CAPÍTULO 14Gerhard von Reiniger, el barón, me había hablado del grupo de amistades de Canals en el club de golf. Quería ir a ver de nuevo a Victoria del Río para que me los identificara, así que le dije a Elvira que pusiera rumbo a Sant Cugat. Aparcamos el Ibiza entre un enorme Hummer n***o y un no menos espectacular Maserati descapotable de color azul marino que exhibía una supuestamente elegante tapicería de piel de color naranja en su interior. Victoria del Río nos recibió en su pequeño despacho. Mientras nos ofrecía asiento, apagó el portátil que tenía encima de la mesa, de donde salía la aterciopelada voz de Stevie Nicks entonando el clásico «Dreams». A la gerente debían de gustarle los Fleetwood Mac. A mí también. —¿Cómo van las investigaciones? —preguntó la mujer. —Digamos que van

