Hoy es el día de la fiesta, Gabriela pasará temprano por mí para ir al salón a que nos maquillen y nos arreglen el cabello, me encantan mis rizos, sin embargo, hoy puedo probar lacearlo. Nos llevará su mamá, la mía no pudo ir con nosotras, estaba organizando todo lo del bufete.
Duramos horas en prepararnos para la fiesta, me imagino que Nicol debe estar en sus aguas con todas estas atenciones, a mí me parecen innecesarias. Terminamos y salimos corriendo a la casa de Gabriela, mis padres me dieron permiso para dormir allá, nos vestimos y cuando vemos el reloj, ya son las 7 de la noche, así que mi amiga entra en pánico. Me miro al espejo y en realidad me gusta cómo me veo, es un poco raro verme con el cabello así, al lacearlo me llega hasta la cintura y como el vestido es de mangas en tiras, llevarlo así le va muy bien, por esta ocasión opto por usar lentes de contacto, ya que sin eso no puedo salir.
—¡Wow!, Ely te ves preciosa - habla Gabriela y me sonrojo, no sé recibir piropos.
—Gracias, tú también te ves hermosa - El conjunto de falda y top le queda muy bien, ella es delgada, de piel clara, cabello Castaño claro y ojos cafés, es muy bonita.
—Gracias, pero es hora de irnos, no quiero llegar tarde - dice y salimos.
Llegamos a la casa de Nicol, bueno casa no, mansión; es enorme, pero extravagante para mi gusto. Mostramos las invitaciones y nos llevan hasta el salón de fiesta que es muy amplio, la decoración es digna para alguien como Nicol. No puedo ser mezquina, todo se ve bien. Nos dan dos copas de coctel, claro, sin alcohol. La música de repente se detiene, y ahí viene la chica de los 16 haciendo la entrada más llamativa del mundo, aunque debo decir que lleva un lindo vestido; es de color verde, lo lleva hasta los tobillos, es entallado a su silueta, de mangas en tiras y es abierto en la espalda. Luego de su dramática entrada comienza a saludar a todos, camina hacia nosotras diciéndome:
—Vaya Elizabeth, quien diría que te veríamos fuera de tu estilo - dice algo sorprendida.
—Pues creí que esta ocasión ameritaba un cambio, ¿No crees?
—Felicidades, Nicol, esta linda tu fiesta - dice Gabriela y al parecer a Nicol no le gusto.
—¿¡Linda!?, querida mi papá invirtió mucho dinero en esta fiesta, fueron invitadas personas muy importantes como Mateo Sousa, y quizás en unos dos años futuro esposo - dice y hay tanto que debo procesar en lo que ha dicho - Las dejo tengo que estar libre para cuando él llegue.
Se va y me queda la cabeza dando vueltas. ¿Por qué un joven recién graduado de la universidad, querría venir a unos 16? La pregunta ronda en mi cabeza, luego recuerdo que el padre de Nicol es socio del señor de Sousa, el padre de Mateo, así que lo de unir sus familias como en siglos pasados no es tan descabellado
—Ely, ¿otra vez perdida? - habla Gabriela con gestos en la cara.
—Si solo analizaba la fiesta.
—Si es una locura, ¿piensas que sea cierto que venga Mateo? - me pregunta de forma pícara - Es muy guapo.
—Quizás sí, los padres de Nicol son amigos de los padres de Mateo, con esas familias todo puede pasar - le digo - Mejor vamos a buscar algo de comer, con todo esto me dio hambre.
La fiesta transcurre normal, Nicol está mandando por todo lado, Gabriela está bailando con un chico, veo a mamá concentrada en que todo se sirva de manera perfecta. Me siento algo abrumada, salgo a tomar aire. Miro hacia el cielo; está despejado y lleno de estrellas, se ve hermoso. Me pierdo en el maravilloso esplendor de luego de la luna cuando escucho a alguien decir:
—Combina con tu vestido - volteo sorprendida, ¡oh Dios! Es Mateo, me quedo paralizada, es muy guapo - Disculpa, no quería
asustarte, iba a entrando a la fiesta, te vi salir tan rápido, y quería asegurarme que estuvieses bien, no te preocupes. No soy un acosador - su voz suena tan varonil, creo que solo escuche el 2 % de lo que me dijo.
—Oh, sí, me encuentro bien, gracias por preguntar, solo quería tomar aire fresco - le digo nerviosa.
—Bien, entonces te dejaré, no quiero molestar.
—No lo haces, puedes estar aquí, el espacio es bastante amplio - le digo y no puedo apartar la mirada de sus labios. Por favor Elizabeth, contrólate es 7 años mayor que tú.
—Bien, soy Mateo - me extiende la mano.
—Hola, soy Elizabeth - también extiendo mis manos y comienzo a sentir una pequeña corriente que recorre por mi cuerpo. Oh, oh, no es un buen momento para sentir mi despertar s****l.
—Es un hermoso nombre Ely - no me gustan los diminutivos, sin embargo, pronunciado por sus labios suena perfecto.
—Gracias. Creo que debo entrar, luego mi amiga se preocupara - eso y que estar a su lado me pone nerviosa.
Intento pasar al lado de él, y bendita la hora que decido enredarme los pies y tropezar. Mateo, logra sostenerme. Tal como en una película romántica de Sandra Bullock, miro sus hermosos ojos miel para luego perderme en ellos. El cosquilleo que siento por todo mi cuerpo, el aroma de su colonia y sus perfectos labios rosa, todo en combinación invitándome a besarlo y es lo que hice, no pude resistirme. Lo beso de la manera más torpe que hay, pero es mi primer beso. No considero que cuente el beso que me dio Alex en primer grado. ¡Por Dios! No me está apartando, de hecho, está guiando el beso. Si es un sueño no quiero despertar. De repente me doy cuenta de lo que estoy haciendo, así que separo mis labios de los suyos. Mi pecho agitado, siento un hormigueo entre mis piernas, avergonzada, le digo:
—Lo… lo siento, no quería, yo no…- no sé qué decirle, estoy tan avergonzada por lo que pudiese llegar a pensar de mí - Es mejor que me vaya - salgo corriendo como alma que lleva el Diablo. ¡Oh Elizabeth, estás loca, loca!
No le di tiempo a responderme, solo me fui al salón donde está la fiesta y me escondí por lo que quedaba de ella. Gabriela morirá cuando le cuente lo que hice. Y así es como fue mi primer beso.