En las semanas siguientes nuestro juego continuó con la observancia de mamá y el niño. Ambos, de forma disimulada, procurábamos captar evidencias y luego nos las contábamos. Nos producía una curiosidad malsana. A veces tomaba unas cervezas con papá en el bar de la esquina y hacíamos confidencias. - Papi, lo más fuerte que he visto hasta ahora, fue el otro día que llegué a casa algo más temprano. Estaban en el cuarto de baño. Mamá se puso algo nerviosa y dijo que había entrado a dar al niño una toalla limpia para la ducha. Pero estaba como muy sofocada, yo creo que se estaban metiendo mano. - Sin duda, incluso a lo mejor estaban follando. - ¿Crees que mamá ha tenido más amantes?. - Creo que sí, que al menos uno. ¿Te acuerdas de aquel solterón que estuvo viviendo en nuestro edificio y lu

