Brooke.
Sentía que habían pasado como mil horas desde que Sara había llegado, para mí, pero para Alissa era fantástico el reencuentro. Pronto empecé a sofocarme en mi propia casa, el ambiente se sentía bastante incómodo, era horrible, intenté aguantar pero no podía mucho más, estaba a nada de gritar.
¿Y cómo no estar así? Sara y yo sólo nos veíamos sin decir nada, si no fuera por Alissa estaríamos en completo silencio. Tampoco es que tuviéramos mucho que decirnos, lo mejor que podría decirle es, “te odio, muere”.
No sabía quien tenía más culpa, si Sara por aceptar venir, Alissa por invitarla o yo por aceptar toda esta estupidez. Lo peor de todo, si es que puede empeorar, es que mi mejor amiga sugirió la fantástica idea de que hiciéramos una cena especial, por el "reencuentro", eso significa más tiempo con ella.
¡Tenía que estar bromeando!
Aproveché que Sara fue al baño para hablar con Alissa.
—Te amo y quiero pensar que tus intenciones son buenas, pero ella se tiene que ir, no quiero nada de esto Alissa, por favor haz que se vaya— supliqué.
—Brooke esta puede ser una oportunidad para cerrar heridas y …— no pudo terminar de hablar porque Sara regresaba.
Odiaba la situación en la que me encontraba.
Me salí a comprar las cosas que hacían falta para la cena, era mi perfecto pretexto para no estar ahí. Sin duda me tomaría mi tiempo.
Cuando volví, a penas abrí la puerta me encontré con una Alissa callada.
Eso era raro, pero lo dejé pasar.
Tal vez recapacitó y se dio cuenta que esto fue una mala idea.
Sin embargo la cena pronto estuvo lista y la mesa puesta, me senté al lado de mi mejor amiga y por debajo de la mesa ella sostuvo mi mano, al menos me entendía, al final Sara se sentó frente a nosotras. Conforme pasaba el tiempo Alissa se estaba poniendo nerviosa y un poco ansiosa, eso era aún más raro, y Sara ni siquiera volteaba a verme, no despegaba su mirada del plato pero tampoco estaba comiendo, algo estaba pasando.
De repente, Sara soltó el tenedor que llevaba en la mano, dejándolo caer de manera ruidosa, se veía bastante molesta.
—Eres una m****a Brooke— escupió con odio.
—¿Disculpa?— ¿qué diablos le pasaba? —No entiendo de que hablas— estaba confundida así que volteo a ver a mi mejor amiga en busca de respuestas pero ella solo tenía esa mirada de lo siento.
—¡Como te atreves a hacerle esto a Andrew! ¿acaso ya no te hace falta? ¿tan poco tiempo bastó para que lo olvidaras?— soltó sin reparo alguno.
El que solo mencionara su nombre ya me dolía, y que todavía me acusara de eso me estaba mandando al borde.
—¡Claro que me hace falta, lo extraño cada día!— ni siquiera sabía porque me estaba justificando.
—Que rara forma de extrañar a alguien, cogiendo con el primero que te sonríe— dijo con burla y desprecio.
¿Se refería a Jordan? —Las cosas no son así— apreté muy fuertes mis puños, me estaba conteniendo, pero no podría hacerlo mucho más.
—¿Qué las cosas no son así? Pero si Alissa me lo acaba de decir— claro, por eso puso esa cara cuando volteé a verla. No debí decirle lo de Jordan —Andrew murió hace tan poco tiempo y tú, ¿ya estás pensando en cogerte a tu desconocido vecino? ¡no tienes ni la menor idea de quien es! ¿así es como honras su memoria?— gritó furiosa.
Pero yo lo estaba más.
Hasta aquí llegué, no iba a soportar más sus palabras.
—¡No me hables de esa manera, tú menos que nadie tiene ese derecho!— acusé. Había empezado a soltar todo lo que me había guardado y ya no podía parar —No quería nada de esto, esperaba no tener que verte nunca más, porque eres el motivo de que Andrew jamás va a volver— golpeé la mesa haciendo temblar los platos —Ni siquiera me entra en la cabeza como tuviste la dignidad para pararte en su funeral, hubieras seguido el ejemplo de tu padre al no poner un pie en el cementerio porque esto es solo tu culpa Sara, si no hubieras sido tan estúpida creyendo que nada podría pasarte, Andrew estaría aquí conmigo. ¡Él está muerto por tu culpa!— en el mismo momento en el que lo dije, me arrepentí.
En el fondo, sabía que no era su culpa.
Vi como su rostro se llenaba de dolor y sus ojos de lágrimas, y aún así no pude decir nada.
No me retracté .
—Es verdad, Andrew está muerto por mi culpa, lo siento— fue todo lo que dijo antes de irse.
Alissa corrió tras ella y en cuanto la puerta se cerró, rompí a llorar como no había hecho. Me arranqué el cabestrillo del brazo y arrojé al suelo todo lo que había sobre la mesa, destrocé cada cosa que tenía a mi alcance y en el proceso me lastimé aún más el hombro. Me desgarré la garganta gritando de dolor, sintiendo en este momento más que nunca su ausencia.
¿Cómo podía pensar que me había olvidado de Andrew? Él seguía siento todo para mi, es alguien que jamás podría olvidar, mi corazón se aferraba a su recuerdo porque aún conservaba la tonta esperanza de que él podría volver.
Del piso levanté el marco donde está su fotografía, lo había tirado sin darme cuenta, estaba rota como mi corazón y ninguno tenía arreglo, lo sostuve con fuerza contra mi pecho haciendo que los vidrios rotos cortaran mis brazos y sentía como la sangre mojaba mi blusa, me dejé caer abrazada a él.
En estos momentos sólo quería desaparecer, olvidarme de todo y de todos. Nada me importaba ya.
No sé cuanto tiempo pasó, pero a lo lejos escuchaba como llamaban a la puerta, al principio decidí ignorarlo pero no dejaban de insistir.
—Sé que estás ahí Brooke— era Jordan —por favor, déjame entrar— suplicó.
¡Perfecto, esto se ponía cada vez mejor!
—¡Vete Jordan!— grité, ahora menos que nunca quería verlo.
—No me puedo ir hasta saber que estas bien— se escuchaba preocupado.
Reí sarcásticamente.
—Estoy bien, por favor vete a la m****a y llévate también a Sara, gracias.— dije en el tono más falso que pude sin llorar.
Escuché como suspiró ruidosamente, golpeó varias veces la puerta, parecía indeciso —Salí de la m****a precisamente para asegurarme que estuvieras bien, fue una promesa— en cuanto dijo esas palabras, algo en mí hizo click.
Me levanté del suelo donde estaba y sin importarme como me veía abrí la puerta.
—¿De qué jodidos hablas?— pregunté furiosa. Mi mente iba a mil por hora imaginando muchos escenarios.
—Creo que ya es hora de tener cierta conversación. Acompáñame a mi departamento, hay algo que tengo que mostrarte—.
Cuando piensas que ya nada puede ser peor, la vida te dice que sí, que esto se puede poner aún peor.
Puta vida.