—Hola Adolfo, ¿se encuentra el Doctor León?
Bianca sentía su ser lleno de nervios. No sabía si sentirse molesta por el atrevimiento, halagada o ¿ilusionada? ¡No! Ese guapo hombre la tenía confundida.
—¡Señorita Colmenares! —El hombre se sorprendió escupiendo su café con leche —Es muy temprano, señorita, él no...
—Señorita Colmenares...
—Doctor León —Tragó hondo al verlo entrar con aquella sonrisa, su bata, recién bañado y perfumado de Boss —Gra-cias —Bianca miró al recepcionista y luego a Juan Elías —T-tengo que decirle algo, Doctor.
—¡Qué maravillosa mañana! ¿No crees Adolfo? —El hombre desbordaba alegría en sus palabras, Bianca sintió que estaba jugando con ella.
—Deje de hacerse el gracioso —Le dijo en cuanto subieron al ascensor que por suerte estaba ocupado solo por ellos dos.
—¿Uhmm? —La miró con una sonrisa —¿Te gustaron las flores?
—No le he dado el permiso de tutearme.
—Soy mayor que tú, es mi decisión —Juan Elías rió por debajo cuando ella arrugó la cara molesta.
—¿Qué se supone que intenta? Primero me trata bien y después me insulta ¿qué cree? ¿Qué es suficiente con eso? ¿Con un pinche ramo de flores? —Arrugó la nariz.
El hombre se conmovió ante la escena —¿Uhmm? ¿Te gustaron las flores o no? Claro... —Sonrió “triste” —Es que no son de las que seguramente estás acostumbrada a recibir ¿no? Imagino que te llueven claveles y rosas blancas.
Bajaron de ascensor dirigiéndose a una de las habitaciones de recuperación.
—¡No es eso! Es que... N-no me gustó ese detalle —Bianca detuvo sus pasos al darse cuenta del lugar donde estaban. Respiró profundo tratando de controlándose —Y no... No me cambie el tema, Doctor.
El hombre entró a la habitación dejándola sola y ella sintió marearse al ver cómo llevaban a un paciente recién operado a esa la sala de recuperación. No le gustaba estar allí. No sabía si iba a poder resistir seguir parada, así que tomó asiento sacando uno de sus libros de Microbiología e intentó olvidar dónde estaba. Sin embargo, al pasar los minutos su pierna con aquél tic nervioso le indicó que aquél texto no la estaba ayudando en nada.
Revisó sus r************* y maldijo por debajo cuando varias páginas de la farándula la mencionaron en historias y post con algunas fotos de la sesión anterior. La revista Nova era muy famosa y quería dar la exclusiva de que ella sería una de las modelos de la marca de ropa y calzados Summa. Se mordió una uña pensando en quién pudo haber rotado las fotos ¡Probablemente todos! ¡La odiaban!
Recibió mensajes y llamadas de Daniela su manager pero los ignoró ya que el Doctor León regresó a ella con un rostro muy serio.
—Sígueme —Le pidió.
La pelinegra sintiéndose irritada por el comportamiento entró junto a él a una de las habitaciones vacías.
—¿Qué es lo que quiere, Doctor? ¿Qué le aplauda sus actos raros e inmaduros? ¿Cree que porque soy hija de mi padre no merezco tener nada más?
El hombre no respondió con palabras, pues lo único que sintió Bianca fue una bomba nuclear explotar en su pecho cuando Juan Elías la tomó por la cintura y la besó con rudeza.
Ella no se pudo controlar, era cabronamente sexy.
—Se me hace súper raro que Bianca no haya llegado ni pasado mensajes ¿sabes algo de ella? —La chica de cabello rosa se acostó en el césped de la que evidentemente no era su facultad, como todas las mañanas, y sonrió mientras sacaba su nuevo libro.
—No... bueno, me dijo en la madrugada que llegaría tarde, que tal vez no nos veríamos aquí pero no me dijo porqué —Se encogió de hombros.
—¿Tú qué onda? ¿Qué hay de nuevo con la Sugar mommy? ¡Ay por cierto! —La chica se llevó una mano a la frente —Ayer salí con este chavo que te hablé a comprar unas fresas con cremas y me conseguí al Director Chacón comprando también ¿no te parece raro que anduviera por esos sitios?
El corazón de Marcos latió desenfrenado —S-sí, bueno...
—Creo que estaba con la esposa, ¿es la bajita cabello n***o corto no?
Marcos se encogió de hombros pero frunció el ceño —¿A qué hora fue eso?
—Eran como las cinco seis algo así ¿por qué? —Roxana dejó su libro a un lado.
—Por nada Rox —Sonrió sintiéndose muy confundido ¿en serio había llevado a comer fresas con cremas a su esposa o amante y un par de horas después había salido con Sonia por la misma zona?
—Qué cabrón, pienso que le monta el cuerno a la esposa —Opinó la chica —Pero cuéntame ¿qué tal te fue en la clase ayer con Sonia?
—Bien —Marcos rodó los ojos al recordar que tenía que verle la cara a sus compañeros de nuevo después de tremenda escena por culpa de su nepe incontrolable —Bien mal, se me paró el p**o en plena clase gracias a ella.
