Gemidos prolongados de placer, dos cuerpos desnudos en una cama, las medias luces de aquel cuarto de hotel en una zona demasiada lujosa en la ciudad, aquella botella de fino champagne que descansaba sobre la mesita junto al ventanal, la cabellera rubia se esparcía entre los almohadones y las finas sabanas de seda blanca, aquella voz femenina que entre gemidos se hallaba entregada a la pasión mirando a aquellos hermosos ojos de zafiro que lograban hechizarla, el vaivén de las caderas de aquel musculoso y demasiado apuesto hombre. El sexo era uno de los mas deseados y anhelados placeres de la vida, había aprendido a disfrutar de ello en cuanto tuvo edad para hacerlo, sexo por placer, por diversión, desahogar frustraciones y estrés en ello, mirando siempre a la elegida de la noche como alg

