Voy corriendo a la habitación a despertar a Mateo, no sé a qué hora será la reunión, me imagino que ya se le está haciendo tarde. Intento despertarlo, pero este hombre ni siquiera se mueve en la cama. ¡Por Dios! ¿Por qué será tan fuerte? —Mateo amor, se supone que hoy tienes una importante reunión, Mateo - lo escucho musitar. —Hay tiempo, ven acuéstate conmigo - ¿cómo que tenemos tiempo?, asumo que no es consciente de la hora. —Mateo son las 5, no creo que tenga tiempo. Vamos grandullón, levántate - él sigue sin hacerme caso. Respiro profundo. Escucho sonar el teléfono, dudo si debería levantarlo hasta que decido hacerlo. Del otro lado escucho a una mujer, por su voz parece que es joven, con un acento británico muy marcado. —Sí, buenas. —Ah, hola, ¿Es la Señorita Rodríguez?, estoy tr

