EROS Miro a mi mujer salir de mi despacho, pero su esencia queda impregnada en el aire, como un veneno dulce que no puedo evitar respirar. Paso las manos por mi cabello con frustración, el movimiento un reflejo de mi mente caótica. Inhalo y exhalo. Tengo dos días que no la veo. Quisiera decir que es por todos los problemas que tiene el consejo con las dichosas "Lolitas asesinas" pero la verdad es mucho más cruda: he estado huyendo de ella. La he estado evadiendo como si fuera la peste. Después de lo que pasó la noche en que despertó he estado huyendo de la presencia de Masha. Quiero que cuando se entregue a mí, no solo lo haga porque debe cumplir con su función de esposa, si no, porque me desea tanto como yo a ella. Quiero que me desee, que me busque, que su voluntad se doblegue ante la

