Capitulo 2

658 Palabras
Llega la hora de salir junto a Gabriela y nuestras madres. Mamá llama a mi papá para decirle los planes que tenemos, este se sorprende porque haya aceptado ir de compras. Usualmente, no hago este tipo de cosas, así que es entendible su desconcierto, aunque pretendo solo estar de espectadora. Escucho cómo mis padres hablan por teléfono: —¿Mi ardillita irá a comprar un vestido? - así me dice papá, según él, cuando bebe era muy escurridiza, así, como una ardilla - Pero no dejes que Gaby elija el vestido - mamá comienza a reír, es que Gabriela tiene unos gustos un poco estrambóticos, a ella le encanta llamar la atención. —Está bien - dice entre risas - Me llevaré tu tarjeta - mis padres han podido mantener la armonía en su relación, les ha acostado unos cuantos viajes a un terapeuta de pareja. Los resultados se notan cada vez que veo a mamá correr a los brazos de mi padre cuando llega a casa después de trabajar, o el hecho que siempre quiera estar en casa juntos con ellos por la tranquilidad que se respira. Valoro, eso me da tranquilidad. —Está bien, solo no me lleven a la quiebra - le dice riendo. Mamá cuelga con una gran sonrisa y su cara roja. Ella es de piel clara y mis ojos verdes, los heredé de ella. Supe que mis abuelos no estaban del todo felices con que se casara con un hombre de tez oscura, sin embargo, las objeciones de sus padres no le iban a impedir casarse con el hombre que amaba, mi padre. Ahora vamos las cuatro camino a al mall, Gabriela va con muchas expectativas por lo que podríamos encontrar en la tienda, nuestras madres van muy a gusto conversando y mi amiga termina pasándome una revista de moda, con cientos de vestidos que no podría usar. ¡Los 16 son una tortura! Entramos a la tienda, de forma inmediata, Gabriela comienza a elegir vestidos, y en fracciones de segundo ya tiene varios en las manos. Una de las vendedoras se nos acerca para ayudarnos, le sugiere a nuestras madres que se acomode en el sofá n***o de terciopelo que está en frente de los vestidores, porque la pasarela está a punto de empezar. Luego de unos minutos y varios vestidos descartados, la vendedora me lleva un hermoso vestido; corto, de cintura alta, mangas en tiras y escote en v. Con patrones de rosas en un tono azul intenso, es un estilo bastante juvenil, ideal para el verano, bueno, eso dijo la trabajadora. —¡Oh cariño! Mírate, te ves hermosa - dice mi mamá casi con lágrimas en los ojos. Es inusual en mí, utilizar vestidos - Tenemos que buscar unas hermosas zapatillas para ese vestido. —Sí, vamos a buscarla rápido, antes que quiera ponerse sus converse - comienzo a reír fuerte, no entiendo que tiene de malo los converse, son cómodos. —Creo que están pidiendo demasiado - le digo fingiendo molestia. —No, no lo hacemos - me dice Gabriela guiñando un ojo. Ella lleva puesto una falda corta de cintura amplia y un top de mangas largas color rojo brillante que hace juego con la falda, le queda hermosa. Luego nos traen las zapatillas; a mí me taren unas plateadas de tacón corto y sencillas para no robarle el protagonismo al vestido, mientras que a Gabriela le traen unas doradas igual de sencillas que las mías. Felices, salimos de la tienda. Nos dirigimos a un restaurante para cenar, esta tarde de compras duro más de lo que debería ser permitido. Una vez que terminamos de comer, la madre de mi amiga nos deja en casa. Mamá le cuenta a mi padre todo lo que hicimos y compramos. Por mi parte, subo a mi habitación, a prepararme para dormir. Desde esta tarde tengo en la cabeza que habrá en el cumpleaños de Nicol, que me tiene inquieta.
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