Nueve

3607 Palabras
La voltea en la cama, dejándola boca abajo. Eve trastea intentando librarse de los brazos que la mantienen pegada al colchón. Agita las piernas y logra darle un par de manotazos y golpes que no le hacen ningún daño verdadero pero le dificultan mantenerla reprimida contra la cama. De tanto retorcerse uno de las manos de Asher resbala, sabe que la oportunidad es única así que trata de ser rápida a la hora de girarse y moverse a la orilla de la cama. Con la respiración agitada y el pelo desordenado sobre los ojos le es difícil ver y vuelve sus acciones más torpes. La agarran del pelo y jalan, llevándola hacia atrás. Levanta los brazos para defenderse y su codo impacta con algo. El agarre en su pelo se afianza y ella cae boca abajo al colchón. Sus piernas no quedan estiradas por completo, dejando su trasero al aire, medio cubierto por el poleron de Asher. Él le pone una mano encima y la empuja hacia adelanta, volviendo más prominente la curvatura de su espalda, dejando aún más expuesto su trasero. Evette estira las manos hacia atrás tratando de golpearlo para que la suelte, pero no funciona y acaba en una situación peor. Asher junta su manos detrás de la espalda y las sujeta con firmeza, sus rodillas se ponen al lado de las de ella y la mantienen en la posición que quiere. El crujido del jeans y golpeteo de los dedos contra algo que suena como vidrio le hace sospechar que Asher está usando su celular, lo que comprueba cuando oye el clic de la cámara. El corazón se le detiene y a pesar del forcejeo y sudor cubriéndole la piel, un frio se apodera de ella. La cámara dispara repetidas veces mientras Evette intenta librarse, ahora luchando con todas sus fuerzas, dejando llevarse por la desesperación y el horror de la humillación. Logra bajar las piernas y con un poco más de pelea acaba en una posición ladeada. Mueve las piernas un poco más y acaba chocando con las de Asher, está segura de que le da un patada y por eso es que cae encima de ella. Evette voltea la mejilla intentando escapar del golpe y funciona, más o menos, pero a pesar de que sus caras no colisionaron, la respiración caliente de él le hace cosquillas en el cuello y ese es el único punto en que no están en contacto. Los pectorales de Asher aplastan sus pechos, más abajo sus abdómenes también se presionan y luego la pelvis, que aunque se tocan es un poco más ligero. Parece que el corazón le fuera a explotar en el pecho. Hay demasiado de Asher por todos lados; su perfume y la exhalación contra su oreja, sus piernas enredadas entre las de ella, el peso de él sobre ella. El calor de su cuerpo y el peso de este es una de las cosas que más la abruman, no es una experiencia que antes hubiera sentido con nadie y que la primera vez sea con Asher la deja con taquicardia y sofocada, pero es incapaz de pedirle que se aleje. Las mismas cosas que la alteran son las que disfruta, las que la hacen sentir viva. Asher se apoya en sus brazos, hace una flexión y queda con el rostro a la altura de ella. Se miran, se miran con tanta intensidad que no observan nada porque cada pequeño detalle es deslumbra y crea una obra de arte maravillosa, pero sus mentes no son capaces de procesar ninguno de los dos tipos de belleza. Ambos están abrumados, pero Evette es quien está ebria y sin barreras lógicas para reprimir sus deseos y con el corazón latiendo desbocado contra sus costillas, se deja llevar. Acerca sus bocas y las presiona por ínfimo momento. Tiene los labios secos y al mismo tiempo suaves, una combinación contradictoria que la lleva a pasar la lengua por sus propios labios para humedecerlos y besarlo con mayor comodidad. Al intentar acercarse de nuevo Asher entierra una mano en su cabello y jala de ella hacia atrás. Gime débilmente y se odia por no haberse conformado con ese pequeño segundo. Podría haber vivido con una memoria mágica, quizá demasiado