CAP 5

1485 Palabras
Nos miramos por unos segundos, esto parecía una pesadilla que no pensé que sería real y solo lo conocí ayer. —Veo que ya se conocen —dijo mi madre con una gran sonrisa.  —Si señora Smith —respondió Adriano sin dejar de mirarme.  —¿Disculpa? —alzo una ceja mi madre. —Señorita no señora, no estoy tan vieja —dijo riendo.  —Oh Danna, en dos días cumplirás casi 40 —comento Nataly a lo que todos empezaron a reír.  Era cierto pronto sera el cumpleaños de mi querida madre, papá estuvo tres semanas preparando algo especial para ella. A pesar de aparentar una cara seria, él es un ternura por dentro muy detallista con mi madre era simplemente él mejor Padre y esposo. Nunca supe su historia de como se conocieron o algo por el estilo, supe muchos rumores pero nunca se los pregunte, lo único que se es que mi padre fue su jefe y mi madre su secretaria.  Yo aún no había comprado nada para mi madre, y solo tenia dos días.  —Yo iré a cambiarme —dije cordialmente.  —Esta bien querida —respondió. mi madre. Todos los invitados entraron a la sala para que puedan charlar mas tranquilos.  Adriano me hizo una señal de muerte. Recordé lo de anoche y no pude evitar reírme a lo que él me fulmino con la mirada y yo solo le saque la lengua como niña chiquita. Subí a mi habitación rápido, y me cambie. Tome algo de dinero ahorrado para comprar el regalo de mamá. Antes de salir de mi habitación entro Mateo furioso y se lanzo en mi cama.  —¡Quítate de ahí! —exclame —Arruinaras mi brasier  —¿Esto? —señalo mi brasier y lo agarro —No se porque gastas tu dinero en esto, ni senos tienes.  Mi cara se sonrojo por su estúpido comentario.  —Eres un imbécil —le dije. —Y tu para que compras condón si ni te queda.  —No me queda porque esta bien ¡Grande! —respondió enojado.  —Lo único grande que tienes es lo idiota que eres —me tire encima de él.  —¡Eres una maldita loca! —dijo jalando mi cabello que recién lo acabo de planchar.  —¡Suéltame! animal —intente que me soltara pero era inútil.  Dicen que los mellizo deben ser almas gemelas pero eramos lo opuesto a eso, siempre hubo una rivalidad entre los dos.  —¡EMMA!¡MATEO!¡PAREN! —escuche gritar a mi padre.  Inmediatamente nos soltamos y no levantamos como dos soldados. La cara de enojo de mi padre era evidente.  —No importa de quien es la culpa —empezó hablar, y se acerco a nosotros —Esto es el colmo, no pueden llevarse bien... —Papá lo sentimos —dijimos al mismo tiempo.  Salimos de la habitación pero si algo tenía duda era el porque nos llevamos tan mal.   —¿Porqué? —susurre —¿Dijiste algo? —respondió confundido —¿Porqué nos llevamos tan mal? —dije esperando una respuesta.  —No responderé a eso sin embargo algún día sabrás la razón —dijo y se fue a su habitación. Mire la hora y eran las 10:40 am.  Baje a la sala y aun seguían todos ahí.  —Saldré por un momento —avise, tome mis llaves de la casa y mi bolso.  —Esta bien hija —dijo mi madre.  —Hasta luego señores Watsons —me despedí.  —Espera un momento —hablo la Sra. Watson, me detuve —Querido hijo porque no la acompañas —mire el rostro de Adriano y los ojos se le pusieron en blanco.  —Yo... —Es una buena idea, sera un placer que me acompañara —dije sonriendo, lo hacia por fastidiarlo.  —De paso se pueden volver muy amigos —dijo el Sr. Watson  —Claro podemos ser buenos "amigos" —se levanto del sillón y se puso al lado mio. —Nos vamos  —Nos vemos —finalice. Ni bien salimos de la casa se sintió un ambiente incómodo y me arrepentí de haber dicho que me acompañara. Me dirige en dirección para ir a tomar el autobús pero una tos falsa me detuvo.  —Espero hayas subido alguna vez a una moto —dijo y me lanzo un casco.  —Yo nunca lo he hecho —respondí dudosa —¿Es peligroso?  —Enana y miedosa —soltó una carcajada. —Tranquila yo te cuidare.  Me indico que me subiera y así lo hice con algo de temor.  —Sujetate fuerte enana, esto sera adrenalina pura —dijo y encendió la moto.  Me aferre a él con fuerza y cerré mis ojos, sentí como acelero la moto y si, realmente era genial esto sentía toda la adrenalina. Por alguna razón me sentía protegida, su aroma era relajante y deliciosa. Luego de un rato llegamos al lugar, se estaciono despacio y me baje de la moto.  —¿Te gusto? —pregunto.  —Eso fue fantástico —respondí con emoción.  —Bueno enana iremos primero a desayunar que muero de hambre —dijo y sujeto mi mano.  Encontramos una cafetería cerca y entramos. Una señorita nos atendió amablemente, él pidió un café sin azúcar acompañado de unos panqueques y yo pedí un capuchino junto con una ensalada de frutas.  —¡Oye enana! —dijo llamando mi atención  —Dime.  —Dijiste que me darías una paliza si me volvieras ver y mira aquí estoy —cruzo sus brazos con arrogancia.  —Si sigues con esa actitud arrogante y de niño malo. Te la daré ahora mismo —lo fulmine con la mirada.  —Parece que eres muy valiente enana —comento y se acomodo en su asiento. —Ya llegara el momento en que me des una paliza.  Justo llego nuestro comida así que todo el enojo se me fue.  —¡Disfrutemos! —dije contenta pero no recibí una respuesta.  Este hombre nunca sonríe, me concentre en mi delicioso desayuno, ninguno de los dos dijo una sola palabra hasta que acabáramos el desayuno. A veces lo miraba de reojo pero me descubría en el acto y hacia que me sonrojara.  Terminamos de desayunar y la mesera se acerco para que pagáramos, saque mi tarjeta y se la iba a entregar pero Adriano me detuvo.  —Mientras estés conmigo yo pagaré —me miro, la señorita me devolvió mi tarjeta y él entrego la suya. Realmente este hombre me sorprende más.  —Que suerte tiene de tener un novio así tan atento —comento la mesera, la mire sorprendida.  —Esta enana no es mi novia, solo una conocida —respondió y se levanto de su asiento. La mesera la entrego su tarjeta y él salio del lugar, tome mi bolso y lo seguí.  —Así que eres un caballero —reí —Te parece gracioso enana —dijo sin mírame.  —Un chico que intenta fingir ser malo pero una ternura por dentro. —le di un pequeño empujón. Él voltio con rapidez y me tomo de mi muñeca y me apego a él con fuerza.  —Esta ternura puede hacer que tu corazón deje de latir con solo una mirada —su voz era ronca y tenía la maldita razón mi corazón dejo de latir por un segundo ante su mirada intimidante. Me soltó con brusquedad y siguió caminando.  —¡Imbécil! Estas demente —le grite y me fui en dirección opuesta.  Es un maldito bipolar, quien mierda lo entiende. Primero me dice que me protegería y luego me trata bien y finalmente se vuelvo un completo idiota. No quise pensar mas en eso vine aquí por un regalo para mi madre no para perder el tiempo.  Entre en cada tienda pero no me agradaba nada, seguí buscando por unas horas mas. Mi estomago empezó a sonar, tenia hambre mire mi celular y ya eran las 3:00 pm. Busque un restaurante cercano y entre. Aun no creía que ese imbécil me halla abandonado de esa manera.  Encontré una mesa vacía y me senté, el lugar estaba muy llena. Pedí una carne asada junto con una limonada.  —¿Disculpe? —dijo una chica.  —Si.  —No se si me podría sentar aquí o esta ocupada —dijo.  —Oh claro siéntate, esta vacía —respondí amablemente.  La mesera trajo lo que cada una pidió, mientras comíamos empezamos a conversar de muchas cosas interesantes. Me agradaba mucho, me comento que se había mudado recién a esta cuidad. Perdí la noción del tiempo conversando con ella.  Mire la hora y eran 5:00 pm, me despedí de ella.  —Me llamo Emma Smith un gusto conocerte —no sabia su nombre.  —Soy Sophia Cameron, un gusto Emma —y se fue. Tenia unos lindos ojos verdes muy llamativos. Era muy agradable. 
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