Roxana se carcajeó un buen rato mientras el chico la miraba feo —Te odio. No me ayudas, solo andas allí shippeando y no me aconsejas.
—¿Qué quieres hacer, wey? ¿Conquistarla, ser su ligue, ser su morro, ser su sugar baby?
El chico estalló a risas para controlarse segundos después —Después de salir de clase pensé que hablaríamos como me dijo antenoche y pues solo se fue ¡Ella supo que había sido por ella, wey! Te podrás imaginar mi vergüenza.
—Es que, Marquitos... —La más baja le palmeó el hombro —Tú eres el pasa vergüenzas mayor —Ambos rieron.
—Pero... creo que debemos hablar solos, hay un par de cosas que quiero saber.
—¿Cómo qué? ¿Qué tal puede cuidar tu salud bucal? —Marcos rodó los ojos y su amiga soltó otra risa —Ya, es broma, pero dime... ¿en serio te gusta?
—Probablemente, Rox, es muy pronto para saberlo —Sonrió de medio lado —Y de ser así, ¿qué pasaría? ¡Nada! Porque ella es mi profesora, yo soy su alumno, soy un pendejo al lado de los hombres que ella puede conseguir ¡Y me falta montón por terminar la carrera! De aquí allá capaz se casa.
—¿No estaba casada ya?
—¿Cómo?
—Es que escuché que tiene un hijo...
—¿Un hijo? —Marcos frunció el ceño. Eso sí que era extraño porque de tener un hijo no hubiese estado a tales horas de la noche haciendo qué sabe qué con ese hombre que por cierto le empezaba a caer más gordo —¿Cómo es que sabes eso?
—Co-administro una de las cuentas de diseño dah.
—¿Y eso qué, wey?
—Que uno se entera de todo por las redes —Roxana se alzó de hombros.
Marcos suspiró pensando: ¿ese hijo será de su tío? ¿Habría sido Sonia capaz de hacer algo como eso? ¡Era su tío!
Evidentemente él no conocía para nada a esa bella mujer, ¿pero por qué desde aquél lunes simplemente no dejaba de pensar en ella? ¿Por qué le aceleraba el corazón? ¿Por qué se sentía celoso del que pudiera tenerla?
Tal vez porque Marcos nunca antes había tenido algo demasiado grande en su vida, y con esto me refiero a que, aparte de tener el privilegio de estudiar esa carrera: él jamás había tenido la oportunidad de por lo menos presumirse a sí mismo el haber obtenido algo más grande que él. Sonia era más grande e inalcanzable en todos los sentidos para él.
—Arteaga, venga conmigo por favor —Marcos se tensó al escuchar la voz de su profesora de Salud Colectiva y Cariología.
Mierda. Sí que le gustaba sorprenderlo ¿cómo lo había encontrado? Es que esa parte de la facultad estaba alejada de los edificios ¿lo habría estado buscando por todas partes?
El chico le regaló una mirada llena de pánico a su amiga y esta formó un corazón cuando la mujer se dio vuelta indicándole que la siguiera.
Marcos se concentró en los reflejos amarillos del cabello castaño para no irse más debajo y encender al demonio. Seguramente querría explicarle lo que no pudo hacer la noche anterior porque su jefe le regañó por andar hablando con un pedido en mano. Después de esa escena no pudo verla más, prefirió irse a limpiar lo que sea antes para no cruzárselos.
Era ridículo e imposible no querer enfrentarse a ella porque apenas era que iba a comenzar a verla hasta en el hilo dental que no dejaba a un lado ni muerto.
—Siento que debo explicarte algunas cosas, y no porque tengas el derecho, sino porque necesito y es de importancia que mantengamos una buena relación sin confusiones ¿vale? No quiero que se formen líos en tu mente por las cosas que has visto en estos días.
Marcos asintió y se sentó en una de las sillas de aquél aula vacía. Su cuerpo vibró cuando la mujer se sentó a su lado.
—¿Qué es lo que usted dice que he visto y puede armar en mi cabeza un lío?
Sonia exhaló y pasó la lengua por sus labios sintiéndose nerviosa —Sobre el Director y yo.
—¿Tienen algo?
—¡No! —Sonia se levantó rápido y lo miró molesta —¡¿Cómo vas a pensar eso, coño?!
El chico se derritió por su sexy acento español pero recuperó la compostura —¿Entonces para qué estamos aquí, profe?
—¡Para explicarte ese rollo! ¡Ese señor y yo no estamos metidos en ningún lío!, Marcos tiene que quedarte claro eso ¿lo has entendido?
Su postura autoritaria señalándolo mientras fruncía el ceño molesta. Aquella falda negra resaltando sus piernas, aquél suéter mostaza de cuello largo mostrando elegancia, esos labios color fresa, ese aroma de frutas mixtas de nuevo, su cabello tocando sus hombros...
¿Qué no hubiese sido capaz de hacer si se hubiera dejado llevar por las ganas incontrolables que tenía de ella?
El chico se levantó quedando muy cerca de Sonia. Ambos corazones comenzaron a bombear más sangre de lo normal.
—Como ordene, profe —Susurró observando sus labios.