MAXIMILIAN No podía concentrarme del todo. Con esos grandes y bellos ojos grises llorando de esa manera no sabia como debía reaccionar o que debía decirle, solo sabía que escuchar a aquellas mujeres preguntar todas esas clases de estupideces y después a Galia mirarla de esa manera tan despectiva me hizo enfurecer, estaba demás negar que quería besarla, quería besarla con todo mi ímpetu para después perderme en ella, pero en aquello si que tenía un arraigado sentimiento que me detenía. Su cabello húmedo se enredó entre mis dedos mientras mis labios la devoraban con lujuria, aquel beso me hizo recordar aquel sueño en el casi podía asegurar haber vivo la sensación de sus besos, aquellos inocentes y tiernos labios que me incitaban a corromperlos. —No importa lo que pasé—La besé—No intentes

