Elizabeth. Me quedé parada mirándolo mientras espero a que no salga nada estúpido de mi boca. —¿Está cosa es tuya?. Preguntó señalando algo fuera. Volví a la realidad. Guarde silencio y mire por sobre su hombro. Me alegro al instante cuando veo a Max entero y con su cabeza aún en dónde va, salgo pasando de largo de Andras y lo abrazo. —Ya ya ya, bueno ya me abrazarte, ya ves que estoy bien, ya suéltame. Estás arrugando el traje. Apreté más fuerte su cintura. Lo escucho suspirar y como da palmaditas en mi cabeza. —También te extrañe, tonta. ¡TIENE SENTIMIENTOS!. Me siento realizada y feliz por ese pequeño gesto de su parte, es siempre tan apático que escucharlo decir eso es tan satisfactorio. —¡¿Pero estás bien?!, ¿¡Te hicieron algo?!, ¿¡Pásate por el hospital antes?!, —Entre en