fantasiosa, pero al menos hermosa, ahora también tendrá que vivir la pesadilla que le sigue. Es tan violenta como esperaba, pero de una manera completamente irreal. Sus labios colisionan y aplastan los de ella, se mueven sin control, dominando el beso por completo y sin permitirle seguir el ritmo. La mano en su pelo se convierte en un puño y tira, creando un ardor lubrico en la base de su cuero cabelludo. Una pierna se acomoda entra las de ellas, la pelvis de Asher baja, generando una presión que la hace gemir de nuevo. Le da paso a la lengua de Asher, que se enrolla de inmediato con la suya, la acaricia, juguetea y vuelve a rodearla; recorre el interior de su boca con afán conquistador que complementa con la fuerza ejercida por su pelvis. La somete con lamidas y mordidas perniciosas, la enloquece con movimientos indescriptibles que saben a placer puro y la dejan jadeando. La posición no le permite el acceso a su cuerpo que quiere, así que lo empuja hacia atrás, separándose milímetros y volviendo a acercarse de inmediato, está vez ocupando el lugar sobre su regazo. Asher lleva las manos a su trasero y la empuja hacia delante, acomodándola justo sobre su erección. Se estremece y gime, su cuerpo ardiendo de placer al sentir la consecuencia de la excitación, algo que le ha causado ella, eso le prende más que el mismo bulto entre su sexo. De todas maneras, el ligero roce de la erección caliente y la aspereza del jeans que lo contiene le suben aun más la temperatura, causando que las pocas neuronas funcionales que tenía se frían por completo. Sus caderas se mueven siguiendo un deseo primitivo, siendo ayudadas por las manos de Asher que la corrigen en el ritmo que él desea. Requiere de un poco de equilibrio, por lo que apoya las manos en los pectorales masculinos, primero sobre la camiseta y luego en la piel tersa, sin vellos. Se siente tan bien que necesita más de ella y se le ocurre que la obtendrá si se quita el poleron, que de todas maneras ya la sofoca. Detiene el beso, separándose y volviendo por un pico corto que cambia cuando Asher entierra los dedos en sus caderas y la lujuria estalla en su sangre. Ahora es ella quien lo debora, queriendo consumirlo por completo y dejarlo igual de encandilado que ella. Acaricia su pecho, succiona su lengua, muerde el labio inferior y vuelva a besarlo con movimientos famélicos y al mismo tiempo delicados. Le fascina la combinación de sus ritmos, la dominancia de Asher y su fácil sumisión, el toque violento que se complementa tan bien con su desesperación. Si lo besa como si el mundo se fuera a acabar, es porque han creado su propia realidad en donde tan solo existen sus jadeos y las acciones llevadas por la excitación, y sabe que una vez se rompa la burbuja ese mundo habrá acabado y ya no tendrá nada de Asher. Por eso se arriesga a quitarse el poleron. Mete las manos debajo de la tela y comienza a tirar hacia arriba, las manos de Asher cubren las suyas segundos más tarde y en vez de ayudarle jalan en el sentido contrario. Se endereza, sacando a Eve de su regazo en el proceso. Voltea hacia ella, permitiéndole un vistazo a sus mejillas coloradas y las pupilas dilatadas; a los labios inflamados que se ven más tentadores que nunca. Eso es lo único que concede, porque luego se levanta y se marcha. ? Olivia no le escribe a la mañana siguiente exigiendo explicaciones, Lex no comenta nada sobre que paso una vez que la dejaron en la habitación, en la escuela nadie la mira de forma diferente, sigue manteniendo su aura invisible que desaparece tan solo cuando quieren molestar. Aquellas cosas la convencen de que nadie sabe que ocurrió en su cumpleaños y lo prefiere así, ni siquiera se ha atrevido a contárselo a Oli. La vergüenza la consume hasta tal punto que le provoca nauseas. No puede recordar la manera en que fue rechazada sin querer desaparecer de la faz de la tierra y nunca más ver a Asher de nuevo, pero por supuesto que ni eso puede tener. Su intento de convencer a Oli de sentarse solas en el patio fracasa y acaban compartiendo con el equipo de futbol. Cuando llegan a la mesa hay una chica de pie en la esquina, entorpeciendo la pasada. Eve que va primero es quien tiene que hacerse cargo de pedirle permiso, pero no quiere porque se ve tan animada conversando que odiaría arruinarle el momento. —Lo pase muy bien ayer, deberíamos aprovechar el tiempo antes de que tengas que casarte con la barbie. El apodo podía ser usado con amistosidad o como un insulto y por la manera en que escupió la palabra, Eve tiene muy claro que no le agrada, también la delata que está hablando con Asher. La hierve la sangre que estén pensando en quedar de nuevo, en aprovechar el tiempo como si luego de su matrimonio la vida de él fuera a acabarse, puede que no vaya a estar disponible para las mujeres, pero es porque la tendrá a ella y quiere hacerles saber que eso es más que suficiente para mantenerlo contento, aunque lo sucedido anoche diga todo lo contrario. —Hola, amor.— Se cruza frente a la chica, deja la bandeja en la mesa y se sienta en el regazo de él —. Ya sé que me demore un poco en llegar, pero no hace falta que me envíes miles mensajes preguntando dónde estoy. Pasa un brazo por su cuello y le toma la mano. Ignora por completo a la chica, quien sigue parada, esperando algún tipo de respuesta por parte de Asher. Él alterna la mirada entre las dos mujeres y Evette teme que vaya a rechazarla una vez más, por eso lo besa. Es algo corto, lento y cargado de nerviosismo. Eve se aparta y relame sus labios, sus ojos brillan con ansiedad y el calor que siempre le produce estar cerca de él. Por un segundo se siente invencible, luego escucha a la estudiante resoplar a su lado. No puede creer que siga allí y ya no sabe que más hacer, por lo que la mira con una ceja enarcada, sentada en las piernas de Asher, estableciendo una clara posición de superioridad. Evette le da su mejor sonrisa. —¿Por qué estás de pie? Lo pregunta en un tono que pareciera ser de absoluta ignorancia y así lo creen la mayoría, incluso la mujer de pie tiene problemas para saber si lo dice en serio o si está siendo pasiva agresiva. Es difícil imaginarse a Eve en una situación en donde no es todo sonrisas y buenas intenciones, es famosa por su personalidad dulce y carismática, una de las principales razones por las que es amiga de todos. La chica termina sentándose, ocupando el puesto en diagonal a ella, entre Oli y Lex. La mira por los primeros minutos en que Eve trata de acomodar su bandeja para comer, aunque en realidad no tiene intensión de tocar su comida. Se le ha cerrado el estómago y toda su atención está en sostener parte de su peso en sus propias piernas para no aplastar a Asher. ¿En qué estaba pensando? Maldición, debe estar asfixiándolo con sus cien kilos. —Trevor—, toca el hombro de uno de los jugadores de fútbol —, ¿me haces un lado? —Obvio. Desplaza su bandeja primero y luego se mueve él, dejando una franja de espacio en donde apenas le cabe una pierna, pero no importa, es mejor eso que seguir en el regazo de Asher, sobretodo cuando puede sentir la tensión en su cuerpo y ha acomodado las manos para no tocarla de ninguna manera. —Gracias— le da una sonrisa de dientes blancos y procede a cambiarse de puesto. Necesita unos segundos para idear la mejor manera de moverse sin ocasionar caos y decide que debe recargar un poco de su peso en Asher para concentrarse y cambiar sus piernas de posición sin romperse el cuello en el proceso. —Permiso— balbucea sin mirarlo. Su intento de pasar a la banca queda en eso. Asher la agarra de las caderas y la retiene en la posición, sus dedos se clavan en la suavidad de sus muslos y uno de sus dedos encuentra el camino por debajo de su falda. —Estoy cómodo así— es lo único que dice antes de rodearla con un brazo