MASHA Un gemido desgarrado escapa de mi boca, vibrante, descontrolado. Mi espalda se arquea con fuerza, los músculos se tensan como cuerdas a punto de romperse. El calor me devora desde dentro, un fuego abrasador que se extiende por cada rincón de mi piel. Mi corazón golpea mi pecho en un ritmo frenético, y la sangre me zumba en los oídos, acompasada con cada jadeo que me arranca sin piedad. Unas manos grandes, fuertes, me sujetan con fiereza, inmovilizándome contra la cama. Impidiendo que mi pueda escapar de lo que su lengua está haciendo en mi sexo. Su lengua, caliente y exigente, se hunde entre mis pliegues, trazando un camino infernal que me deja sin aliento. Cierro con más fuerzas los ojos en el momento en que una avasalladora sensación golpea todo mi sistema. El cerebro me deja

