Mateo sale del baño, tiene la toalla en su cintura, veo correr gotas de agua por todo su torso y desde mi distancia huelo su gel de ducha, no puedo evitar morderme el labio inferior, él sin verme me dice: —Ni lo pienses, señorita, sé que me quieres devorar, pero tenemos una importante reunión, así que ve a la ducha - pero qué pretencioso es este hombre, se me gira para verme con su sonrisa de casanova. —Eres muy fanfarrón - le digo. Me levanto y voy al baño. Lo escucho soltar una carcajada. Entro en la ducha y disfruto del agua caliente, mi cuerpo se relaja después de tan intenso día, estoy tan concentrada en mi baño que no escucho a Mateo entrar. —Acaba de llegar lo que pediste, era necesario comprar dos cajas de condones - curioso levanta unas cejas. —Bueno, hasta que no vaya a un gi

