10

1672 Palabras
Cambios Sutiles Brady notó primero el cambio. No era fácil engañarlo y mucho menos cuando se trataba de Ciara. Durante los días posteriores a su regreso de Nueva York, la joven había vuelto a su rutina en el centro de actividades al aire libre, participando en excursiones y organizando eventos para los visitantes. Sin embargo, su actitud había cambiado sutilmente. No sonreía tanto. Sus respuestas eran más cortas. Ya no discutía con Brady por tonterías ni se reía de sus bromas pesadas. Ciara estaba distraída. Y aunque no decía nada, su primo y el Beta lo notaron. - ¿Qué demonios le pasa? - Brady susurró en cuanto la vio alejarse después del almuerzo en la casa de la manada. Aksel no apartó la mirada de su teléfono, como si la llamada con Sage aún le diera vueltas en la cabeza. - No lo sé, pero lo averiguaré. Brady frunció el ceño. - Desde que volvimos de Nueva York está rara. Algo pasó allá, lo sé. Aksel se pasó la mano por el cabello, molesto. - No ha dicho nada. Y si ella no lo dice, no voy a presionarla. Brady chasqueó la lengua. - Tienes razón, pero j***r… tengo un mal presentimiento. Aksel no respondió, pero compartía la sensación. Algo había cambiado en Ciara en Nueva York. Y aunque ella fingía que todo estaba bien, su lobo no dejaba de agitarse con inquietud. - Vas a decirle a Ciara que su unión con el alfa de Black River está en marcha? - le preguntó Brady al alfa. - No, viajaremos a la manada con los ancianos para discutir los detalles y cuerdos. Mi padre no está para nada feliz, pero debemos hacerlo. Duncan no nos ha respondido por la inversión y el tiempo se agota. Si al cumplir los dieciocho en esta luna llena, Ciara no encuentra a su alfa, su magia podría descontrolarse. Necesita ser marcada por un alfa fuerte. Es una omega dominante Brady apretó la mandíbula. No le gustaba esa respuesta. No le gustaba la idea de entregar a Ciara como si fuera una pieza de negociación. - ¿Y si se niega? - preguntó, cruzándose de brazos. Aksel se frotó el puente de la nariz con frustración. - Lo hará. - dijo con certeza - Pero no tenemos otra opción, Brady. Sabes lo que pasará si su magia se descontrola. Si su lobo toma el control sin un vínculo que la estabilice, podríamos perderla. Freya es testaruda. Brady golpeó la mesa con la palma de la mano. - ¡No es justo! Es fuerte, pero la estamos forzando a algo que no pidió. Aksel lo miró con dureza. - ¿Crees que no lo sé? ¿Crees que me gusta esto? Es mi prima, Brady. Es mi responsabilidad. Pero si no encontramos una alternativa antes de la luna llena, la única opción será Garret. Por su fuerza y por los negocios de la manada. Brady exhaló con frustración. Garret de Black River era un buen alfa, sí, pero no era el indicado para Ciara. - ¿Qué hay de Duncan? Si invierte en el resort, la manada tendrá recursos y podremos darnos tiempo para buscar una alternativa. Aksel negó con la cabeza. - Quiso discutir la inversión en persona. A este ritmo, su respuesta llegará demasiado tarde. Brady sintió un escalofrío de inquietud recorriéndole la espalda. Algo no cuadraba. Sage Duncan había mostrado interés en el proyecto antes. Si aún estaba dispuesto a hacerlo, porque reunirse, entonces ¿Por qué el retraso? Podría enviar los papeles en línea y los abogados no demorarían en revisarlos. Y más importante aún… ¿Por qué Ciara actuaba tan extraño desde Nueva York? Algo no cuadraba, pero aún no podía identificar que era. - Voy a hablar con Ciara cuando regresemos a casa. Brady asintió. Conversación de Primos Ciara estaba sentada en el alféizar de la ventana, con las rodillas dobladas contra el pecho y la mirada perdida en la densa arboleda que rodeaba la casa de la manada. La luna creciente brillaba débilmente entre las nubes, pero su luz no le traía consuelo. Cuando la puerta se abrió sin previo aviso, apenas giró la cabeza. Solo una persona entraría así en su habitación sin llamar. Aksel. - Te traje algo. - Su voz era baja, tranquila. Quería parecer casual, pero ella conocía demasiado bien a su primo. Se volvió lo suficiente para verlo sosteniendo un bol de helado y un plato con galletas de chocolate. Su anzuelo infalible. Ciara dudó un momento antes de deslizarse fuera de la ventana y acercarse. Se sentó en la cama junto a él, aceptando el bol sin decir nada. Aksel la observó mientras tomaba una cucharada de helado y se la llevaba a la boca en silencio. Algo en su actitud le preocupaba. Llevaba días así. - Sabes que puedes contar conmigo... - dijo finalmente. - Si algo te preocupa puedes hablar conmigo. Ciara se quedó quieta. No lo