Recibí muchas llamadas de Scar las cuales ignoré por completo hasta que, aburrido de tantos mensajes en la contestadora, desconecté el teléfono y apagué mi móvil, estaba más enfocado en empacar una pequeña maleta y comprar el tiquete lo antes posible, mismo que por suerte conseguí para hoy y ahora que por fin me encontraba rumbo al departamento en Zúrich, mi ansiedad volvía a dispararse al recordar lo ocurrido ayer. Al llegar al piso me tomó unos minutos introducir la llave, pero bastó con recordar a mi petirrojo para hacerlo e ingresar al lugar que yacía silencioso, por un instante creí que no había nadie, hasta que su pequeña figura llegó corriendo a la sala quedando estático unos segundos al verme y su enorme sonrisa con mirada ilusoria brilló para mí dejando al descubierto su sonrojo.

