Mis hijastras 9

1776 Palabras

No lo dudaba. Sus pezones ahora estaban mucho más marcados en el vestido. Sus ojos me miraban ya no solo con curiosidad. Debía detener eso, pero a mi yo de ese momento ni se le cruzó por la cabeza hacerlo. “¿Puedo tocarla?”, preguntó entonces. No agarré el cuaderno. Tampoco atiné a decir nada, más allá de que era inútil. Pero, de pronto, sentí como mi cabeza se movía, por sí sola, en un inequívoco gesto de asentimiento. Entonces, Dafne extendió su mano y envolvió mi tronco con sus frágiles dedos. El primer contacto con una pija fue para ella tan fascinante como el primer vistazo. Me miró, con la boca abierta, con la baba a punto de salirse de adentro, mientras palpaba por primera vez el m*****o viril masculino. No necesitaba que me escribiera nada más. Lo estaba disfrutando. Debía esta

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR