Me vuelves loca, papi 6

1168 Palabras

El grupo escultórico se mantuvo así, como congelado, bastantes minutos más. Luego el niño retiró la mano de la nuca de la madre, pero ella no se movió en absoluto y siguió en la misma postura. - Ya la tiene sometida. Muy bien, hijo, con dos cojones. Así se doma a una yegua salvaje. Tenía razón mi padre. Ahora mi hermano comenzó a trabajarle el recto a mamá. Pero con infinito cuidado, se la metía y sacaba muy despacio, quedándose quieto a veces, esperando otro rato, otra vez hacia dentro y hacia fuera. Mamá seguía sin moverse, ahora aguantaba estoica. Seguro que ya le gustaba y el dolor había dado paso al placer. Noté que había separado algo las rodillas que tenia apoyadas en el suelo, como acomodándose mejor a la situación. En algunos instantes el hijo se echaba hacia delante y le susur

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