MASHA Gritos. Sangre. Dolor. El hedor a muerte que invade mis fosas nasales. Unos ojos color miel sin vida que me miran. El cuerpo que yace en esa fría calle. Los gritos de Susan en aquella habitación, quebrándose en una sinfonía de horror. Las burlas. Las manos que no reconozco. La presión de un cuerpo que no es el suyo sobre el mío. Siento como la oscuridad me va tragando. Un nudo se forma en mi garganta. La oscuridad me devora, me ahoga. Intento respirar, pero mis pulmones no se llenan. Mi corazón galopa como si quisiera huir de mi propio pecho. Mi mente es un caos de imágenes, voces y recuerdos fragmentados que me desgarran desde adentro. —Gatita... —una voz con un acento italiano, llamándome. Esa voz. Es dulce. Melodiosa. Como esos cantos que logran relajarte. Q

