo que me arrepentiré de esto más pronto que tarde. La tomé. Sí, es un error. El tacto no es igual al de un humano, pero debo admitir que la compañía Lutz hizo un gran trabajo con este modelo. Jayden es un muñeco, pero pese a ello, en este momento su mano me resulta cálida y reconfortante. Ignoro cualquier otro pensamiento positivo en cuanto a Jayden y me concentro en lo que debemos hacer a partir de ahora. No corremos el riesgo de encontrar a más personas armadas por el momento. Pero sé que me sentiría mal si Jayden se lastima por dejarlo bajar primero, soy un estúpido por preocuparme por algo que no tiene vida, es un simple objeto hecho para entretener, ¡no tiene sentido! Pese a saberlo, no dejo de sentirme inquieto por lo que pueda pasarle. Palpo el marco de la ventana. Me aseguro de que no haya nadie esperándolo abajo listo para volarle la cabeza. Entonces Jayden sube un pie, después el otro y finalmente lo veo saltar. Llego hacia la ventana con rapidez, y aunque creí que estaría tirado en el duro concreto, no es así, Jay está de pie y sin ningún rasguño. ¿Qué es, un gato? Gira sobre sí mismo y estira sus brazos esperando mi salto. Me preparo y salto mientras mantengo mis ojos cerrados. Hay una gran probabilidad de que Jayden no me atrape, si caigo algunos centímetros lejos será mi fin. Mo rompería el cráneo. Decido no pensar en nada más y esperar el impacto, pero solo siento unos brazos tomarme con fuerza. Lo vi, Jayden lo consiguió, Me sonríe y yo hago lo mismo, parece orgulloso de haberlo logrado. Yo por mi parte me siento aliviado, a partir de este momento debo confiar más en él. —Gracias —le digo. Me deja suavemente sobre el suelo. El corto tiempo que hemos estado juntos lo he tratado con indiferencia. No estoy acostumbrado a tratar con las personas. Vaya, ¿pero qué cosas digo? Jayden no es una persona, aunque se siente tan real. Es tan parecido, tan normal, que a veces no noto la diferencia. Si no lo hubiera conocido y lo encontrara un día común caminando por la calle, no notaría diferencia alguna. —¿Queda algo más? —¡Oh, no! Lo he olvidado por un momento. Al parecer no estamos solos. Tomo a Jay de la mano y corro hacia la puerta principal. La adrenalina acumulada es tanta que siento que nuestra carrera nos ha tomado solo un segundo. Lo primero que veo es un código de seguridad. ¡Demonios, cerrada! Podríamos escalar la barda, pero no estoy seguro si un human doll ciego tendría dificultades. —Subiremos por la valla. Debes ayudarme a llegar hasta arriba, después yo te doy una mano, ¿de acuerdo? Con ayuda de Jayden llego hacia arriba, en el proceso me había raspado un brazo, nada que pudiera matarme. Tengo tiempo de echar un vistazo. Tres hombres salen de la casa y no parecen percatarse de nuestra presencia. Lo que me eriza los cabellos de la nuca son las armas que traen consigo. No me quedaría a esperar a que las utilicen en nosotros. Un disparo silencioso. ¡Mierda! Un disparo de verdad, ¿pero a qué le han disparado? Sería fácil para mí brincar al otro lado y ponerme a salvo, pero eso significa dejar al Human doll atrás, es mi oportunidad para volver a mi antigua y tranquila vida en mi departamento, pero no soy tan malagradecido, pese a todo, Jay me ayudó, para él yo soy su dueño. No importa nada más. —Dame tu mano, te ayudaré. Sube rápido —pido. Otro disparo, no sé a qué diablos le están tirando. Es pesado, pero también muy ágil. Pronto se encuentra a mi lado y ambos podemos saltar del otro lado, lejos de esas personas y sus armas. No nos detuvimos hasta llegar a nuestro piso. Mientras corríamos estuve mirando hacia atrás para asegurarme de que no nos habían visto y seguido. Ninguno dijo nada durante nuestro viaje por metro, tampoco camino al elevador o cuando golpeé la puerta del departamento, intentando abrirla. Me tiro en el sofá