poderoso y pegarla a él. —Asher— dice entre dientes. —Vamos, sabes que te extrañe mucho. La abraza efímeramente, poniendo las manos sobre su abdomen en el proceso. Evette se tensa de inmediato y se retuerce en su regazo tratando de esconder esos kilos extra de grasa que se abultan en la zona al tiempo que intenta no cargar todo su peso en él y piensa en como quitarse de encima. Son muchas cosas en las que está pensando, por eso no nota cuando Asher deja de abrazarla y lleva una mano a su cabello. —No creas que puedes hacerme un show de celos y salirte con la tuya— murmura contra su oido. Los pelos de la nuca se le ponen de punta y una corriente eléctrica la recorre fugazmente, terminando en las cimas de sus pechos. —Yo no hice ningún show— termina con un jadeo. Dedos masculinos rodean su cuello. Los ojos de Eve se agradan y miran hacia todos lados temiendo por los testigos de su próxima humillación, pero además de la chica sin nombre no hay nadie que les esté prestando atención, no entiende como, cuando tiene la mano de Asher casi asfixiándola. De todas maneras se recuesta en él, sonriendo al ver un destello de rabia en los ojos celosos que la observan. —Si quieres marcarme como tuyo tienes que dejarme hacerte mía. Acompaña sus palabras con una lamida detrás de la oreja, a la que le sigue un beso en la conjunción entre su hombre y cuello. Asher debe escuchar como se acelera su corazón y sabe que la ha alterado cuando se reacomoda en su regazo. Abre las piernas para dejarle un espacio entre ellas, donde Eve cae grácil. Voltea la cara hacia él, sus ojos MARRONES agrandados lo miran desde abajo, el ceño fruncido sutilmente en confusión y la boca entreabierta, es una expresión que queda grabada a fuego en la mente de Asher. Evette acaba arrugando el ceño con absoluta confusión y gira el rostro hacia el frente, encontrándose esta vez con la mirada intensa de Lex. Si Asher no la fuerza a mirarlo de vuelta a poner esa expresión exquisita es porque no quiere arriesgarse a que nadie la vea y porque se promete que la próxima vez que Eve lo mire así será debajo de él, en su cama. —No entiendo cómo estás viva. —Maquillaje y mucha Gatorade— responde Eve a Lex con las mejillas sonrojadas. —Si fuera tú hubiera faltado. —Créeme, me tentó. —¿Te sientes muy mal? ¿Aún quieres estudiar juntos? Evette hace un sonido pensativo que llama la atención de Asher. ¿Por qué querría estudiar con él si ella es mucho más inteligente? —Tengo un té que quizá te ayude con el dolor de estómago— ofrece Lex, convenciéndola de no faltar a su sesión de estudio —y podemos pasar a la pastelería que te gusta. Eve se inclina hacia adelante con entusiasmo. Asher apoya las manos en sus piernas y las desliza hacia arriba, metiéndolas debajo de la falda, pasando directo al pliegue entre sus muslos y abdomen, ahí aprieta con fuerza. Se le atasca la respiración y su cerebro se vuelve líquido. —No vas a aceptar salir con otro hombre cuando tengo las manos bajo tu falda, ¿cierto? Es una amenaza susurrada que en realidad se siente como la premisa de una película fantástica. Asher le ha dicho que para reclamarlo como suyo debe permitirle lo mismo, pero todos ya saben que se casaran eventualmente, todos saben que es de él y por eso su vida dentro de las escuela es deprimente a veces, no hay nada que pueda cambiar. Puede que ella se haya puesto celosa, pero tenía el beso demasiado presente, sigue siendo la primera cosa que se le aparece en la mente cuando ve o piensa en Asher. Fue incapaz de controlar sus emociones y no es la primera vez que le sucede con Asher, por eso lo odia, porque la convierte en una versión desconocida de sí misma, la que hace todas las cosas que le han enseñado que están mal. —Sí… Dedos masculinos se cuelan debajo de la calza que trae, que por estar sentada cubre lo mismo que sus bragas. —Piensa bien que vas a decir, mi pequeña destrucción. La