15. Él está vivo.

1089 Palabras
Dentro de un futuro no muy lejano... Brooke. —Y entonces ella dijo que si. Lloraba de felicidad y las manos le temblaban, sin duda, era el mejor día de su vida— como le gustaba a este hombre alterar las cosas, no fue el mejor, pero si el segundo mejor día de mi vida. —Wow p**i, no puedo creerlo, ¡eso fue muy romántico!— podía escuchar a mi pequeña hija brincando en la cama de alegría —mami es muy afortunada— si lo soy. —En realidad el afortunado soy yo, es que, ¿tú me has visto? Soy horrible, soy como la bestia antes de convertirse en príncipe— dijo de forma burlesca. Como le gustaba hacerla reír, decía que ella reía de forma sin igual y era verdad, Marie sonríe y muestra prácticamente todos sus pequeños dientes. Tiene los ojos de mi madre y por eso decidimos ponerle su nombre, en todo lo demás es igual a su padre. La vida no podía ser mejor, aquella decisión que tome hace años sin duda alguna había sido la correcta. Sin embargo, ya casi eran las nueve de la noche y llevaban más de un cuento, la diversión se tenía que terminar. Abrí la puerta y ambos se sobresaltaron asustados, habían sigo descubiertos infraganti. Regresando al presente... Brooke. Maldición, el sueño que tuve fue horrible y para empeorar las cosas ahora tenía un terrible dolor de cabeza. Es lindo verlo, no lo niego, pero el despertar es lo peor porque siento su ausencia, me hacía sentir vacía. Odiaba esos sueños, eran crueles e incluso me llegaba a doler físicamente, muchas veces drenaba mi energía. Froté mis ojos y pude notar que incluso llegué a llorar. —Despertaste— fue lo primero que me dijo Jordan. Había olvidado que estaba con él. —Si, lamento haberme quedado dormida y ... — de repente no recordaba cómo me había quedado dormida o en qué momento. Él me veía de forma muy seria —No dormías Brooke— me aclaró. En cuanto dijo eso, mi corazón empezó a latir de forma muy rápida, coloqué una mano sobre mi pecho intentando controlarlo. Me sentía confundida. —¿De qué hablas Jordan?— pregunté algo asustada, la verdad no estaba segura de querer oír una respuesta. —Él estuvo aquí— eso me dejaba más dudas que respuestas. El miedo se profundizó —¿Él?—. —Andrew estuvo aquí, él está vivo— dijo como si nada. No puede ser. —Estás mintiendo— dije molesta. Pero en sus ojos no había duda —¡Deja de hacerlo, deja de mentir!— suplicaba en lágrimas. —Tampoco podía creerlo pero es verdad Brooke, él ....— intentó acercase pero lo rechacé. —¡Basta, no quiero escucharlo!— podía sentir como mi cara se cubría con mis lágrimas. —Brooke, tienes que escucharme, yo también me acabo de enterar ….—. —¡Ya dije que no quiero saberlo! ¡Cállate!— grité presa del pánico. Me levanté tan rápido que me mareé, pero no me importó, busqué con desesperación mis llaves dispuesta a huir. Y por primera vez, Jordan me gritó —¡Detente!— habló con un tono de voz autoritario, severo, uno que no dejó réplica a nada, así que dejé lo que hacía —Está en la base y en una zona restringida, su regreso es altamente clasificado y no puedo darte muchos detalles, pero él está aquí, Andrew está vivo— me explicó. ¡¿Por qué pasaba esto?! Jordan se colocó frente a mi puerta bloqueando así mi única salida, pero cuando ví que sacaba del bolsillo de su pantalón mis llaves, perdí el control, empecé a sentir las manos húmedas, baje la mirada y noté que yo misma me había estado rasguñando de forma inconsciente. Él en cambio se veía bastante tranquilo, ¿cómo podía hacerlo en una situación así? —Andrew querrá verte— me aseguró. —No— me negaba. —Sabes que lo pedirá, solo date cuenta de todo lo que hizo, escapó de una base militar con vigilancia, tan solo para verte, sino vas, él encontrará la manera para llegar a ti—. No quería verlo, no porque no tuviera ganas de saber que es real que está aquí pero, tener la esperanza y luego perderla me destrozaría, no podría recuperarme una segunda vez. Empecé a rasgar mis manos de nuevo y Jordan avanzó hacia mí, solo que ahora un poco más lento, me mostró las llaves y las dejó despacio encima de la mesa —Esta bien tener miedo— me tomó de las manos y me condujo hacia la cocina para poder limpiarlas —está bien si quieres tomarte un tiempo antes de verlo, no tienes porque precipitarte, hazlo a tu manera, a tu tiempo, primero eres tú— limpió con delicadeza la sangre y pude notar que solo eran cortes ligeros, tomó un pequeño botiquín que se encontraba guardado y sacó una pomada para colocarla encima. —Quiero decirte todo lo que se, pero es altamente confidencial y yo soy un sargento en servicio activo— me explicó. —¿Crees que me pida verlo pronto?— pregunté ya más calmada. Él me sonrió como si la respuesta fuera obvia —claro, lo más seguro es que en cuanto volvió lo exigió, sin embargo primero lo van a castigar—. ¿Lo castigarán por mi culpa? Jordan volvió a tomarme de las manos y las besó con cuidado —puedes estar tranquila, yo estoy aquí. ¿Estarás bien?— preguntó preocupado, yo solo pude asentir. —Bien, porque me tengo que ir— ¿qué? ¡No por favor! —¿A dónde?— su cara me decía que no podría decirme —¿Cuándo volverás?— me volvió a dar esa misma mirada. Mejor ya no preguntaría nada, igual no iba a obtener una respuesta. Jordan intentó darme una sonrisa pero era demasiado forzada, tanto que parecía más bien una mueca, estaba recogiendo sus cosas dispuesto a irse, pero justo estaba en la puerta cuando regresó y me dió un fuerte abrazo. —Te amo Brooke— me susurró al oído —me da gusto que Andrew regresara, lo digo en serio, pero no voy a perderte ahora que te tengo— fue lo último que dijo antes de darme un beso en la mejilla e irse. No supe cómo reaccionar, a nada en general.
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