miró, pero su agarre en la cuchara se tensó. - Lo sé. Aksel suspiró. - ¿Quieres hablar de lo que sea que te tiene así? Ella negó con la cabeza. - Solo estoy cansada. Mentira. Aksel la conocía demasiado bien para creerle. Pero no la presionó. - Entonces come. - Le revolvió el cabello con un gesto cariñoso - No quiero que te enfermes por saltarte comidas. Ciara sonrió un poco, pero no llegó a sus ojos. Aksel sintió una punzada de frustración. No importaba cuánto se esforzara, ella seguía alejándose. Y pronto… pronto tendría que decirle lo de Garret. Mierda. Eso sería complicado. Después de un rato, Aksel cerró la puerta con un suspiro y se encontró con Brady esperándolo en el pasillo,apoyado contra la pared con los brazos cruzados. - ¿Y bien? - preguntó Brady en voz baja. Aksel negó con la cabeza. - No dijo nada. Brady frunció el ceño. - No me gusta esto, Aksel. Desde que volvimos de Nueva York, está rara. Se distrae, se pierde en su cabeza… ¿Y su olor? Aksel endureció la expresión. También lo había notado. - No está enferma, pero algo cambió. Brady asintió. - Y su cumpleaños es en dos semanas. Si no encuentra a su alfa… - Lo sé. - La voz de Aksel fue más dura de lo que pretendía. Pasó una mano por su cabello, frustrado - Lo hablaremos con los ancianos en Black River. Brady apretó la mandíbula. - ¿Y se lo dirás antes o la llevarás a ciegas? Aksel miró la puerta cerrada de la habitación. - No lo sé. No puedo ir contra mi padre. Es el alfa. Ambos jóvenes se alejaron por el corredor sintiendo el peso sobre sus hombros. Conversación con Freya La brisa nocturna se colaba por la ventana entreabierta, trayendo consigo el aroma del bosque húmedo, del musgo, de la madera viva. Ciara se encontraba sentada en el alfeizar con las rodillas abrazadas contra el pecho y la mirada perdida en la oscuridad. Su pecho ardía. No por fiebre. Por anhelo. La voz la encontró ahí, donde siempre lo hacía. Profunda. Antigua. Salvaje. - Vamos a buscarlo… - susurró Freya, su loba, desde lo más hondo de su ser - Nos necesita. Lo siente. ¿No lo hueles? Está perdido sin nosotras. Ciara cerró los ojos con fuerza, apretando los dientes. - No puedo quedarme. No si significa que todos van a saberlo. No si Garret va a venir por mí. - dijo en voz baja - No lo entiendes, Freya. No es sólo el lazo. Es la manada. Las reglas. El Consejo. Debemos salvar a la manada. Necesitan a Black River Además, él es humano. Freya gruñó suave, un sonido que no era rabia, sino desacuerdo. - Es más que muchos cambiaformas. Nos reconoció sin necesidad de ver nuestra forma. ¿No sentiste cómo su alma nos respondió? Se conectó a la mía. A la nuestra. No necesito su mordida para saber que es nuestro compañero. Ciara se cubrió la boca con ambas manos, desesperada. Recordaba cada segundo: el calor de sus brazos, su voz temblorosa al decir “mía”, cómo su cuerpo había respondido a cada roce como si estuviera predestinado. Pero no podía dejarse llevar. - La luna llena está cerca. - murmuró - Si estamos juntos durante la transformación... no sé qué va a pasar. Podríamos matarlo sin querer. - O podríamos unirnos completamente. - No lo sabes, Freya. No es uno de nosotros. - ¿Y tú sí sabes lo que pasará si huyes? ¿Sabes lo que hará Garret? Nos perseguirá. Nos reclamará como un objeto. ¡No es nuestro Alfa! Nunca lo fue. Pero él sí. Sage lo es. - ¡Él no sabe lo que está pasando! ¡No lo entiende! - Entonces díselo. - La voz de Freya vibró con intensidad - Muéstrale. Deja que él elija. Dale la opción. No decidas por los dos sólo porque tienes miedo. Ciara tragó saliva con dificultad. Una lágrima descendió por su mejilla, quemándole la piel. - Tengo miedo de perderlo. - Y si te vas, lo perderás para siempre. Ambas lo perderemos, pero el vínculo seguirá ahí ¿Qué harás cuándo tome a otra hembra? Sabes que nos dolerá mucho. El silencio se hizo espeso. Afuera, la luna apenas asomaba en el horizonte, aún incompleta, una promesa que se acercaba con paso firme. Freya habló una vez más, más suave esta vez: - No te pido que te sometas. No somos débiles, pero nos lo merecemos. Merecemos un compañero que nos mire como él lo hace. Aunque no entienda el porqué. Aunque tenga miedo. Él ya nos eligió, aunque no lo sepa con claridad, Ciara. ¿Y tú? Ciara abrió los ojos. La respuesta aún no estaba clara. Pero algo en su pecho se quebró. Y por primera vez, se permitió imaginar un futuro donde no huía. Donde él la sostenía cuando la luna ascendía. Donde no tenía que esconder su lobo ni su amor. Donde era libre… Y era amada.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR