En el momento de ir a la cama, Esteban, se despide con un beso en la frente ya que mi madre está en la cocina fingiendo lavar las últimas tazas de té que ocupamos. Nosotros estamos en el sofá donde pasará la noche Esteban. —Te amo —me dice al oído. —Yo también. —Mañana te llevaré a la escuela y luego iré a firmar el contrato. Si no alcanzo a llegar por ti a la hora de tu salida, ¿podrías esperarme un rato o quieres que nos veamos aquí? —Te espero si es lo que quieres. —Entonces… voy por ti —muerde, mi mano cariñosamente. —Me voy a la cama. ¡Buenas noches! No me había dado cuenta de lo cansada que estaba hasta que toqué la almohada y de pronto no supe más de mí. Hasta que el reloj suena anunciando la hora de levantarse. Abigail se levanta y me dice que se bañará primero, cuando salg

