Primer momento parte 3

1075 Palabras
Primer momento Parte 3 Ya al salir el sol y nacer un nuevo día, la pequeña se despierta y halla frente de ella una cesta de bayas y frutas, la pequeña con un gran hambre devora lo que yacía en la cesta de manera apresurada y un hada entra en ese momento. — ¿Quieres más o estas saciada? — dice aquella hada. — ¿Tu quien eres? — sorprendida pregunta la pequeña Diyarly — Soy el hada Madea, y soy la recolectora de las frutas del bosque — muy alegre responde el hada. — ¿Dónde está Kalasi? — hace otra pregunta la pequeña. — El hada Kalasi está donde hada madre abogando para que te permita quedarte. — Yo no pertenezco a este sitio, como se le ocurre pensar que me quedaré — Y ¿A dónde iras pequeña? — No se, al pueblo a donde están los de mi especie — responde algo dudosa la pequeña. — Iras a donde están los mismos que le hicieron daño a tu familia, los humanos son seres despiadados, al ser pequeños son pacíficos pero al crecer solo piensan en odiar y hacer daño, no deben ser como ellos y mucho menos volver con ellos, este es tu nuevo hogar donde podrás ser feliz y vivir segura De pronto llega Aragorm y le pregunta a la pequeña que tiene que se halla triste de nuevo, esta solo quería irse y no provocar más problemas a las criaturas que le ayudaron, así que emprenderá su viaje al pueblo más cercano — Niña ni sabes en que dirección queda — le argumenta Aragorm. — Seguiré el camino por donde pasan los hombres con sus caballos — le replica la pequeña — No sabes si estarás yendo en sentido opuesto — vuelve a proponer el elfo. — Sin importar en que dirección vaya, llegare a un pueblo. — Esos caminos son peligrosos, una pequeña como tu no sobreviviría una noche en esos lares — con mucha razón dice Aragorm. La chica estaba dispuesta a correr ese riesgo y así que se levantó y se dirigía al camino de los hombres, de manera repentina llega Malghor y la ve fijamente y está se queda completamente petrificada ante la mirada del rey y este le pregunta hacia donde se dirigía, la chica se hallaba sin palabras, así que el elfo de manera sumisa le dice al rey que la pequeña procuraba irse del bosque en búsqueda del camino de los hombres y así llegar a un pueblo. — Te asesinaron al poco que pises ese camino — objeta el rey a la pequeña. — Yo-yo-yo se como cuidarme solo — le responde tartamudeando pero firme en lo que decía. — No te quiero en mi bosque pero no te dejare que te lances a una muerte segura — le dice el rey de manera más dócil. — No puedo quedarme, no quiero que el hada y los elfos sean desterrados por mi culpa — ya más comprensiva dice la pequeña Diyarly. — Esa decisión es mía y mi decisión es que te quedes hasta que sepa que es mejor para ti y no quiero contradicciones — de manera franca y cortante dice el rey Malghor. La pequeña cambio de parecer y decidió quedarse y esperar al hada y el otro elfo Fingolfin, mientras reflexionaba en que podía hacer ahora con su vida y su futuro, ya que este era incierto y no sabría que hacer ahora en adelante, era un momento de gran incertidumbre que la agobiaba y para una pequeña era algo para lo cual no estaba prepara y afrontaría la vida teniendo que crecer de manera prematura y obligada por la situación, sin padres, sin aquella figura materna que le enseñase a cocinar y ser mujer y un dama, cuando llegase el momento de dejar de ser una niña y ser mujer no tendría a su madre que le enseñase y le explicase el proceso de cambio el cual le esperaba. Tampoco tendría un padre que la enseñase a ser fuerte y ver un espejo para cualquiera que quisiera desposarla, ni un hermano con el cual compartir su infancia y conocer el sentido de la hermandad. Sería el primer reto de sobrevivir sin ninguno de su especie, ningún humano solo ella y su valor. Al llegar el hada Kalasi, esta ordena a las otras hadas que confeccionen una vestimenta para la pequeña y pide a Diyarly que se deshaga de esos harapos que carga puestos que ahora se vestirá decente y como una bella dama. — Ya te dije que no quiero deshacerme de este vestido que me hizo mi madre y con mucho amor me dio — ya algo furiosa le dice al hada la pequeña. — Dale el vestido a las hadas, ellas lo harán con la misma tela del vestido y así podrás conservar parte del vestido contigo — le da solución al problema con esta preposición. La pequeña se pone a pensar por un momento pero al final desiste y le da el vestido o lo que quedaba de él al hada Madea, la pequeña queda en desnudez y el hada la lleva al arroyo a que se lavase y bañase, para quitarse de encima las manchas de ceniza en sus rodillas, todo su cuerpo carecía de vello solo su larga cabellera y sus cejas prominentemente poblada, que adorna la belleza de su angelical y hermoso rostro. Después de unos minutos las hadas tenían para ella un hermoso vestido con la tela blanca del que cargaba la pequeña y adornado con flores y con tela amarilla que las hadas ahilaban para sus ropas, pero la cantidad de tela que debieron utilizar provoca que gastase toda la tela ahilada en más de una semana por ellas, pero para ojo de estas, demostraba que valía toda la pena, ya que él vestido era una hermosa pieza de arte de las hadas, que adornaba ahora el cuerpo de la pequeña Diyarly. Los elfos quedaron boquiabiertos al ver tan hermosa pequeña de cabellos castaños que al resplandor del sol brillaban y era una escena que se guardaba en la retina de las criaturas en ese momento, era bastante notable la felicidad de la pequeña que no paraba de sonreír con su nuevo vestido y aun más que sabía que este aún conservaba tela del que le había hecho su madre, su emoción fue tal que las lágrimas salían solas.
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