Ajax se despertó sin resaca.
Porque no había logrado ponerse a beber. Como había señalado Leah, él no bebía alcohol. Valoraba demasiado su autocontrol.
El vicio era la perdición de un hombre.
La necesidad de alcohol, drogas o sexo era responsable de gran parte de la maldad del mundo.
Algo que él había vivido en un momento de su vida. que había presenciado con detalle.
Algo que había hecho lo posible por destruir.
No permitía que el vicio le dominara. Ya no.
Que Rachel le hubiera abandonado no era razón para renunciar a eso.
Pero sí que le hería el orgullo.
No había imaginado que el orgullo pudiera ocupar un lugar tan importante en su vida, pero, al parecer, era así.
Bajó las escaleras vestido solo con unos pantalones negros.
No tenía ganas de vestirse ni de enfrentarse a nada ni a nadie.
Entró en el comedor y vio a la única persona a la que no podía evitar enfrentarse.
Estaba sentada en una silla con una taza de café en las manos y los ojos muy abiertos.
Parecía una niña perdida, y él no tenía paciencia para lidiar con eso.
–Confío en que hayas dormido bien –dijo él.
–En lo más mínimo –respondió ella.
Llevaba el pelo recogido en un moño y una sudadera ancha de esas que hacían que los pechos se mezclaran con la cintura de una mujer y ocultaran cualquier
curva que pudiera tener.
Aunque tampoco le importaba. Su cuerpo era la menor de sus preocupaciones.
–Si te molesta el colchón, puedo encargar uno nuevo.
–No creo que sea tanto el colchón como la idea de tener un marido de repente, pero podría estar equivocada.
Tal vez la superficie fuese demasiado dura.
–Pareces un poco molesta esta mañana.
–¿De verdad?
Ajax se dio cuenta de que deseaba
provocarla.
Estaba buscando pelea y no entendía por qué.
Nunca en su vida había intentado pelearse sin razón.
Había crecido en un entorno muy inestable y había d*********o que la manera más rápida de morir joven era causar problemas.
–No eres la típica recién casada resplandeciente –comentó–.
Tienes muy mal aspecto, para ser sincero.
–¿Siempre eres tan imbécil?
Bien. Estaba enfadándose. Eso era lo que deseaba.
–Tal vez nunca hayas tenido la oportunidad de conocerme hasta ahora, aunque, para que lo sepas, estoy de mal humor esta mañana.
–¿Y por qué la tomas conmigo?
–Porque estás aquí, agapi mu. La afortunada esposa de repuesto.
–¿Con mi hermana serías igual de desagradable? _ En ese caso, entiendo por qué huyó de la boda.
–Si tu hermana estuviese aquí, me atrevería a decir que seguiríamos en la cama.
Y yo estaría de mucho mejor humor.
Vio brillar algo en sus ojos color ámbar que no le gustó.
¿Dolor?- acaso había ido demasiado lejos.
Estaba diciendo cosas que ni siquiera estaba seguro de sentir solo para seguir enfadado.
Estaba dejándose llevar por los sentimientos en vez de disiparlos.
No sabía lo que le haría sentir acostarse con Rachel.
Solo con pensarlo se ponía tenso.
Aunque eso era de esperar, teniendo en cuenta la naturaleza de su relación.
Pero, para él, el sexo con su esposa constituía solo la mitad del atractivo del matrimonio.
Todo en la vida tenía su lugar. Y él llevaba mucho tiempo esperando a tenerlo todo donde debía estar.
Sin embargo, el plan se había torcido y ya no estaba seguro de su siguiente movimiento.
Para un hombre al que le gustaba planear las cosas, aquello era desconcertante como mínimo.
Lo siento –le dijo a Leah–. Eso ha sido muy grosero por mi parte. Estoy frustrado y no tiene nada que ver contigo.
–Claro que no. Nada de esto tiene que ver conmigo personalmente, ¿verdad?
–Me alegra que manejes tan bien la situación.
–No la manejo, Ajax. Ni de lejos.
¿Qué diablos quieres más de mí, agrhh?
¿Quieres que me quede aquí los próximos cinco años y que después me vaya y siga mi vida como si nada de esto hubiera ocurrido?
–Obviamente, eso no es posible.
–¿Obviamente?
–No te faltaría al respeto de esa forma.
–Oh, cielo, después de las cosas que me dijiste anoche, ¿me dices que no quieres faltarme al respeto?
–Estaba enfadado.
–Genial. Yo también lo estaba. Y lo estoy.
–Ya me he disculpado.
–Una disculpa no es la panacea. Es solo un vendaje. Ha servido para calmar mi resentimiento, pero no se ha curado la herida.
