Jordan.
Las palabras que me había dicho Brooke, resuenan en mi mente día y noche. Algo que no me deja dormir ni concentrarme, fue el dolor con el que las pronunció.
Dejé el departamento como ella pidió, todo con tal de que estuviera bien, intenté mantenerme lejos, otra vez, pero simplemente no podía, la promesa que hice y mis propios sentimientos me llevaban a ella cada noche. Deseaba ponerme a sus pies y suplicar su perdón, pero sabía que necesitaba espacio.
Lo que si hacía era verla salir de la universidad muy tarde, me preocupaba que estuviera trabajando en exceso por mi culpa.
Intenté hablar con Alissa pero, solo recibí una nota de rechazo en la recepción de su trabajo.
Me sentía como un fracasado, en lugar de cuidar de Brooke lo único que había hecho era hacerla sentir peor, sin contar de que también le había fallado a Andrew en haberme enamorado de su prometida.
Estaba en la base entrenando a los nuevos reclutas, intentando matar el tiempo, usándolo en algo productivo porque sentía que los pies me quemaban por ir a buscar a Brooke.
—Teniente Primero— apareció un chico al que hace poco había entrenado, interrumpió mis pensamientos y tal vez era lo mejor, a este paso podría volverme loco.
—Cabo, descanse— dije. Él solo me dio una carpeta con el logo de clasificado —puede retirarse— le ordené, el cabo dio media vuelta y se retiró de inmediato.
—¡Soldados!— llamé a todos —el entrenamiento terminó, corran diez vueltas a la pista y váyanse, sabré si no las hicieron todas— advertí. Se me quedaron mirando muy serios —¡fuera!— los despedí y ellos salieron corriendo.
Tenía que ver esto en privado, estaba tan protegido que debía ser importante.
Entre a mi oficina y vi la pared donde estaba la bandera de mi país, mis superiores querían que colgara mis medallas para que los reclutas las admiraran pero, yo no estaba orgulloso de la última, me dieron una por sobrevivir a uno de los mayores tiranos iraquí, pero ¿qué hay de la valiosa vida que perdimos? ¿De todas las vidas inocentes que se perderán porque realmente no pudimos detenerlo?
Todo se sentía bastante mal. Me dejé caer en mi asiento y tiré de mi cabello frustrado. No podía seguir así.
Abrí la carpeta que me habían entregado y para mi sorpresa se trataba de información ultra secreta y reciente, pistas confirmadas que me podrían llevar a vengar la muerte de Andrew.
— Cuatro meses después —
Irak.
—Teniente Primero Matthews— me llama uno de mis sargentos —tenemos todo listo— me anuncia por fin.
Rápido montanos los convoys, me sudaban las manos de ansiedad.
—Muy bien equipo, esperemos que está sea la última misión— ojalá así sea, me preparé las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, día y noche me dediqué a que esta misión fuera perfecta, necesitaba que saliera bien.
—¡Sí mi Teniente!— respondieron todos eufóricos, muy seguros.
Ojalá al fin podamos acabar con el m*****o de Abu al Qurashi.
Nos desplegamos en varios equipos y más de un par de francotiradores, necesitábamos a todos los que teníamos. Entramos en más de una casa y nada. Hasta que por fin en lo más bajo de un sótano logro dar con él, estaba escondido en un cuarto de pánico como la rata que es.
—A ti te estaba buscando— le apuntaba directamente a la cabeza con mi rifle, lo saqué de su escondite y cubrí su cabeza. Escucho como mis equipos empiezan a confirmar él área como asegurada. Amarré al bastardo a una silla que se encontraba ahí, estaba cubierta de sangre y apestaba a desechos humanos, me siento mal por la persona a la que muy seguramente torturaron ahí, pero eso no me detiene para golpear una y otra vez al bastardo de al Qurashi, dejo ir todo mi dolor, furia y tristeza por lo que perdí por sus decisiones, me deshago de todo eso en golpes y casi lo dejo irreconocible, me tengo que detener porque el soldado James me toma por los brazos.
Lo aleja lo más que puede de mí o lo abría matado con mis propias manos —Teniente hay que irnos, puede interrogarlo en la base— lo empieza a esposar y se lo lleva arrastrando.
Ya en la base lo sigo golpeando a mi gusto, en realidad no le estoy preguntando nada, no quiero escuchar las mentiras que dirá con tal de salvarse.
—Por favor, ¡Alá, piedad!—suplicó casi ahogándose con su propia sangre, sólo en ese momento le quité la capucha, quería verle la cara cuando diera su último respiro.
Yo me reír muy fuerte, me parecía tan irónico lo que pedía —¿Piedad? Haz matado a más de uno de mis amigos, mis compañeros ¿y me pides piedad? ¡Esa piedad que tú no les ofreciste!— grité furioso.
De repente cambió su expresión —No sé de que me hablas— dijo y yo golpeé su cara tan fuerte que le tiré más de un diente.
¿No sabía de lo que hablaba? Bien, le iba a recordar —Hace casi tres años, mataron a uno de tus generales en un intercambio, ¿ya empiezas a recordar? Una mujer fue quien lo hizo— su mirada me dice que si lo recuerda.
—Fue un ojo por ojo— admite —yo no iba tras tus amigos, solo iba por la mujer, y de no haber sido por ese soldado habría cumplido con el propósito que Alá me había encomendado— intentó justificarse.
Tenía un nudo en la garganta —Ese soldado, era mi amigo, mi hermano. No solo acabaste con su vida, sino también con todos los que lo amaban— cargué mi arma y le disparé en la rodilla, por si preguntan, él intentó huir.
Gritó tan fuerte como sus pulmones se lo permitieron. Y cuando recuperó el habla sólo fue para desafiarme, incluso en este momento sabiendo que estaba perdido, se mostraba orgulloso.
—Quiso creerse un héroe, pero no lo era, yo le di la muerte que buscaba. Nunca debió provocarme— eso era todo, no podía más.
—No solo fue él, has mandado matar principalmente a mujeres y niños, cientos y cientos de personas han muerto por pensar diferente a ti, no mereces seguir respirando ni un minuto más—.
Volví a cargar mi arma y apunté directo a su cabeza.
—Esto va por ti Andrew— quería que su nombre fuera lo último que escuchara, entonces disparé, quedando materia gris y sangre esparcida por toda la pared.
Por fin me sentía en paz, mi misión ha terminado.
Después de entregar todo el reporte fui llamado por el General Smith.
Sabían lo que había hecho pero ellos decidieron cubrirlo, eso me había sorprendido, yo imaginaba que me iban a dar de baja, sin embargo solo me habían llamado para decirme algo bueno sobre la misión.
Habían encontrado sobrevivientes de s*******o.