todavía con el corazón acelerado, y no es para menos, había estado a punto de morir, porque estaba seguro de que si esos hombres nos hubiesen visto estaría enterrado en el jardín de esa casa con una bala en el cerebro y nadie me buscaría. Porque estoy completamente solo. No tengo familia. —¿Estás bien? —Jayden apenas ha dado unos cuantos pasos. Permanece de pie tras uno de los sofás de la sala. —Lo estoy, ¿y tú? —él sigue en el mismo sitio. —Soy un doll, el dolor que pueda sentir es mínimo y momentáneo. Estoy bien. Asiento convencido. Es solo un doll. No está vivo, no tiene sentido preocuparme. —¿Qué clase de loco vivirá ahí? No entiendo nada, había personas heridas o quizás sin vida. Tal vez piensen que yo lo hice, o que te robé. —Las cosas no pintan bien—. Para ellos, yo te robé, porque al final de cuentas hui contigo. No estoy del todo seguro. Ese aviso decía de manera muy clara que buscaban a Jayden, su doll perdido. Pienso que quizás debí quedarme y explicar la situación, pero cabía la posibilidad de ser atacado. No es tan descabellado pensar que su dueño está involucrado en la mafia. —Si tu dueño… —No lo es. Soy un muñeco fabricado, pero solo tengo un dueño. Tú me encendiste, y solo respondo a ti. Eres científico, ¿no? Deberías saberlo. Lo ha dicho tan seguro que me deja sin habla por un instante. Es demasiado tarde para pretender alejarme de él. —Pueden reiniciarte. —No los dejaría, nunca. Jamás permitiría que te borraran de mis archivos. —No tienes el control de todo —respondo con cierta molestia. ¿Acaso me está contradiciendo? —Tengo muy poco tiempo a tu lado, pero sin lugar a dudas he aprendido de ti. Eres una persona independiente, decides qué hacer con tu vida. No decaes ni en los peores momentos, incluso si estás asustado. No dejaré que alguien más decida por mí. Soy tu doll, y no aceptaré otro más que no seas tú, amo. ¿Qué es este calor? ¿Me he ruborizado? Patético, Austin. —Ya te dije que no me llames así. Jayden se metió en la ducha del baño de mi habitación. Yo por mi parte me dedico a buscar información que pueda ayudarme a aclarar el incidente en aquella casa. Resulta que el dueño de la misma es el famosísimo Hiroto Aki, el creador de los Human Doll. El doctor Aki está muerto, ¿quién podría estar invadiendo su casa en Chicago con matones a su servicio? Estoy tan confundido que no siento a Jayden salir del baño hasta que me habla. No quiero decirle nada, así que tomo mi ropa dispuesto a ducharme, pero algo llama mi atención. Su hombro. Algo en su hombro izquierdo de color oscuro resalta en su blanca piel. Al acercarme puedo ver claramente un pequeño orificio en su piel artificial, una bala lo había perforado. Debió dispararle ese matón en la habitación de muñecos. —Por Einstein. Esto es… —Toco la herida, sin sangre alguna, obviamente. Para Jayden solo era un hoyo en su piel fabricada, no había indicios de dolor alguno. También parecía que no se había dado cuenta de ello. Llevo mi mano a su hombro desnudo. Mis dedos tocan la cicatriz que ha dejado la bala en Jayden. Él ladea su cabeza al sentir el roce de mi mano. —¿Sucede algo? —Me enderezo y abrazo con fuerza la ropa en mis manos. —No, yo solo estaba… Gracias por ayudarme hoy. Lamento que tu piel se vea dañada debido a eso. —¿No me quieres porque tengo esto ahora? —¡No, no! Digo… ¡No te hagas ideas tontas! ¿Pero quién se cree? Me encierro en el baño, no quiero pensar en más tonterías como esa. La entrega fue un fracaso. No quiero tener que involucrarme nuevamente con matones, tendré que pensar en otra manera de entregar a Jayden; a pesar de que insista en quedarse y no quiera a nadie más, es solo una función, lo olvidará tan pronto la compañía o el mismo dueño hagan algo al respecto. No puedo dejarlo seguir a mi lado.
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