–Bueno, tal vez podamos dejar eso a un lado para poder averiguar qué es lo que tenemos que hacer.
–De acuerdo.
–Estamos casados y no tenemos otra opción.
Además, tenemos que seguir así al menos cinco años.
–En efecto.
–Y yo tenía planeado entrar en tu familia. Mantener Holt dentro de tu familia.
Deseo estar casado. Me gustaría tener hijos. Un matrimonio de verdad me parece bien.
–¿En serio?
–Sí. Quería tener una esposa. Ese siempre fue mi objetivo.
–¿Salvo que esa esposa era alta, rubia y se llamaba Rachel?
–Sí. Pero, a fin de cuentas, ¿qué más da?
–¿De verdad sientes eso? ¿Tan poco te importo? ¿Tan poco te importa ella?
–No eres tú, Leah. Tenía mi vida planificada desde el momento en que me marché de casa de mi padre.
Tenía planeado ascender en la vida y lo hice.
Quería empezar de cero mediante el trabajo duro.
No dar jamás un paso atrás en el camino que me había fijado. Y lo he conseguido. Conocí a tu familia y tus padres me hicieron sentir uno más. Como si fuera un hijo. Y ahí estaba Rachel. Todo parecía encajar. Era perfecto.
La primera vez que la vi, supe que era mi objetivo. Que sería mi esposa.
Ella es la primera parte de mi plan que no ha encajado donde tenía que encajar.
–Sí, bueno, eso es porque se trata de una mujer, no de una empresa.
–Pero habría sido perfecto –dijo él.
–No, Ajax, no lo habría sido. Habría estado bien, pero no habría sido perfecto. Porque ella no es perfecta. Y, desde luego,
tú tampoco.
–Pero tenía sentido –dijo él–. En mi cabeza... en mi cabeza, ella hacía que todo
encajara.
- Te repito que no es una empresa y tampoco es un ideal.
–Eso ya lo sé.
–Pues no lo parece. Hablas como si casarte con ella fuese tu objetivo en la vida y después...después ¿qué? ¿Sería perfecto sin más?
¿Tu vida sería perfecta de pronto?
– No puedo... es difícil... He trabajado muy duro durante toda mi vida, Leah.
Llegué a casa de tu familia y tus padres me trataron más como a un hijo que como a
un empleado.
Me acogieron y me dieron un propósito.
Tu padre me encaminó por aquí.
Me enseñó a ser un hombre, a ser fuerte.
Él me dio objetivos. Me envió a estudiar
He estado recorriendo el camino que él me marcó ,incansablemente, sin apartar la mirada de mi meta, del final.
–El final en el que seguirías con la empresa familiar.
En el que formarías parte de nuestra familia.
–Llevo mucho tiempo caminando.
–¿Y, entonces, llegas al final y te paras?
–Entonces, tal vez, podría dejar de
trabajar tan duramente para controlarlo todo, porque habría llegado a un punto más estable–respondió él–.
Todo estaría en su sitio.
Porque ahora no lo estaba.Había ganado dinero, había obtenido poder y contactos.
Había utilizado todos sus recursos para acabar con la red de tráfico de drogas y de personas de su padre. Pero todavía
no podía detenerse. No sentía que pudiera dejar de trabajar. De intentar distanciarse de su pasado.
De todo lo que había hecho.
–¿Por qué tienes que aferrarte al control de esa forma, Ajax? –preguntó ella con la
mirada llena de... empatía. Compasión.
Si supiera con quién estaba hablando, si supiera la bestia que habitaba en su interior, no le miraría de esa forma.
–No es nada –respondió él mientras
daba vueltas de un lado a otro–.Esto no es nada. Aún puede arreglarse.
Leah se quedó mirándolo y advirtió la tensión en su mandíbula y en el resto de su cuerpo. Estaba incómodo y probablemente le hubieran roto el corazón.
Decía que amaba a Rachel. Pero, por primera vez, se preguntó si habría llegado a conocerla realmente o si su hermana habría sido solo un símbolo para él.
–Tengo un plan, Leah.
–Oh, bien –dijo ella cruzándose de brazos–. Oigámoslo.
Ajax dejó de moverse y se llevó las manos a la espalda.
–Primero, debe parecer que estamos unidos. Voy a hacerme cargo de una gran
empresa y a cambiar algunas cosas. Tenemos que mostrar fortaleza.
No quiero parecer débil. Y tampoco quiero que parezca que me han i******o esta situación.
–El orgullo es algo maravilloso.
Al menos a mí me lo parece. No sé si me queda algo.
–A mí tampoco me queda mucho. Y, en cuanto el tiempo me lo permita, me esforzaré por lograr la producción a gran escala de los productos de tu negocio.