“Tengo que alejarme de él” pensó Nancy mientras miraba frenéticamente por el numero en las puertas que indicara el de su habitación Marcus la miró y millón de pensamientos cruzaron por su mente en ese preciso segundo. No podían seguir haciendo eso. Tenían que seguir adelante o parar. Ya mismo. Estaba interfiriendo con sus negocios, su sueño, su cabeza... toda su vida. Pero no importaba cuánto intentara engañarse, ya sabía lo que quería. No podía dejarla ir. Ella prácticamente salió corriendo por el pasillo, pero él fue tras ella. —¡No puedes hacer algo como eso y después esperar que te deje largarte sin más! “¿Cómo que no?” Nancy puso los ojos en blanco pero no disminuyó el paso —¿Cómo que “no puedes”? —Le gritó por encima del hombro. Llegó a su habitación e intentó torpemente meter

