Los días transcurrían como si fuesen más cortos y cada día aprendía algo más de si misma y de sus nuevas habilidades. — Parece que cada día aprendes más de tus poderes joven — dice el rey Malghor a la joven Diyarly al verla practicando su rayo de fotokínesis. — Si, aunque aun no domino del todo algunas habilidades a la perfección — responde Diyarly a lo dicho antes por el rey Malghor. — Haz aprendido a revivir platas muertas y matar criaturas, pero no hay muchas más cosas que deberías saber dominar y no las sabes controlas, tienes poderes de hada y no te puedes volar y ni alas tienes — le reprocha el rey a lo poco inexperta Diyarly. — Quizás porque no soy un hada sino una diosa — se pone seria delante de rey y le responde. — Entonces no sirves de nada para nuestra comunidad, solo esta

