- No me mires así. Ya me siento yo lo bastante culpable – dijo Roberto con pesar. - Esta vez te has pasado. Tantos escrúpulos y dudas para acabar montando su boca como un animal en celo. Cuando ella nos había aceptado a los dos con su encantadora ingenuidad. - Lo único que me impide desesperarme es que parece haberlo tomado bastante bien. - NO TENÍA NI IDEA DE SEXO. ¡Por favor, si ayer tuvo su primer orgasmo! Esperemos que estas dos cabalgadas no le hagan aborrecerlo – le gritó Toni. - Lo sé, lo sé. Pero cuando llegué y la vi mamándote la polla… ¡Me volví loco! – reconoció Roberto. Se mesó los cabellos mientras observaba como su niña dormía tranquilamente en el sofá agotada y con una sonrisa de satisfación en la cara. - Pensé que iba a ser para los dos. Al menos eso es lo que ella qu

