Dieciseis

1403 Palabras
Al llegar a la fiesta encuentra a Oli de inmediato, está junto a Will y eso ya lo hace bastante fácil, pero también es de gran ayuda el cabello rojo. —¡Oli!— Es es su manera de anunciarse antes de tomarla de los hombros —Que linda te ves. La verdad es que eso parece un eufemismo. Su amiga está radiante, no es solo el rojo que resalta sus facciones y le ilumina los ojos, sino también el carácter sensual y fuerte que le agrega a su persona. Con el cabello de rojo no es solo atractiva, además es cautivante y Eve puede notarlo. Atrae la mirada de todos los que pasan por ahí, tiene atrapados a sus amigos del equipo de futbol y ella misma no puede quitarle los ojos de encima. Le gusta como se ve el tono bajo las luces artificiales, la dureza que le da a su rostro, lo confiada que parece Oli consigo mismo. —¿En serio?— Se le ilumina la cara —. Pensé que quizá no me va tanto el co… —No, no. Te queda perfecto. —Gracias— le da una sonrisa honesta que de inmediato trae a la superficie a esa niña tímida e insegura. —Yo digo que se ve como una Monster High. —Que bueno que a nadie le importe tu opinión— Kora empuja a Will con la cadera y se adentra en el círculo de mujeres. Saluda a Eve con un beso en la mejilla y luego les propone que abandonen al grupo de simios para ir por unos tragos y un cigarro. —No le hagas caso a Will, su inteligencia emocional es del porte de un maní. —Y no tienen ni el mínimo sentido de estilo—, aporta Evette. No le parece que el comentario haya sido particularmente ofensivo, pero si a Oli le ha dolido no le queda de otra que intentar subirle el animo. Está pensando en como hacerlo cuando alguien la agarra del brazo. —Ey— reclama, llamando la atención de sus amigas. Will se interpone entre Eve y ella, acabando con el contacto visual y la posibilidad de pedirles ayuda. Kora parece leerle la mente e intenta mover a Will con empujones bastantes fuertes para alguien de su contextura, pero no logra nada. Will la aparta con simpleza y le ordena que se quede quieta, luego le pide unos segundos. Kora no se ve ni un poco contenta, pero acepta, esperando a que su amigo se desocupe. —No sé cual es tu juego, Eve— Will se curva sobre ella. Le tiemblan los hombros delicados y quiere hacerse bolita —, pero tienes que dejar de provocar a Asher. —¿De qué estas hablando?, pero si tú estabas con toda esa estupidez de ponerlo celoso— interviene Kora. —Asher sabe que yo jamás haría nada, Lex por otro lado— tuerce los labios en una mueca que no le dice mucho —. Mira—. No sabía que sus ojos podían adquirir una intensidad como la actual, ni que su voz pudiera ser tan autoritaria —, a mi no me importa lo que pase entre Asher y tú, yo solo quiero jugar futbol y pasar el tiempo con mis amigos y no puedo hacer ninguna de las dos si le andas haciendo ojitos a Lex cuando todos, sobretodo Asher, sabe lo loco que está por ti. Enmudecida y tiesa en su lugar no tiene ni idea de como responderle, en primer lugar porque no sabe ni que pensar. Lex y ella son amigos, puede que muchos vean algo más allá en su relación, pero es porque la gente sexualiza todo y no es capaz de ver que dos personas de sexos opuestos pueden ser amigos sin ningún problema. Por otra parte, no es como si ella estuviera provocando a Asher apropósito, Kora lo dijo, era Will quien había estado molestándolo, lo que había afectado a Eve también. Ella debería estar enojada, no Will. Debe quedarse mucho tiempo en silencio o quizá su confusión es obviamente visible, porque Will bufa y la agarra del brazo para comenzar a arrastrarla hacia una esquina de la sala. Kora los sigue y entre los dos la acorralan contra la pared. —No es que esté de acuerdo con Will, pero quizá deberías quitarte el poleron. —¿Uh? —Sí tengo razón y sí, deberías partir por quitártelo, pero también considerar en alejarte de Lex. Alterna la mirada entre sus dos amigos, más perdida que antes. Su única esperanza es Kora, quien al ver la confusión en su rostro, suspira. —Te has puesto el poleron con el número de Lex. —Ah. Es lo único que puede decir, porque sí, Will tiene razón, quizá no sea muy buena idea andarse paseando por ahí con el número de Lex en ella cuando su dueño la odia y, por otra parte, podría causarle una pataleta a Asher. Sin pensarlo dos veces, agarra la prenda por los bordes inferiores y tira hacia arriba de ella, pasándosela por la cabeza. Se queda con el poleron en la mano, lo pega a su cuerpo, usándolo para esconder su abdomen. No ha sido muy buena idea ponerse algo ajustado debajo, aunque en realidad si quiere hablar de malas decisiones, debería partir por haber venido. —¿Qué se supone que use ahora?— Frunce el ceño y aprieta la prenda con más fuerza contra ella. —Ven, te prestaré algo. Claro, porque no puede usar el número de Lex, pero sí algo de Will. A ella le parece peor, el poleron del equipo de futbol, aunque usado para apoyar a su amigo, es un objeto comercial; un poleron de Will es algo personal, entregado por él mismo. A ella le molestaría mucho más lo segundo, por suerte ninguna prenda femenina le queda a Asher. —Tengo una solución mejor. Al escucharlo se vuelve hiperconsciente de su presencia detrás de ella. No lo había notado antes y no sabe cómo, si su perfume intenso no le permite oler nada más y la sombra que hace sobre ella le causa escalofríos. —Creo que estoy bien así. Gira sobre sí misma y mira hacia arriba, encontrándose con sus ojos verdes, casi negros bajo la luz artificial de casa. En su rostro se crea un juego de luces y sombras, donde abundan los ángulos oscuros, los bordes afilados y ese aire siniestro que podría ser ilusión de su aura si no fuera porque lo conoce. En el tiempo en que ella detalla su cara, Asher la mira de arriba abajo, haciendo lo mismo. Le duele ver la mueca que hace cuando termina de revisar su apariencia. —No lo estás. No le da tiempo para protestar. Se quita el poleron con un movimiento fluido y Eve alarga las manos, pero lo único que toca es aire. Agranda los ojos al ver que Asher sigue desvistiéndose. Debajo lleva una polera con un diseño simple y es esa la que se quita para entregársela a Eve. No se preocupa en si ella la recibió o si es que se la pone, se ocupa de abrigarse. Cuando ha acabado y se percata de que Eve no se ha movido le hace un gesto con la cabeza, instándola a cubrirse. Ella le hace caso porque hoy no tiene ganas de mostrar ni un centímetro de su cuerpo y la polera de Asher es perfecta para esconder todos los defectos que tiene. Le llega hasta las rodillas y aunque es de manga cortas, la tela acaba apenas por sobre los codos. Escondida bajo la comodidad de la prenda y rodeada del perfume masculino se siente un mucho mejor. Se esfuerza por ocultar su sonrisa y la satisfacción, que sabe, es visible en su cara. Escapa de los ojos de Asher y para eso se voltea hacia Kora, quien parece conocerla mejor de lo que ella piensa, porque enarca una ceja en su dirección y le sonríe de lado; lo que quiere decir que sabe muy bien como se siente. Rayos. Se frota las mejillas para intentar borrar la sonrisa tonta y comienza a alejarse del grupo de amigos, necesitando la distancia y queriendo encontrar a Oli, porque ahora sí tiene ganas de tomar algo. Pero tan solo da unos pasos antes de que le agarren el brazo.
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