verdad es que no puede pensar ni un poco. Pestañea lento, dándose tiempo para ordenar su mente, luego fija la vista en Lex, como si eso fuera a ayudarle en algo. No puede creer que nadie sepa lo que Asher está haciendo, que nadie note su respiración alterada y mejillas sonrojadas. —Voy a ver— logra responderle a Lex. Asher saca una mano de entre sus piernas, ella suelta un suspiro de alivio que termina en jadeo. Sus dedos se han adueñado de las puntas de su cabello y jalan sin misericordia, llevando su cabeza un poco hacia atrás. »Es que, creo que— traga con dificultad al sentir los dedos de Asher buceando bajo su ropa interior hasta que encuentra su clítoris —. ¡No!— Se endereza de un salto y trata de empujar las manos de él con las propias pero no funciona. —No podré ir, lo siento, mis papás…— se apresura a inventar una excusa y casi solloza de alivio cuando Asher retira todos los puntos de contacto. Lex responde con una mueca de decepción pero no insiste en el tema, algo que ella agradece profundamente, porque con las manos de Asher tocándola tan íntimamente no es capaz de formar ni una palabra coherente. Cualquiera podría diferir, pero que toque su clítoris es igual de intenso que tenga las manos apoyadas en sus muslos. En ningún momento su corazón desacelera, su sangre sigue hirviendo con la misma intensidad y ardor agudo entre sus piernas no desaparece, por más que se esfuerce en concentrarse en otras cosas. Cada vez que se distrae lo suficiente para tener una conversación decente con alguno de sus amigos, Asher se inclina sobre su oido para murmurar algo que deja inservible a sus neuronas, a veces prefiere alterarla con sus toques o el ocasional tirón de pelo, que ocurre más que nada cuando Lex o Will le hablan. Más que sus acciones le molesta que no le enojan tanto como deberían. Asher solo sabe lastimarla y aún así ella sigue cayendo a sus brazos dejándose hacer cualquier cosa, adoptando un papel dócil que la enfurece y cuando no es así, lo que domina es la rabia, que saca lo peor de ella. ¿Por qué, entonces, se siente tan atraiga hacia él? ¿Por qué disfruta de su tacto, incluso si es pernicioso? ¿Qué tiene Asher que la enloquece tanto? Lo peor de todo es que hay una parte de ella a la que le gusta estar sentada entre sus piernas con Asher murmurando obscenidades en su oido para que no le preste atención a ningún otro hombre. No le importa parecer vulgar ni ser criticada por su falta de clase cuando las cosas que crean una imagen negativa de ella son las mismas que le hacen creer al mundo que pertenece a Asher. —¿Qué fue eso? ¿Paso algo en la fiesta? ¿Están juntos? ¿Se casaron y no me lo dijiste? Escupe la pasta y voltea hacia ella con el cepillo en la mano. Abre la boca para responder, pero no encuentra las palabras para expresarse, en realidad no tiene ni idea de lo que va a responder. —No— pasa la lengua por su labio inferior —a todo. No paso nada y definitivamente no estamos juntos. — Inhala profundo queriendo forzar la explicación fuera de su boca, pero es incapaz. —¿Entonces? —No sé. Fui estúpida. —Yo también me pondría así si le coquetearan a mi prometido— dice Oli pegada al espejo, poniendo una nueva capa de rímel en sus pestañas. —Creo que la diferencia es que nosotros estamos comprometidos por compromiso y que a Asher no le intereso ni un poco. —No es cierto. No deja que ningún hombre se te acerque ni un poco y, ¿has visto lo celoso que se pone cuando conversas con Lex? —¿Lex? Que estúpido, pero si somos amigos desde hace años. Oli se encoge de hombros. Guarda su maquillaje en el cosmetiquero y luego en la mochila, luego se sube de un salto al mesón y espera a que Eve termine de arreglarse. Tarda mucho más de lo común, su mente ocupada en Asher y Lex y los pocos hombres que le han hablado y como en cuestión de horas ya la están ignorando.
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